El documento describe la ira como una emoción relacionada con el impulso agresivo que se manifiesta cuando el cerebro responde a un peligro. La ira se caracteriza por aumentos fisiológicos como el ritmo cardíaco y la presión arterial. Se localiza principalmente en la corteza cingulada anterior y la corteza dorso lateral prefrontal del cerebro. La ira puede expresarse de forma explosiva, implosiva o asertiva. Es importante aprender a gestionar la ira para evitar comportamientos agresivos.