La calidad debe aplicarse a todos los niveles de una organización e implica un proceso continuo de mejora. La filosofía de la Calidad Total fomenta la mejora continua involucrando a todos los miembros de la organización enfocándose en satisfacer a clientes internos y externos. Hasta hace poco, el proteccionismo impedía valorar las duras condiciones de la competencia internacional, pero ahora la Calidad Total se proyecta como un nuevo sistema de gestión empresarial y factor clave para la competitividad.