El deporte de orientación combina habilidades físicas y mentales, originándose en Escandinavia a fines del siglo XIX. Se requiere equipo específico, como ropa adecuada, brújula y mapa, y se clasifica en varias modalidades como orientación a pie, en bicicleta y raids de aventura. Las curvas de nivel en los mapas son cruciales para entender el terreno, representando variaciones en la altitud y características geográficas.