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DAEM COELEMU




Textos Legibilizados para Desarrollar
               La Velocidad Lectora




                    Septiembre de 2009
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                                            INDICE



CONTENIDO                                                               PÁGINA


INDICE                                                                  2


PRESENTACIÓN                                                            3



TEXTOS CATEGORÍA 38 A 46 p/m                                            4-11



TEXTOS CATEGORÍA 64 A 73 p/m                                            12-23


TEXTOS CATEGORÍA 88 A 99 p/m                                            24- 40


TEXTOS CATEGORÍA 111 A 124 p/m                                          41- 53



TEXTOS CATEGORÍA 136 A 149 p/m                                          54- 62



TEXTOS CATEGORÍA 161 A 177 p/m                                          63- 75



TEXTOS CATEGORÍA 174 A 193 p/m                                          76- 89


ANEXOS (matriz criterios legibilidad y catálogo Cra precategorizados)   90- 108
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…Y después de evaluar la Velocidad Lectora, ¿qué?

       Este texto es una respuesta a la interrogante surgida durante este proceso, es
el resultado del desaprender, para luego componer nuestro conocimiento. Su sencillez
se sostiene en fundamento teórico que da cuenta de la importancia de automatizar el
proceso lector y como se logra.

       Los estudiantes leen a distinta velocidades, independiente del curso y edad que
tienen, eso queda claramente demostrado en las evaluaciones diagnósticas
realizadas, por lo tanto el desafío de la escuela es trasladar a cada uno de ellos a las
categorías que les corresponde.

       La lectura se automatiza en la medida que los estudiantes sean capaces de
trasladar la mayor cantidad de palabras a la “memoria a largo plazo” para leerlas por
“vía directa” recuperándolas del “almacén léxico”.

       Este “almacén léxico” guarda las palabras como imágenes completas (léxico
visual) y como sonidos completos (léxico auditivo), así un niño, en la medida que
repetidas veces lea una palabra activará la “vía de reconocimiento rápido”
facilitando su lectura como imagen, liberando recurso de la “memoria operativa” para
orientarlos a los procesos de comprensión.

       Por tanto los alumnos/as deben leer textos que den cuenta de su velocidad de
lectura y no de edades y/o cursos. Para eso se requiere determinar el Índice de
legibilidad para Velocidad Lectora estableciendo “criterios de legibilidad” que
permiten determinar cuales son las características que deben tener los textos para
cada categoría de velocidad.

       Por las características de la “atención”, de ser única, direccionada y limitada
en el tiempo, se recomienda que estas sesiones de lectura no superen los veinte
minutos tres veces al día, por periodos de 15 a 20 días, para luego evaluar y
recategorizar a los alumnos/as, y determinar el tipo de textos que deben continuar
leyendo.

       Es recomendable acompañar este proceso con un sistema de evaluación bien
implementado en el Establecimiento, que considere básicamente recoger información
sistematizar, analizar, devolver e incorporar ajustes, para iniciar el ciclo nuevamente.

                                                                        Equipo Comunal
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                 Criterios de selección de textos

                            por Velocidad Lectora
TEXTOS: CLAUDIA Y EL TORO, EL ELEFANTE PERDIDO,
QUE LE PASO A DANIELITA

CATEGORIA: 38 a 46 p/m
Formato                                                   Fuente Script 20 o superior con
Fuente y tamaño de la letra, distribución de              Párrafos de hasta 10 líneas controladas1,
la línea escrita y tipo de puntuación                     sin división de palabras por
                                                          guión al final de la línea y con
                                                          puntuación que señale preferentemente
                                                          pausas.
Tipología                                                 Narraciones
Tipo o estilo de textos referido a si estos son           referidas a historias de animales y
narrativos, informativos, descriptivos, etc.              personas reales o fantásticos2 y
                                                          textos poéticos como juegos infantiles,
                                                          adivinanzas,
                                                          trabalenguas,
                                                          poesías, rimas y juegos verbales.
Vocabulario                                               Palabras     familiares    de    significado
Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de         concreto, con      significado denotativo3
uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial       en estilo coloquial.
o formal.
Iconografía                                               Texto sobre imagen de fondo o ¾ de
Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al       página.
proceso de comprensión.
Estructura Interna                                        Estructura lineal en inicio, desarrollo y
Orden en que están presentados los                        desenlace
diversos acontecimientos de un relato.
Nivel de Dificultad                                       Oraciones simples4, Con hasta 3
Estructura sintáctica de las oraciones y de los           personajes en un ambiente, con narrador
elementos narrativos.                                     testigo.



