La película muestra diferentes modelos educativos en un orfanato francés después de la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente se muestra un modelo represivo donde el director no permite críticas y castiga severamente a los estudiantes. Este enfoque conductista se basa únicamente en castigos sin recompensas. Luego, un nuevo maestro introduce un enfoque más humanista al ganarse el respeto de los estudiantes y formar un coro que les da un propósito, usando consecuencias constructivas en lugar de castigos físicos.