La terapia física y rehabilitación utiliza ejercicios terapéuticos para prevenir rigidez articular, mejorar el movimiento de las articulaciones, evitar retracciones musculares y distender estructuras fibrosas. Los ejercicios se clasifican en pasivos, que incluyen movilizaciones y estiramientos, y activos, que incluyen ejercicios asistidos, libres y resistidos. Los ejercicios se indican para varias condiciones mientras se consideran contraindicaciones como procesos inflamatorios agudos.