Nivel de complejidad                                      Palabras   hasta    tres        silabas      de
Estructura y composición de las palabras respecto         composición directa
de la cantidad y disposición de palabras y silabas
Argumento                                                 Fantásticos con moralejas y            finales
La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que           felices
el narrador va contando.
                                                          Cuentos de hadas, de animales con
                                                          comportamientos similares a los de un
                                                          niño Personificación de los elementos de
                                                          la naturaleza.
Extensión                                                 Hasta 30 palabras por hoja.
Numero de palabras que componen el texto                  10 carillas



1
  “Oraciones cuyo predicado con los complementos adjuntos permitan constituir un mensaje completo
por línea” La legibilidad de los textos, Felipe Alliende

2
  “El interés por lo fantástico aumenta hasta los 8 ó 9 años y luego disminuye en forma gradual”, El
Poder de leer”, Mabel Condemarín

3
   “Es lo que apunta a lo propiamente designado por la palabra o expresión”, La legibilidad de los
textos, Felipe Alliende
4
  “Oraciones simples, cuando contiene un único verbo, y por lo tanto expresa solamente una acción
verbal.”, http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
5




Claudia y el
Toro
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8




       El Elefante Perdido


Se ha perdido mi elefante.
Se ha perdido.
Se perdió


Lo tenía en el jardín.
Se ha ido.
O se escondió.


He buscado en la cocina,
En las piezas,
En el balcón.
9




Pregunté a mucha gente.
Si lo ha visto.
Nadie vio.


Tal vez no vuelva a tocarle
Sus orejas.
Qué dolor


Para no llorar
de pena
Prenderé el Televisor
10




Pero saben qué noticia
me anunció
el locutor


Señores un elefante
se ha encontrado
se encontró


Que venga luego
su dueño…
su dueño
ese soy yo
11




¿Qué le paso a Danielita?
su sonrisa está vacía,
se le perdieron sus dientes.
O los guardo en la alcancía.


O un ratón muy silencioso
en la noche se los robó,
pues, comiendo tanto queso,
a los suyos los gasto.


Tal vez fuese la lauchita
que sus dientes se llevaron,
y en un hongo colorado
calladita los guardo.
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                Criterios de selección de textos

                          por Velocidad Lectora
TEXTOS: EL LORO                        PARLANCHÍN,                GREGUERIAS,                 LA
CUNCUNA MATELUNA

CATEGORIA: 64 a 73 p/m
Formato                                               Fuente Script 12 o superior con
Fuente y tamaño de la letra, distribución de          Párrafos de hasta 20 líneas controladas,
la línea escrita y tipo de puntuación                 sin división de palabras por
                                                      guión al final de la línea y con
                                                      puntuación que señale preferentemente
                                                      pausas, entonación.
Tipología                                             Narraciones
Tipo o estilo de textos referido a si estos son       referidas a historias de animales y
narrativos, informativos, descriptivos, etc.          personas reales o fantásticos, y poéticos
                                                      como juegos infantiles, adivinanzas,
                                                      trabalenguas,
                                                      poesías, rimas y juegos verbales.
Vocabulario                                           Palabras     familiares    de    significado
Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de     concreto, con significado denotativo en
uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial   estilo coloquial.
o formal.
Iconografía                                           Texto en línea con imagen de ½
Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al   página.
proceso de comprensión.
Estructura Interna                                    Estructura lineal en inicio, desarrollo
Orden en que están presentados los                    y desenlace
diversos acontecimientos de un relato.
Nivel de Dificultad                                   Oraciones simples, Con más de 3
Estructura sintáctica de las oraciones y de los       personajes en un ambiente, con narrador
elementos narrativos.                                 testigo



Nivel de complejidad                                  Palabras    hasta    tres    silabas    de
Estructura y composición de las palabras respecto     composición directa e       indirecta   con
de la cantidad y disposición de palabras y silabas    letras de doble sonido
Argumento                                             Fantásticos y aventuras con moralejas y
La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que       finales felices donde la realidad se va
el narrador va contando.                              imponiendo

                                                      Cuentos tradicionales, clásicos europeos,
                                                      fantasía  e    historias   de   animales
                                                      domésticos    que      hablan,   cuentos
                                                      maravillosos
Extensión                                             Hasta 50 palabras por hoja.
Numero de palabras que componen el texto              20 carillas
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                  GREGUERIAS

El cometa es una estrella
a la que se le ha deshecho el moño.

Los tornillos son clavos
peinados con la raya al medio.

Las primeras gotas de la tormenta
bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.

Cuando el tren acaba de pasar el puente,
mueve alegremente su cosa.

El murciélago vuela con su capa puesta.

La araña es la zurcidora del aire.

El arco iris es la bufanda del cielo.

Los patos fueron los primeros
que tuvieron bocina propia.

