Quevedo y Góngora protagonizaron una gran rivalidad literaria y personal entre los conceptistas y culteranistas. Cada uno ridiculizó al otro a través de poemas satíricos, atacando sus debilidades. Quevedo acusó a Góngora de judío debido a su nariz y ascendencia, mientras que Góngora se burló de la cojera de Quevedo y de su ceguera. A pesar de sus diferencias estilísticas, el conceptismo y culteranismo no son del todo opuestos.