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Emoción, procesamiento de la información

  1. 1. EmociónEn este libro se ha dedicado mucho espacio a procesos tales como la percepción, laatención, el aprendizaje o la memoria. Son procesos encaminados a la adquisición y elprocesamiento de distintos tipos de información. Se trata de operaciones similares en susfines, no en sus detalles, a las que realizan los ordenadores y otras máquinas de pro-cesamiento de datos. Pero está claro que el ser humano no se limita a dichos procesos. Entre las carac-terísticas que nos hacen humanos está la capacidad de sentir emociones. En este capítulointentaremos afrontar una serie de interrogantes: ¿qué es una emoción?, ¿de qué factoresdepende?, ¿cómo se relaciona con otros procesos psicológicos? Empezaremos abordando una cuestión básica: ¿cómo se desencadena la emoción? Aprimera vista se trata de una cuestión obvia. Nos entristecemos porque sufrimos unaexperiencia desagradable, tenemos miedo porque hay algo que nos asusta, nos alegramoscuando se produce una situación placentera. Sin embargo, no todos respondemos de lamisma forma. Un adicto al puenting disfruta de experiencias que darían miedo a otros, unapersona aquejada de depresión experimenta tristeza en situaciones que a otra persona leparecerían neutras, etc. Además, en ocasiones es posible controlar la emoción. Hasta cierto punto podemosdominar el miedo y olvidar la tristeza. Si la emoción fuera una reacción automática ante unestímulo no se darían diferencias tan acusadas y resultaría incontrolable. Parece ser quehay algo más. Entre el estímulo y la emoción existen procesos internos que vamos a tratarde encontrar. Si los encontramos habremos alcanzado un conocimiento más profundo de la emocióny con él una idea más clara de lo que significa ser humano. Pero no se trata tan sólo de unacuestión académica. Constantemente hay personas que sufren a causa de trastornosemocionales. La fobia, la depresión, la obsesión o la manía son un grave problema para ungran número de personas. El conocimiento de los mecanismos emocionales ha ayudado yseguirá ayudando a paliarlos. Vamos a abordar el estudio de la emoción en tres etapas. Empezaremos viendo larelación entre la emoción y la actividad biológica. Es evidente que se producen cambiosfisiológicos cuando se experimenta una emoción pero no está clara cuál es la relación entrelos dos fenómenos. A continuación analizaremos un experimento clave que hace pensarque también los pensamientos pueden influir en la emoción. Por último veremos con másdetalle las formas en que emoción y pensamiento se combinan y cómo ese conocimientopuede ayudar a entender más y mejor la experiencia emocional.FACTORES FISIOLÓGICOSFactores periféricos¿Qué hay entre el estímulo y la emoción? Los factores más evidentes son los fisiológicos. Afinales del siglo XIX, dos autores propusieron independientemente una curiosa teoría sobrela emoción basada en respuestas fisiológicas periféricas. Eran Carl Lange (1885), unfisiólogo danés, y William James (1890), americano, uno de los psicólogos más influyentesde todos los tiempos. La teoría James-Lange da la vuelta a la forma habitual de pensar en la emoción. ¿Quéocurre si nos dan un susto? Sentimos una emoción que podríamos definir como miedo o, almenos, como sobresalto. Además, se producen reacciones corporales: aumento de la tasacardiaca, sudoración de las manos... ¿Qué relación hay entre la emoción y la reaccióncorporal? Contrariamente al sentido común, James y Lange consideran que la tasacardíaca y la sudoración son la causa de la emoción. James ejemplificó su teoría con unade las imágenes más famosas de la historia de la psicología: El sentido común dice que perdemos nuestra fortuna, nos ponemos tristes y lloramos; nos encontramos con un oso, tenemos miedo y corremos; somos insultados por un rival, nos enfadamos y golpeamos. La
  2. 2. hipótesis que va a defenderse aquí dice que este orden secuencial es incorrecto, [oo.] que nos ponemos tristes porque lloramos, nos enfadamos porque golpeamos, tenemos miedo porque temblamos [...] (James, 1890, capítulo XXV). Es importante destacar los puntos esenciales de la teoría James-Lange: La emocióndepende de reacciones fisiológicas periféricas (concretamente, Lange dio gran importanciaa los factores relacionados con el sistema circulatorio: tasa cardíaca, presión sanguínea,etc.). Sin éstas otra no habría emociones. Además, la emoción concreta que se expe-rimente depende de diferencias en el patrón de dichas respuestas fisiológicas. Así pues, elmiedo debería producirse por respuestas distintas a las que hacen surgir la cólera, éstasdeberían diferir de las que provocan el amor, etc. La teoría James-Lange es llamativa, simple y sometible a comprobación experimental.Pero ¿es correcta? Los primeros experimentos que pusieron directamente la teoría aprueba fueron realizados por Cannon y colaboradores en 1927 (Cannon, Lewis y Britton,1927) con animales. En ellos se destruían partes de los sistemas nerviosos simpático yparasimpático que conectan las vísceras con el sistema nervioso central. Esta primeraprueba no fue positiva para la teoría. Los animales sometidos a las operaciones seguíanactuando de la misma forma que los animales intactos. Cannon acumuló una impresionantecantidad de datos contrarios a las hipótesis de James y Lange. Sin embargo, los resultados de Cannon no son concluyentes. Por ejemplo, se sabe quelos animales no pueden aprender a escapar de un castigo cuando se extirpan susconexiones nerviosas viscerales, aunque puedan mantener la conducta si la aprendieronantes de la extirpación. No obstante, la principal crítica que puede hacerse a Cannon esque sus estudios