El arte del Renacimiento en España se caracteriza por la evolución de estilos arquitectónicos desde el plateresco hasta el escurialense, reflejando la fusión de influencias góticas y renacentistas. Los artistas españoles, muchos de los cuales fueron formados en Italia, destacaron en escultura y pintura, con un enfoque en la expresividad y el simbolismo religioso. La monarquía y la iglesia desempeñaron un papel fundamental como mecenas, impulsando un arte que anticipó la transición hacia el barroco.