1) La Guerra Civil de 1891 consolidó el poder del Parlamento chileno, debilitando al Ejecutivo.
2) El modelo parlamentarista generó inestabilidad política e impidió el desarrollo de reformas, a pesar del crecimiento económico inicial.
3) Para 1920, la crisis económica y social llevó a los militares a presionar por cambios, allanando el camino para la Constitución de 1925 que estableció el presidencialismo.