La filosofía busca cuestionar lo que parece obvio y ofrecer nuevas perspectivas sobre la realidad. Mientras que el pensamiento cotidiano y técnico se enfocan en la utilidad y el funcionamiento de las cosas, la filosofía va más allá para preguntarse sobre el significado y los supuestos que subyacen a nuestra comprensión del mundo. Aunque no provee certezas, la filosofía sirve para desarrollar una actitud crítica y una mayor apertura hacia la libertad de pensamiento.