La escuela sienesa del Trecento italiano estuvo liderada por pintores como Duccio di Buoninsegna, Ambrogio Lorenzetti y Simone Martini. En Florencia, Cimabue introdujo el estilo bizantino pero Giotto revolucionó la pintura con su estilo naturalista, como se ve en sus frescos en la basílica de San Francisco en Asís y la capilla Scrovegni en Padua.