El documento presenta las conclusiones de un estudio sobre niños ciegos. Primero, explica que los niños ciegos experimentan el sonido y el tacto de forma discontinua a diferencia de los niños videntes. Segundo, propone un programa educativo temprano para ayudar a los niños ciegos a coordinar el oído y la mano y así formar su personalidad. Tercero, recomienda organizar un equipo multidisciplinario para estudiar programas que estimulen tempranamente a los niños ciegos.