La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica caracterizada por crisis convulsivas recurrentes. Se diagnostica clínicamente mediante la descripción de las crisis y pruebas como el EEG y la RM cerebral. El tratamiento consiste principalmente en medicamentos antiepilépticos como lamotrigina o valproato de magnesio en monoterapia para controlar las crisis y prevenir recurrencias, buscando el menor efecto secundario posible.