se basan en la conducta de los animales. Aunque el comportamiento novaríe, es posible que la experiencia emocional se haya alterado. Es imposible averiguarloen estudios con animales. La confirmación más espectacular de las ideas de James y Lange procede de lostrabajos de Hohmann (1966) con pacientes afectados por secciones de la médula espinal.El mismo Hohmann era parapléjico y tenía razones para creer que las lesiones disminuíanla emoción. Una serie de cuestionarios revelaron, efectivamente, que las emociones eranmás débiles. La ira, por ejemplo, se percibía como una emoción «mental». Además, lafuerza de las emociones dependían de la altura a la que la médula se hubiera lesionado.Por su propia naturaleza, los resultados de Hohmann han sido difíciles de replicar y puedendepender de factores como la sugestión y las expectativas de los pacientes pero, al menosen principio, aportan evidencia favorable para la teoría JamesLange. ¿Pueden explicar las ideas de James y Lange toda la gama de emociones humanas?Para ello sería necesario que cada emoción se diera junto con una respuesta fisiológicadiferente. Se trata de otro aspecto controvertido. Por ejemplo, el miedo y la ira parecenasociarse con las mismas reacciones corporales. Ax (1953) merece citarse no sólo por susconclusiones sobre este tema sino también por" su curioso procedimiento experimental.Decía a los sujetos que iban a participar en un estudio sobre hipertensión. A continuaciónlos conectaba a los electrodos y aparatos que debían registrar su actividad fisiológica. Seindujo la sensación de miedo a un grupo de sujetos fingiendo que los aparatos estabanaveriados y existía peligro de muerte por electrocución. Un cómplice de Ax se encargó deinsultar a otro grupo de sujetos para producir ira. Aunque éticamente dudoso, el estudio deAx demostró que ambas emociones se diferenciaban en siete de las catorce variablesfisiológicas medidas. Así la situación de ira produjo menor incremento de la tasa cardíaca,mayor actividad electrodermal (asociada con la sudoración) y mayor actividadelectromiográfica (relacionada con la conexión entre el sistema nervioso y los músculos). Este estudio y otros similares apoyan las ideas básicas de James y Lange, aunque nosiempre estén de acuerdo con los detalles. En concreto, las variables relacionadas con elaparato circulatorio no son las más fiables a la hora de diferenciar las emociones ya que seven afectadas por otros factores como el tipo de respuesta que deba darse. Las medidasrelacionadas con respuestas musculares se relacionan más directamente con la emoción.Por ello se propuso la hipótesis del biofeedback facial para explicar la emoción. La hipótesis se basa en la misma lógica que la teoría James-Lange. La emoción estaríacausada por los movimientos de los músculos con los que se expresa la emoción, en
  3. 3. particular con los músculos de la cara: no sonreímos porque estamos alegres sino queestamos alegres porque notamos que estamos sonriendo. Los antecedentes de la ideaproceden de los trabajos de Darwin, que comparaban la expresión de la emoción en el serhumano y los animales, aunque su impulso principal se produjo a partir de los años sesentay setenta. Schwartz y colaboradores (1979) analizaron la actividad eléctrica de los músculosfaciales cuando los sujetos imaginaban situaciones de alegría, tristeza e ira. Se descubrióque cada emoción se asociaba con diferentes respuestas musculares, respuestas que muya menudo no eran apreciables externamente. Además, las emociones positivas parecíancorresponderse a respuestas musculares del lado derecho de la cara y las negativas aactividad de la mitad izquierda. Por otro lado, las personas aquejadas de depresiónmostraban menor actividad muscular en las emociones alegres y mayor en las emocionesnegativas. La hipótesis del biofeedback facial se ve asimismo apoyada por estudios que manipulanla expresión facial. Por ejemplo, se han realizado estudios en que se exponía a los sujetosa descargas eléctricas. A un grupo se le decía que expresaran sus sentimientos de formaque alguien que los observara pudiera apreciar la intensidad de la descarga. A otro grupose le aconsejó que ocultara sus sentimientos de forma que un observador no pudieraadivinar la intensidad de la descarga. La intensidad del dolor sufrido por el segundo grupo(medido tanto fisiológicamente como mediante informes de los sujetos) fue menor que en elprimero. También se ha manipulado la expresión facial mediante instrucciones. Se dice al sujetoque contraiga ciertos músculos faciales, de forma que adopte una cierta expresión (dealegría, tristeza, ira...). A continuación es más difícil hacerle sentir emociones contrarias altipo de expresión que ha adoptado.Factores centralesNo sólo los fenómenos fisiológicos periféricos se han asocjado con la emoción. También-parece influir la actividad del sistema nervioso central. Más en concreto, se ha intentadorelacionar la emoción con el concepto de activación (<<arousal» en inglés). Suponga que está en casa una noche y de repente oye un ruido. Su corazón comienzaa latir más rápido, sus músculos se tensan, comienza a sudar. Se dispone a averiguar lacausa del ruido. Se acerca a la puerta y se prepara para lo que pueda ocurrir. Si en esemomento es necesario realizar una acción (defenderse de un ladrón, disponerse a apagarun fuego, etc.) ésta se hará más rápida y eficazmente que si no se hubiera oído el ruido ysu organismo no se hubiera preparado para la acción. La activación hace referencia a un estado general de alerta debida a la acción deciertas áreas del cerebro (la formación reticular, por ejemplo). Se produce como resultadode la acción de dos fuerzas contrarias: una excitatoria que