La terapia gestáltica, fundada por Frederick Perls, se centra en la integración del cuerpo y la psique, enfatizando la percepción y la experiencia inmediata. La homeostasis es clave para entender cómo los organismos mantienen equilibrio mediante la satisfacción de necesidades fisiológicas y psicológicas. La terapia gestáltica no busca resolver problemas, sino facilitar la autoexploración y el autoconocimiento, promoviendo el contacto entre el individuo y su entorno.