Este documento describe una práctica de laboratorio en la que se intoxicó a un cobayo con sulfato de cobre para observar sus efectos. Se administró el toxico por vía intraperitoneal y se observó que el animal presentó convulsiones e hipoxia, muriendo a los 51 minutos. Luego se realizaron reacciones químicas en el filtrado de las vísceras que confirmaron la presencia de cobre, mostrando que el sulfato de cobre es altamente tóxico a una dosis suficiente.