La libertad humana se define como la capacidad de actuar según la propia voluntad, siempre enmarcada dentro de un contexto ético que implica responsabilidad y autodeterminación. Esta libertad puede verse limitada por diversos factores, incluidos condicionamientos externos y emociones intensas, lo que puede llevar a una percepción distorsionada de la misma. Es fundamental para el desarrollo de la libertad reconocer y adoptar valores, ya que la ausencia de ellos puede convertir la conducta en una mera respuesta a instintos y condicionamientos.