La autoestima está relacionada con el amor propio y las relaciones con los demás. Una baja autoestima puede causar conflictos personales y problemas de salud y económicos. Mejorar la autoestima implica trabajar en los componentes cognitivo, afectivo y conductual, modificando pensamientos y emociones negativas y comportamientos disfuncionales. Una autoestima positiva mejora la percepción de la realidad, las relaciones interpersonales y la tolerancia al estrés.