La Neisseria gonorrhoeae fue identificada por primera vez en 1879. Causa la gonorrea, una infección transmitida sexualmente. Se puede diagnosticar mediante un análisis de orina y afecta diferentes partes del cuerpo dependiendo del sexo y edad, incluyendo uretra, cuello uterino, ojos de recién nacidos y ano. El tratamiento actual más efectivo implica una dosis única de ceftriaxona intramuscular.