La película cuenta la historia de un vigilante que llega a un internado para niños abandonados y ve los malos tratos que reciben por parte del director. El vigilante empieza a relacionarse con los niños y a implementar estrategias educativas basadas en la confianza y el respeto para cambiar su conducta. Los niños mejoran gracias a su nuevo enfoque, pero al final el vigilante es culpado injustamente de un incendio y despedido, aunque gana la adopción de uno de los niños.