La filosofía de la Edad Media está basada en la concepción de un Dios universal. Se divide en dos periodos principales: la patrística desde el siglo I hasta el VII, donde filósofos como Agustín trataron de armonizar la fe y la razón; y la escolástica desde el siglo XIII al XIV, donde destacaron Tomás de Aquino y Guillermo de Occam y hubo debates sobre la relación entre razón y teología.