La experiencia de Ford demuestra la importancia del liderazgo en el mantenimiento de la calidad y la excelencia. Sin un fuerte liderazgo, la calidad de Ford decayó, pero renació cuando asumió el control un nuevo líder comprometido con la mejora continua, trabajando en equipo y enfocándose en satisfacer al cliente. Cualquier organización puede aprender de Ford la necesidad de planificar para mejorar constantemente la calidad del producto y prestar atención al bienestar de los trabajadores.