Los virus de la gripe A, B y C pertenecen a la familia Orthomyxoviridae, siendo solo los tipos A y B patógenos significativos para humanos. La gripe se transmite fácilmente en climas templados, afectando a los más vulnerables, y puede causar complicaciones graves como neumonía y síndrome de Reye. El diagnóstico se realiza a partir de síntomas y pruebas virales, mientras que la vacunación es la principal prevención, complementada por antivirales específicos.