El documento describe cómo el flujo sanguíneo irregular en los órganos durante el shock grave puede causar zonas de necrosis tejidual. Explica que el deterioro de la retroalimentación positiva en los tejidos y el círculo vicioso del shock progresivo conducen a una etapa irreversible del shock donde los tratamientos como las transfusiones ya no pueden salvar la vida del paciente a pesar de que temporalmente pueden normalizar la presión arterial y el gasto cardíaco. Finalmente, los cambios en los miocitos del corazón y la disminución