La viruela era una enfermedad contagiosa causada por el virus de la viruela, que podía transmitirse de persona a persona a través de la saliva o el contacto con la ropa. Los síntomas incluían fiebre, dolores musculares y una erupción en la piel con pústulas que dejaban cicatrices. La viruela fue erradicada mundialmente en 1980 gracias a campañas de vacunación.