La planeación es la etapa inicial y fundamental del proceso administrativo y de auditoría, donde se definen objetivos, procedimientos, programas y presupuestos necesarios para alcanzar resultados eficientes. Implica conocer la organización y su control interno, coordinar esfuerzos con el cliente, y formalizar un convenio por escrito para evitar malentendidos. Una buena planeación permite al auditor obtener los resultados deseados, asegurando así la calidad del trabajo realizado.