El documento analiza el impacto de la revolución industrial en la educación, destacando cómo la modernidad y los cambios sociopolíticos y epistemológicos han transformado el sistema educativo. Se establece que la educación ha sido fundamental para apoyar el desarrollo social y el control del trabajo fabril, reflejando un modelo pedagógico que busca la capacidad de moldear a los individuos dentro de un nuevo marco social. Se concluye que la educación, basada en el legado de la ilustración, es clave para alcanzar la autonomía moral en un contexto de cambio constante.