El documento describe el contexto filosófico y religioso del mundo helenístico y romano en el que surgieron las primeras comunidades cristianas. La filosofía se había convertido en una religión para muchos y ofrecía guía ética y espiritual a través de escuelas como el estoicismo, el epicureísmo y el cinismo. Aunque proclamaban un dios incognoscible, creían que se lo podía conocer a través de sus obras y la virtud. El cristianismo se diferenció por enseñar sobre un Dios