tiende a aumentar el nivel deactivación y otra inhibitoria que tiende a reducirlo. Es general porque afecta a todo elorganismo (corazón, músculos, glándulas...) y porque sirve para prepararse ante cualquiertipo de acción (luchar, huir, pensar...). La activación es un concepto motivacional, es decir,se trata de una fuerza que estimula al organismo a actuar, lo predispone a emprenderacciones más rápida y eficientemente de lo habitual. El nivel de activación tiene una relación compleja con el grado de eficacia de nuestrasacciones. Cuando la activación es muy baja (estamos «dormidos») somos menos eficaces,pero también desciende la eficacia cuando estamos demasiado tensos. Existe un nivelintermedio de activación que produce resultados óptimos: si representamos la eficacia enfunción del grado de activación obtenemos una gráfica en forma de U invertida. A estarelación se la denomina ley de Yerkes-Dodson (Figura 11.1). Algunos autores han intentado explicar la emoción en términos de activación. Laactivación cortical produciría distintas respuestas periféricas y también experienciassubjetivas. Cada emoción se podría situar dentro de un continuo de activación que iríadesde una sensación de sueño hasta emociones muy intensas como el pánico. Las sen-saciones más positivas se situarían en los puntos intermedios del continuo.
  4. 4. La mayor parte de la investigación sobre este tipo de formulaciones de la emoción se hacentrado en el estudio de la ansiedad. Se suelen distinguir dos tipos diferentes de ansiedad.Por un lado, hay personas que presentan una mayor tendencia a estar ansiosas. Se tratade un aspecto más o menos permanente de la personalidad que puede medirse mediantetests y se denomina ansiedad rasgo. Por otro lado, por muy tranquila que sea una personaes posible que ciertas situaciones le produzcan ansiedad. Esa ansiedad no es propia de lapersonalidad, sino que se debe al ambiente, se trata de la ansiedad estado. Parasimplificar, se puede decir que la primera indica que somos ansiosos y la segunda queestamos ansiosos. Podemos preguntamos si alguno de los dos tipos de ansiedad se asocia con la acti-vación. Katkin (1975) sometió a dos grupos de sujetos, uno de alta y otro de baja ansiedadrasgo, a situaciones de alto o bajo estrés. Se descubrió que la activación fisiológica generaldependía de la situación, pero no del tipo de personalidad. Así pues, la activación se asociacon la ansiedad estado, no con la ansiedad rasgo. La investigación de Katkin demuestra que existe una correlación entre situación deansiedad y activación fisiológica, pero no estudia si dicha activación se corresponde conexperiencias emocionales subjetivas. Se puede ilustrar esta cuestión con un experimentode Fenz y Epstein (1967). En él se midieron tanto cambios fisiológicos (tasa cardíaca,sudoración, respiración) como la sensación subjetiva de miedo (mediante cuestionarios) endos grupos de paracaidistas: uno con experiencia previa y otro sin ella. Los resultadosmostraron que había claras diferencias entre un grupo y otro. Los paracaidistas sinexperiencia presentaban un escaso nivel de miedo al comienzo del día, pero éste ibaaumentando hasta alcanzar su nivel máximo justo antes del salto. Los paracaidistas conexperiencia mostraban el patrón inverso: mayor miedo al inicio del día que descendíagradualmente hasta llegar al mínimo antes de saltar. Lo más interesante es que seencontraba el mismo patrón en las distintas medidas fisiológicas y en los cuestionarios. Elexperimento demuestra también que es posible modificar la respuesta emocional medianteel aprendizaje.Teoría de los procesos opuestosParece ser que las respuestas fisiológicas contribuyen en alguna medida a la emoción.¿Cómo lo hacen? La teoría de los procesos opuestos describe los mecanismos que subyacen a la for-mación de las emociones. Se basa en el concepto de homeostasis, o sea, de la búsquedade un equilibrio por parte del organismo. Un ejemplo claro de homeostasis puedeobservarse en relación con la temperatura. Si hace demasiado calor nuestro organismoreacciona (p. ej. dilatando los vasos sanguíneos y segregando sudor) para enfriarse. Sihace mucho frío se producen las reacciones inversas (vasoconstricción, ausencia de sudor)para aumentar la temperatura corporal. Al igual que en el caso de la temperatura, elorganismo reacciona con frecuencia intentando mantenerse constante frente a lasvariaciones del ambiente. Lo consigue buscando el efecto contrario a la variación externa:se enfría cuando hace calor y se calienta cuando hace frío. Algunos autores (Solomon, 1980, es el fundador de la teoría) creen que el mismoproceso de homeostasis se desencadena cuando se produce una emoción, ya sea agra-dable o desagradable. Si estamos tristes se produce una inhibición que reduce la activacióncortical. El organismo intenta aumentarla excitando las áreas corticales hasta que se vuelvea un punto de equilibrio. Si, por el contrario, nos encontramos en un estado de excitación, elorganismo inhibe la corteza cerebral para alcanzar el equilibrio. Así pues cada situación emocional da lugar a dos tipos de reacción. Por un lado, laderivada directamente de la situación, como la inhibición cortical asociada con la tristeza y,por otro, la generada por el organismo, de signo contrario y que tiende a contrarrestar a laanterior. A la primera reacción se la llama afecto primario o proceso A, a la segunda afectosecundario o proceso B. Los dos tipos de proceso muestran características diferentes: losprocesos A se producen más rápidamente pero también desaparecen antes que losprocesos B (Figura 11.2). La interacción entre ellos produce efectos curiosos y muy útilespara explicar gran número de experiencias emocionales.
