El Imperio Carolingio se formó en el siglo VIII bajo Carlomagno, quien unificó gran parte de Europa occidental tras derrotar a los lombardos y musulmanes. Carlomagno fue coronado emperador por el Papa en el 800, estableciendo su capital en Aquisgrán. Sin embargo, tras su muerte, el imperio se dividió y debilitó bajo sus sucesores, desintegrándose finalmente con el Tratado de Verdún en 843.