La fibrilación auricular afecta del 1-2% de la población general y su prevalencia aumenta con la edad, llegando al 10-15% en personas mayores de 80 años. Representa aproximadamente el 20% de todos los accidentes cerebrovasculares. El objetivo del tratamiento es controlar el ritmo cardiaco a través de fármacos, cardioversión eléctrica o ablación, y prevenir tromboembolismos con anticoagulantes.