Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928 mientras estudiaba cultivos bacterianos. La penicilina es un antibiótico producido por el hongo Penicillium chrysogenum que altera la pared celular bacteriana y mata bacterias. En la década de 1930 se realizaron los primeros ensayos médicos con penicilina y en 1939 se purificó para su uso como medicamento, revolucionando el tratamiento de infecciones.