  5. 5. Volvamos a considerar el ejemplo de los paracaidistas sin experiencia, como los queparticiparon en el experimento de Fenz y Epstein (1967). El salto produce una sensación demiedo (probablemente asociada con una excesiva activación). Se trata de un proceso A. Alpoco tiempo el organismo reacciona desencadenando un proceso B que acabacontrarrestando la sensación de miedo. Así, durante el salto el miedo desaparece o almenos disminuye. Cuando se toca tierra, la situación de miedo desaparece y con ella elproceso A pero el proceso B continúa aún durante cierto tiempo. Por ello se experimentauna sensación opuesta al miedo: alivio e incluso una cierta euforia, en suma, una emociónagradable. A la aparición de esa sensación contraria después de una situación emocionalse la denomina contraste hedónico. En el mundo animal se produce también este fenómeno. Starr (1978) ha estudiado laconducta de los patos recién nacidos con relación a su madre. Si a una cría de pato se lepresenta una hembra de pato adulta, se producen unas series de conductas que muestranexcitación: observan a la pata y comienzan a seguirla. Si se retira la «madre», la cría novuelve a un estado neutro sino que emite los típicos sonidos de malestar de los miembrosde su especie. Otra diferencia importante entre los procesos A y los procesos B se evidencia cuandoconsideramos el efecto de la práctica. Los procesos A tienden a reducirse cuando se repitela situación emocional, denominándose a esta tendencia habituación hedónica. Losprocesos B, en cambio, no sólo se fortalecen, sino que se inician antes, se trata de laretirada hedónica (Figura 11.3). Cuando se han realizado muchos saltos en paracaídas el miedo inicial (proceso A) seva haciendo menor. En cambio la sensación agradable que se experimenta al llegar a tierraes cada vez mayor. De esta forma puede explicarse por qué experiencias que en comienzoproducen emociones desagradables (paracaidismo, puenting, alpinismo...) pueden llegar aser una fuente de satisfacción. Además, como el proceso B se va anticipando, el cursotemporal del miedo se va modificando tal como indicaban los datos de Fenz y Epstein. De nuevo, Starr (1978) ha detectado la habituación y la retirada hedónicas en laconducta de los patos recién nacidos. Cuando se les presenta la madre en diferentesocasiones, la excitación (proceso A) disminuye, pero los sonidos de malestar que seobservan cuando se retira (proceso B) aumentan. La aplicación más importante de la teoría es la explicación de los estados emocionalesy motivacionales asociados con la drogadicción. Al principio, la acción fisiológica de ladroga produce una sensación agradable (ya sea de relajación como en el caso de laheroína, o de energía, como en el caso de la cocaína) pero, al tratarse de un proceso A, seva debilitando (habituación hedónica) por lo que es necesaria una mayor cantidad de drogapara que se produzca el mismo efecto. Por otro lado, las sensaciones desagradables quese sienten cuando pasa el efecto (retirada hedónica) se van fortaleciendo, dando lugar alsíndrome de abstinencia. Lo curioso es que la teoría predice una evolución similar de emociones muy diferentes.Por ejemplo, la sensación de alegría ante la visión de una persona va descendiendoconforme se alarga la relación con ella. En cambio, la sensación de tristeza ante laseparación es mayor cuanto más prolongada es la relación. En resumen, la teoría de los procesos opuestos da una imagen general tanto de losmecanismos de diversas emociones como de la forma en que éstos se ven afectados por elaprendizaje.FACTORES COGNITIVOSEl experimento de Schachter y SingerLos procesos fisiológicos parecen ser elementos importantes para la aparición de laemoción. ¿Son el único factor o hay algo más? El intento de responder a esta pregunta diocomo resultado una de las investigaciones más conocidas de la historia de la psicología: elexperimento llevado a cabo por Schachter y Singer en 1967. En él se analiza la relaciónentre las reacciones fisiológicas y procesos psicológicos superiores.
