La infección por Helicobacter pylori es una afección bacteriana crónica que presenta una alta colonización mundial, con diversas vías de contagio y potenciales consecuencias como úlceras gástricas y cáncer. El diagnóstico y tratamiento dependen de factores clínicos, con métodos como la endoscopía y pruebas no invasivas como el test de ureasa en aliento. Se observa una alta tasa de reinfección y recurrencia de la bacteria, así como consideraciones complejas sobre la respuesta inmune del huésped.