Argumentar es dar razones para cambiar la opinión del interlocutor mediante argumentos lógicos o afectivos. Los argumentos lógicos apelan a la razón mientras que los afectivos apelan a las emociones. Existen dos tipos de argumentación: secuencial, que presenta una tesis y luego argumentos a su favor de forma deductiva o inductiva, y dialógica, que presenta una tesis y un contraargumento y luego refuta este último para fortalecer la tesis inicial.