  6. 6. Schachter y Singer reunieron a varios voluntarios con la excusa de realizar un estudiosobre los efectos de un complejo vitamínico llamado «suproxin». Se les pedía permiso parainyectarles el producto. En realidad lo que se inyectaba era adrenalina, una hormona queproduce efectos fisiológicos similares a los que acompañan a algunas emociones: temblor,sudoración, aumento de la tasa cardíaca, etc. Los sujetos se dividían en dos grupos: al primero se le informaba de las reaccionesfisiológicas que producía la inyección (grupo informado); al segundo se le decía que lainyección no producía ningún efecto secundario (grupo no informado). A continuación se pedía a los sujetos que aguardasen en una sala de espera hasta quela inyección hiciera efecto, mientras rellenaban un cuestionario. En la sala se encontraba uncómplice del investigador que fingía experimentar una emoción. Cada uno de los dosgrupos de sujetos se dividía en otros dos subgrupos. A uno de ellos se les ponía en unasituación diseñada para producir euforia y a otro en una situación que intentaba provocarcólera. En la situación de euforia, el sujeto se encontraba en la sala de espera con uncómplice del investigador que se entretenía haciendo aviones de papel y haciéndolos volary que jugaba al baloncesto lanzando papeles arrugados a la papelera mientras invitaba alsujeto a jugar con él. En la situación de cólera, el cuestionario que debía rellenarse estabadestinado a producir enfado. Por ejemplo, se preguntaba con cuántos hombres se habíaacostado la madre del sujeto después de su matrimonio. Un cómplice del experimentadorque se encontraba en la sala fingía enfadarse, rompía el cuestionario y se iba de lahabitación lanzando insultos y dando un portazo. Así pues, contamos con cuatro grupos experimentales: informado con situación deeuforia, informado con situación de cólera, no informado con situación de euforia y noinformado con situación de cólera. Los resultados mostraron que los sujetos del grupo noinformado tendían a mostrar las mismas emociones que el cómplice: jugaban con él en lasituación de euforia y se enfadaban en la situación de cólera. En cambio, el grupoinformado solía continuar rellenando el cuestionario sin experimentar las emociones delcómplice. ¿Cómo pueden interpretarse los resultados? Hay que tener en cuenta que tanto elgrupo informado como el no informado estaban sometidos a los mismos cambios fisio-lógicos, puesto que a ambos se les había inyectado la adrenalina. Parece ser que cuandolos sujetos conocen la causa de la activación fisiológica es difícil inducirles un estadoemocional. En cambio, cuando no existe explicación para los cambios fisiológicos, hay unaclara tendencia a responder a los estímulos emocionales sintiendo la emocióncorrespondiente. Schachter y Singer propusieron una teoría según la cual la emoción surge por la acciónconjunta de la activación fisiológica y de procesos psicológicos qué intentan detectar lacausa de la activación (cogniciones). Cuando los sujetos conocían los efectos de lainyección disponían de una explicación de su estado fisiológico, por lo que no era necesariointentar buscar las causas en el entorno. En cambio, los sujetos no informados desconocíanlos motivos de sus reacciones físicas, por lo que los buscaban en el medio ambiente. Si elentorno predisponía a la euforia interpretaban su propio estado como de alegría, si elentorno llevaba a la cólera se sentían enfadados. Es importante recalcar que, según la interpretación de Schachter y Singer, los dosfactores son necesarios. La activación previa induce un estado emocional, pero son lascogniciones las que indican si la emoción es de euforia, de cólera o incluso neutracuando hay información sobre los efectos de la inyección. La necesidad de la activaciónprevia se comprobó insertando un grupo control al que se le inyectaba un placebo envez de la adrenalina. Este grupo no presentó señales ni de euforia ni de cólera. Existen diversas variaciones del experimento original de Schachter y Singer. Se hacomprobado, por ejemplo, que es posible invertir el fenómeno: si se dice a un sujeto queuna cierta inyección produce activación fisiológica (aunque en realidad se trate de unplacebo), esta persona sentirá menos dolor cuando se le someta a descargas eléctricas.Otro fenómeno curioso es el de transferencia de excitación. La activación causada poruna situación puede contribuir a aumentar la emoción en una nueva situación. Por ejem-plo, el aumento de tasa cardíaca y de sudoración producido por el ejercicio físico inten-sifica los sentimientos de ira y la conducta agresiva en situaciones posteriores. Tambiénincrementa la excitación sexual. La aplicación del descubrimiento es inmediata: si que-
