El desarrollo organizacional (D.O.) y la dinámica de sistemas son cruciales para que las organizaciones se adapten y respondan a la complejidad del entorno social, político y económico. Las organizaciones, consideradas como sistemas sociales complejos, deben integrar procesos de cambio planificados que les permitan mejorar su funcionamiento, responder a la incertidumbre y mantener homeostasis. A través de estrategias adecuadas, como la innovación tecnológica y la colaboración interna, las organizaciones pueden evolucionar y enfrentar con éxito los desafíos del medio ambiente.