El documento analiza la evolución de la ópera en el siglo XIX, enfocándose en la ópera italiana con la influencia de compositores como Rossini, Verdi y Puccini, y su adaptación a un público burgués. Se destaca la importancia del ritmo y la dramática en las obras, así como la transición hacia modelos más complejos y la adopción de la 'melodía infinita' de Wagner. También se exploran diferentes géneros operísticos y la evolución del repertorio, reflejando cambios en la temática y en la presentación de personajes.