  7. 7. remos «ligar» con alguien, tenemos más posibilidades inmediatamente después de queél o ella hayan estado en el gimnasio, o después de que haya subido a una montañarusa, o en cualquier situación que produzca un incremento de la activación. Aunque hayque tener en cuenta un aspecto importante: es necesario esperar a que los signos másevidentes de la activación hayan pasado y sólo quede una activación residual más débil. La investigación posterior al experimento de Schachter y Singer ha restringido laaplicación de su teoría. La interacción de las cogniciones con la activación fisiológicapara producir emoción puede observarse únicamente en condiciones muy particulares.Muchas experiencias emocionales parecen producirse sin que contribuyan aspectoscognitivos. Es especialmente claro el caso de los bebés, que todavía no poseen la capa-cidad de descubrir relaciones causales complejas como las que intervienen en lateoríade Schachter y Singer. Sin embargo, los procesos cognitivos sí pueden influir en laemoción en ciertos casos y ese hecho permite entender e incluso controlar la emociónmediante la manipulación de los procesos superiores.Influencia de la emoción sobre la cogniciónLa relación entre cognición y emoción no se reduce a una influencia de la primera sobre lasegunda, también se da el proceso inverso. Ya en los capítulos dedicados a la memoriapudimos ver que se recuerda mejor si se está en el mismo estado emocional que se teníaen el momento del aprendizaje. Cuando estamos alegres recordamos mejor lo sucedido enmomentos alegres, cuando estamos tristes tendemos a recordar lo relacionado consituaciones tristes. No es éste el único ejemplo de este fenómeno. Se ha podido comprobar también que elestado emocional afecta a muchos otros procesos, como la percepción o el pensamiento.En este tipo de investigaciones es especialmente conocido el trabajo de Gordon H. Bower. Por ejemplo, un experimento de Bower (1981) utilizó el Test de Apercepción Temática.Se trata de un test muy utilizado en la práctica clínica y en el estudio de la motivación. En élse presentan una serie de imágenes y el paciente debe elaborar una historia a partir deellas. En el experimento se había inducido a los sujetos una emoción bien de alegría o biende tristeza mediante sugestión posthipnótica. Se pudo comprobar que los sujetos tristescontaban historias tristes y los sujetos alegres historias alegres. A conclusiones parecidasse ha llegado utilizando asociaciones de palabras en vez del Test de ApercepciónTemática. También se ha averiguado que el estado emocional afecta a nuestras expectativassobre acontecimientos futuros. En un estudio (Bower, 1981) se compararon una serie desujetos, a los que se había inducido hipnóticamente un estado alegre o triste, con un grupocontrol. Se les presentó una serie de acontecimientos de carácter personal, nacional omundial. De ellos la mitad era agradable y la mitad desagradable. Los sujetos debíanevaluar en una escala de 1 a 100 la probabilidad de que cada acontecimiento se produjese.Los sujetos alegres veían más probables los acontecimientos agradables que losdesagradables, los sujetos tristes presentaban el patrón contrario y el grupo control tendía adar la misma probabilidad para ambos tipos de sucesos. La valoración de conductas sociales se ve asimismo influida por la emoción. En unainvestigación, Bower (1981) hizo recordar (mediante hipnosis) a un grupo de sujetos unasituación de éxito social y a otro grupo una situación en la que se hubieran vistosocialmente rechazados. A continuación se pedía a los sujetos que evaluaran una serie deconductas grabadas en vídeo diciendo si eran socialmente adecuadas o inadecuadas. Lossujetos que habían recordado la situación de éxito valoraban las conductas de forma máspositiva que aquéllos que habían recordado la situación de rechazo. Todos estos casos de influencia de la emoción en procesos cognitivos han llevado aBower (Bower y Cohen, 1982) a concluir que las distintas emociones están representadasdentro de la memor:ia semántica. Al igual que las sensaciones y los conceptos estánalmacenados dentro de una estructura de red que los relaciona unos con otros, tambiénexisten nodos de la red que representan el miedo, la ira, la alegría, la tristeza, etcétera.Cuando uno de esos nodos alcanza un cierto nivel de activación, se experimenta laemoción correspondiente. Las emociones pueden activarse tanto por estímulos fisiológicos
  8. 8. como por cogniciones. De esta forma se combinan las dos influencias que, según hemosvisto, afectan a la emoción. Esta estructura de la memoria semántica, en la que se entrelazarían las emociones conlos conceptos, explica muchos de los fenómenos a los que nos hemos referido. Porejemplo, lo mismo que un concepto puede relacionarse con otro (p. ej., el concepto decaballo se asocia con el concepto de animal), también es posible asociar un concepto conuna emoción. Así, si nos presentan a alguien en una fiesta, nos resultará más fácilrecordarlo en otro momento alegre que en un momento de tristeza, porque la emociónactiva todos los recuerdos relacionados con la emoción correspondiente. El nombre de lapersona se ha asociado con la emoción del momento. En general, si se produce la activación de una emoción, ésta se difunde a toda lamemoria semántica, determinando los recuerdos que ocupan nuestra conciencia y afec-tando a los juicios y pensamientos actuales. Las repercusiones de este estado de cosasson amplias e importantes. Por ejemplo, una persona depresiva tiende a recordar acon-tecimientos tristes de su experiencia pasada, que acentúan su depresión. Los recuerdos, asu vez, le hacen creer que las experiencias desagradables son más frecuentes que lasagradables, con lo que se alteran sus expectativas sobre el futuro. También llevan a valorarla propia conducta y la conducta de los demás de forma más negativa. Se desarrolla así uncírculo vicioso que debe romperse si se quiere mejorar el estado anímico de esa persona.Para ello, es necesario obligarse a recordar acontecimientos felices que permitan mejorar lavaloración del presente y del futuro.Influencia