El documento describe el estructuralismo lingüístico, un movimiento del siglo XX que analiza las estructuras y el léxico del lenguaje oral para encontrar las leyes internas de cada idioma. Se centra en describir la lengua actual mediante métodos inductivos. También presenta el estructuralismo estadounidense, influenciado por el estudio de lenguas indígenas, y sus principales representantes como Sapir, Bloomfield, Boas y Whorf.