El principio dispositivo establece que el proceso judicial depende de la libre disposición de los sujetos sobre sus derechos y sobre las oportunidades procesales. Se basa en la naturaleza privada de los derechos y en la autonomía de la voluntad. El principio de inmediación requiere que el juez se comunique directamente con las partes y pruebas sin elementos interpuestos. Ambos principios buscan que el proceso dependa de la voluntad de las partes y que el juez esté en contacto directo con ellas.