Los drenajes se utilizan para facilitar la salida de secreciones de órganos y cavidades. Existen drenajes pasivos que funcionan por gravedad y capilaridad, y drenajes activos conectados a sistemas de vacío para aspirar líquidos. Los más comunes son de látex, polivinilo o silicona, y se clasifican según su consistencia, comunicación con el ambiente, y si crean presión negativa. Se indican principalmente para neumotórax, hemorragias, abscesos y procedimientos cardiotorácicos y abdominal