La inteligencia se refiere a la capacidad de procesar información para razonar, resolver problemas y tomar decisiones. La inteligencia emocional implica la habilidad para dirigir las propias emociones y las de los demás, comprenderlas y usar esa información para guiar el pensamiento y la acción. Según Goleman, la inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, así como nuestra capacidad para motivarnos y mantener relaciones interpersonales adecuadas.