La contrapublicidad utiliza las mismas técnicas de la publicidad convencional para exponer sus fines engañosos y falta de moralidad. Busca combatir los patrones dominantes en la economía y el consumo que enriquecen a unos pocos a expensas de la calidad de vida de muchos. Al leer activamente los códigos simbólicos de la publicidad, los sujetos pueden rechazar sus mensajes y actuar en consecuencia, en lugar de permitir pasivamente la continuación de los poderes establecidos. La educación mediática es necesaria para promover