Melanie Klein propuso la existencia de dos etapas cruciales en el desarrollo psíquico infantil temprano: la posición esquizoparanoide en los primeros meses de vida y la posición depresiva en el segundo semestre del primer año. En cada etapa, el niño experimenta ansiedades y establece relaciones con objetos parciales o totales que generan mecanismos de defensa específicos. El paso a la posición depresiva implica reconocer a la madre como un objeto total ambivalente que puede ser tanto bueno como malo.