La escultura gótica se caracteriza por un mayor naturalismo y expresividad de las figuras. En Francia destacan las portadas de catedrales como Chartres, Notre Dame de París y Amiens con esculturas narrativas. En España, las portadas de las catedrales de Burgos y León muestran la transición al estilo gótico con figuras más humanizadas. La escultura gótica alcanzó gran desarrollo con otros géneros como retablos, sepulcros y sillerías.