El documento discute cómo la migración afecta la obesidad y la dieta. Al migrar, las personas aprenden hábitos alimenticios diferentes a los de su lugar de origen, como comer sopas instantáneas en lugar de alimentos tradicionales ricos en nutrientes. La cultura culinaria de los migrantes también cambia cuando regresan a su lugar de origen. Además, la migración a las ciudades hace que sea difícil volver a los hábitos alimenticios originales.