La fiebre amarilla es una enfermedad zoonótica transmitida por mosquitos, caracterizada por daño multiorgánico y una mortalidad que puede alcanzar el 50% en epidemias. Se presenta en tres etapas y no tiene un tratamiento específico, siendo la prevención a través de la vacunación y evitar las picaduras de mosquitos crucial. Se registran aproximadamente 200,000 casos y 30,000 muertes anualmente, principalmente en África y Sudamérica.