de la cognición sobre la emociónEn resumen, hasta ahora hemos visto que la emoción, lejos de ser una reacción automáticae incontrolable ante ciertas situaciones o estímulos internos, está a menudo mediada porotro tipo de factores. En concreto, existen procesos fisiológicos tanto periféricos comocentrales que la afectan, y también los procesos cognitivos influyen en la emoción y se venafectados por ella. La teoría de los procesos opuestos permite comprender mejor cómosurge la emoción a partir de las reacciones fisiológicas y cómo se ve afectada por elaprendizaje. Los trabajos de Bower arrojan luz sobre la forma en que la emoción influyesobre la cognición.Nos queda por averiguar cómo se desarrolla el proceso inverso ¿Qué mecanismospermiten alterar la emoción a partir de procesos cognitivos como la memoria, el pen-samiento o la imaginación? Conocer la respuesta nos permitiría ejercer control sobre lasemociones. En particular, podríamos aliviar las emociones desagradables típicas de grannúmero de trastornos psicológicos. En este campo son especialmente relevantes los estudios llevados a cabo por MeterLang. Lang ha conseguido unificar las investigaciones sobre la emoción en los campos dela psicofisiología, de los procesos cognitivos y de la psicología clínica.El punto de arranque de la obra de Lang fue un estudio sobre desensibilización sistemática.Se trata de una técnica clínica encaminada a la curación de fobias. Si un paciente padecefobia a las serpientes, una forma de curarlo es irle presentando serpientes de formagradual. Al principio se utilizan situaciones que produzcan un nivel reducido de miedo. Sepuede presentar la serpiente a gran distancia o utilizar una serpiente pequeña o de aspectopoco amenazador. El paciente debe controlar su sensación de miedo mediante técnicas derelajación. Cuando ha aprendido a controlar su emoción se pasa a presentar serpientescada vez mayores y a menor distancia, hasta que se consigue la desensibilizacióncompleta.Lang (Lang, Melamed y Hart, 1970) estudió la posibilidad de empezar la técnica no conserpientes reales sino simplemente imaginando que se está en presencia de la serpiente,con el fin de que el desarrollo de la técnica fuera más gradual. Sus resultados indicaron quela simple imagen mental del estímulo fóbico puede provocar efectos emocionales tantofisiológicos como subjetivos. Además, pueden crearse emociones de diferente intensidad yse consigue un efecto terapéutico similar al que provocan las presentaciones reales. Sedemostraba así la posibilidad de controlar la emoción mediante la imaginación.Posteriormente (Lang, Kozak. Miller, Levin y McLean, 1983) se han ido acumulandopruebas que demuestran la potencia de la imagen como forma de provocar y de controlar la
  9. 9. emoción. Se ha comprobado, por ejemplo, que la imaginación de un estímulo fóbicoproduce respuestas emocionales similares (aunque menos intensas) que la exposición reala dicho estímulo. El efecto emocional, tanto de miedo inicial como de curación de la fobiadespués del tratamiento, es mayor en personas de alta capacidad imaginativa.¿Qué son exactamente esas imágenes capaces de provocar una emoción? En realidad nose trata necesariamente de impresiones de tipo fotográfico (Lang, 1979, 1984). Son, másbien, unas estructuras de infonnación procedentes de la memoria, en las que intervienentanto conceptos de la memoria semántica como programas motores de la memoriaprocedimental. En las imágenes se agrupa información sobre percepciones (la serpiente haempezado a arrastrarse hacia mí, ha abierto la boca, es de color verdoso con rayasnegras...), sobre respuestas fisiológicas (he empezado a sudar, mi corazón late másrápido...) y sobre significado, que sirven para valorar la situación, determinar sus causas yprever las consecuencias (si mi corazón se acelera es que tengo miedo, si la serpiente abrela boca es que va a morderme...).Si se unen esos elementos se produce la emoción, tanto si proceden de la imaginacióncomo si son reales. La intensidad depende de lo completa y lo consistente que sea laimagen. Cualquier incongruencia reduce la experiencia subjetiva. Por ello, si la informaciónperceptual no es clara (bien sea porque la serpiente está lejos u oculta o porqueconsigamos no prestar atención a los detalles de su aspecto) la emoción disminuye.También es menor si se controla la respuesta fisiológica, por ejemplo si conseguimosdisminuir la tasa cardíaca mediante técnicas de relajación. La eliminación de lospensamientos sobre lo que va a ocurrir o sobre nuestras respuestas fisiológicas permiteasimismo controlar la emoción.Otro intento de aplicar nuestros conocimientos sobre emoción a la práctica clínica es laterapia racional-emotiva. Se basa en el control del pensamiento como forma de evitar laaparición de emociones negativas. Si preguntamos a un depresivo por qué se siente mal,probablemente dé una serie de razones objetivas para su estado de ánimo. Puede habertenido problemas en el trabajo o discusiones familiares. Sin embargo, no toda persona quepadece esos problemas desarrolla una depresión. Según Ellis (1962), el fundador de laterapia racional-emotiva, la diferencia está en el tipo de pensamientos o creencias que seproducen ante cada situación.Imagine que tiene que arreglar un grifo que gotea. No lo ha hecho nunca y, a pesar deintentarlo, no lo consigue. A veces ocurre que ese acontecimiento mínimo produce tristezay