La evaluación es la fase final del proceso de enfermería y consta de tres pasos: 1) valorar la situación actual del paciente, 2) compararla con los objetivos y emitir un juicio, y 3) mantener, modificar o finalizar el plan de cuidados. Dependiendo de si se han alcanzado o no los objetivos, el plan puede mantenerse, modificarse o finalizarse. La evaluación permite determinar la adecuación del plan y realizar los ajustes necesarios.