El documento define la calidad total como un compromiso ético con la excelencia que requiere que una empresa genere productos y servicios de alta calidad como un objetivo estratégico para mantener la competitividad. Explica que los clientes definen la calidad y que las empresas deben satisfacer sus necesidades actuales y futuras. También destaca la importancia de la investigación de mercado, inteligencia competitiva y benchmarking para traducir las necesidades de los clientes en especificaciones de productos a través de técnicas como el despliegue de la función de calidad.