sensación de fracaso ¿Por qué? El motivo no es la situación mínima sino lo que,inconscientemente, pensamos sobre ella. Es posible que nos digamos: «soy un torpe, nosirvo para nada». El motivo está en una creencia irracional, internamente pensamos quehay que hacer bien cualquier cosa que nos propongamos.Ellis ha identificado doce tipos de pensamientos o creencias irracionales que median entrela situación y la emoción. Por ejemplo, considerar que la felicidad procede del exterior de lapersona y se debe únicamente al azar, necesitar ser amado por todo el mundo, pensar quees mejor evitar los problemas que afrontarlos, etc.Para evitar que todas esas emociones se acumulen y acaben perjudicando a la mismasalud mental es necesario combatir las creencias erróneas. Esta es la base de la terapiaracional-emotiva que se ha aplicado no sólo a la depresión sino también a muchos otrostrastornos emocionales. Como se ve, se trata de usar un proceso cognitivo (elpensamiento) como forma de controlar la experiencia emocional.CONCLUSIONESLa emoción es un fenómeno complejo. En él se interrelacionan el resultado de los procesosfisiológicos con la interpretación cognitiva de esos procesos y de los acontecimientos quelos provocaron. La psicología ha sido capaz de comenzar a entender los mecanismos queprovocan, mantienen y modifican la experiencia emocional. El resultado muestra unainteracción constante entre nuestro funcionamiento biológico, nuestros sentimientos ynuestros pensamientos. Los fenómenos fisiológicos reaccionan ante los estímulos externos y los pensamientosinternos, creando un estado de activación que predispone a la experiencia emocional. Al
  10. 10. mismo tiempo, nuestra forma de ver el mundo (nuestras cogniciones), incluyendo losrecuerdos de nuestra experiencia pasada, cambia constantemente en función de laemoción que nos domine en cada instante. Por último, el sistema cognitivo integra losmecanismos biológicos, la emoción, los recuerdos y las creencias en imágenes quemodifican tanto la emoción como las respuestas biológicas. Se cierra así un bucle que seocupa de crear y mantener los tres tipos de experiencia interna: biológica, emocional ycognitiva.PLANTEAMIENTO DEL CAPÍTULOEn este capítulo hemos abordado cómo surge la emoción y qué relación tiene con lacognición. Para ello hemos pasado revista a varias concepciones clásicas sobre el tema,empezando por la teoría de James-Lange y terminando con los estudios de Lang, queestán entre los más influyentes de la investigación actual. Debe tenerse en cuenta que la investigación sobre emoción no se limita al estudio desus determinantes fisiológicos y cognitivos. Existen otros temas de gran importancia que nose han tocado. En particular, no se han mencionado los trabajos sobre la especificidad de laemoción, que se ocupan de los factores que distinguen una emoción de otra, qué diferenciala alegría de la tristeza o de la ira, etc. Los dos capítulos que el profesor Vila (en Tudela,1983) dedica al estudio de la emoción en sus dos vertientes de generalidad y especificidadson una buena introducción al tema para el lector interesado. El último apartado del capítulo está directamente relacionado con el concepto de«inteligencia emocional», que se trata en el capítulo anterior (pág. 209).PARA SABER MÁSPor desgracia, no hay gran cantidad de información en español asequible para el lector noespecializado. Una fuente adecuada podría ser el volumen sobre motivación y emocióneditado por Palafox y Vila (1990). Algunos aspectos discutidos aquí, especialmente elexperimento de Schachter y Singer, están expuestos de forma muy clara y amena enLindsay y Nonnan (1977~. En inglés, un texto asequible y relativamente completo es Evans(1989). Una referencia muy completa y actualizada es Lewis y Haviland (1993).PREGUNTAS DE ESTUDIO 1. ¿Cuáles son las ideas principales de la teoría de James-Lange? 2. ¿Es posible encontrar estados fisiológicos diferentes para cada emoción subjetiva? 3. ¿Qué propone la hipótesis del biofeedback facial? 4. ¿Qué es la activación o arousal? 5. ¿Qué relación mantiene con la ejecución? (ley de Yerkes-Dodson). 6. ¿Cómo se pueden relacionar las variaciones de activación con las distintas emociones subjetivas? 7. Define ansiedad rasgo y ansiedad estado. 8. ¿Qué es la homeostasis? 9. ¿Qué propone la teoría de los procesos oponentes?10. ¿Qué es el contraste hedónico?11. ¿Qué es la habituación hedónica?12. ¿Qué es la retirada hedónica?13. Describe los cambios que se dan en las emociones subjetivas como resultado de losprocesos A y B a lo largo de la experiencia repetida con la situación emocional. Aplícalo aejemplos diferentes de los del texto.14. ¿Qué propone la teoría de Schachter y Singer sobre la relación entre cambiosfisiológicos y procesos superiores?15. ¿En qué consiste el fenómeno de transferencia de excitación?
  11. 11. 16. ¿Cómo afecta el estado emocional a la creatividad, a las expectativas sobreacontecimientos futuros y a la valoración de situaciones sociales?17. ¿Qué propone la teoría semántica de la emoción de Gordon y Bower?18. ¿Qué son las «imágenes» a las que se refiere Peter Lang? ¿Qué relación tienen con lasimágenes de la Agenda Visoespacial que estudiamos en el Capítulo 5?19. ¿Cómo se pueden utilizar las imágenes de Lang para controlar la emoción? 20.¿Cuáles son las ideas centrales de la terapia racional-emotiva de EIlis?

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