El Renacimiento en Alemania se caracteriza por una renovación del espíritu germánico y un estilo arquitectónico que combina elementos góticos con influencias clásicas, reflejado en numerosas construcciones de la época entre Hannover y Bremen. Artistas destacados como Alberto Durero y Hans Holbein el joven, junto con la tradición flamenca, contribuyeron a un auge cultural a pesar de que muchas estructuras mantenían elementos góticos. La arquitectura pública, como ayuntamientos y palacios, se convirtió en un símbolo del esplendor del periodo, mientras que la influencia del luteranismo también marcó el contexto artístico y político de la época.