Lo más maravilloso de la espiga
es lo bien hecha que tiene la trenza.
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El Loro Parlanchín
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La Cuncuna Mateluna
  El ruido y ajetreo en el bosque era enorme.
Claro, era vísperas de Navidad y la mayoría de los
animales habían dejado cosas para último minuto.
   Por eso el Centro Comercial estaba repleto.
   Por ahí andaba el conejo               disfrazado de Viejo
Pascuero,      sonriendo    con    sus        tremendos    dientes
enredados en la barba.
   Por allá, la lechuza tropezaba con todo el mundo,
porque andaba con los ojos cerrados para que no le
molestara la luz.
   Por acá la señora pata vitrineaba con sus doce patitos
en fila.
   Y,      entre   todos,   andaba       la    cuncuna    Mateluna
apuradísima. Tenía que hacerle un regalo a su novio, el
gusano Luciano, y había juntado veinte pesos en una
pequeña alcancía. No sabía si comprarle un auto o un
camión, una corbata o un peinetón.
19

   Claro que como Luciano no sabía conducir ni le gustaba
vestirse elegante y era pelado, mejor le regalaba otra
cosa.
   -Ay, que le compro a mi luchiluchi –pensaba, muerta
de calor y sin decidirse por nada.
   Para pensar mejor y comer algo rico, entro al Café del
Mono.
   -¿Qué se sirve, señorita? -preguntó el mono.
   - Un helado, gracias. -respondió ella.
   Y se le hizo agua la boca por esa palabra con sabor a
bate bate chocolate.
    A los pocos minutos regresó el mono con una copa así
de grande.
   La cuncuna primero tragó saliva. Luego tomó la
cuchara. Después la hundió en la copa.
   Chocolate y frutillas, almendras, manjar, frutas
confitadas, todo muy ñam ñam.
   La cuncuna abrió la boca y… y….
   ¿Qué no le gustó? ¿Qué se arrepintió de comer
porque estaba gorda?
   No, abrió la boca y… vio frente a ella a un ratoncito
que la miraba con los ojos redondos como copa y boca
larga como cuchara.
   La cuncuna, incomoda, cerró los ojos, abrió la boca,
volvió a levantar la cuchara.
   Ñam… que rico.
20

    Dejó que el helado le enfriara la lengua y cuando
estaba a punto de tragarlo, abrió medio ojo y… el
ratoncito seguía mirándola.
    La cuncuna Mateluna respiro hondo, cerro entero el
ojo, se dio vueltas, tomo la cuchara, sintió el aroma de
chocolate    y   frutillas,   almendras,   manjar,   frutas
confitadas, ñam y… el ratoncito de nuevo estaba frente a
ella.
    Se dio vueltas para el otro lado y tomo la copa de
helados con las dos manos.
    Y para el otro lado estaba el ratoncito mirando,
mirando.
    Entonces se metió debajo de la mesa, se inclinó sobre
la copa, metió la cuchara en ese pedacito de chocolate
con dos almendras enteritas, levantó la cuchara y…
¿Quién estaba debajo de la mesa mirando, mirando?
    Si, el ratoncito.
21



   -¿Es que una no puede tomarse un helado tranquila
mientras piensa en el regalo que tiene que hacerle a su
luchiluchi con los veinte pesos que ahorro? –pregunto
Mateluna con el mantel en la cabeza.
   -Sipi –respondió el ratoncito con ojos de copa y boca
de chuchara.
   -Fuchi, fuchi, fuchi –lo espantó la cuncuna, moviendo
las manos.
   Pero como los ratones no entienden ese idioma, ni se
movió.
   -Nopu –dijo el ratoncito, sonriendo con dos dientes
afuera.
   -Ay, qué vida –suspiró ella.
   Tomó la cuchara, la hundió en la copa y la sacó con
helado, cerezas, manjar y frambuesas, la hizo volar como
avión y la puso frente al ratoncito.
22

   -Abre la boca –le dijo.
   El ratoncito la abrió y ñam.
   -¿Quieres más? –preguntó la cuncuna, tragando saliva.
   -Sipi –respondió el ratoncito.
   Tomo la cuchara, la hundió en la copa y la sacó con
helado y chantilly, con dos pasas y maní, la hizo volar
como avioneta, y la puso frente a la boca del ratoncito.
   -Ñam –saboreó el ratoncito.
   -Slurp –trago saliva la cuncuna.
    Y entre aviones, avionetas, motos y motonetas, el
ratoncito se comió todo todito el helado.
   -Quiero pagar, por favor –pidió la cuncuna con la boca
hecha agua.
   -Son veinte pesos y Feliz Navidad –dijo el mono,
extendiendo la cuenta por debajo de la mesa.
   EL ratoncito sonríe con sus dientes manchados de
maní, vainilla y cuchuflí y Mateluna se comió un pedacito
de chocolate que había pegado al mantel.
   Así, mientras en el Centro Comercial el conejo seguía
tocando la campana y asustaba a la lechuza que
tropezaba con la pata y los doce patitos, la cuncuna llegó
a su casa.
23

   Se preparó una leche con vainilla y se la tomó con los
ojos cerrados.
   ¿Y saben que hizo después?
   Envolvió el regalo de su gusano Luciano.
   Era un regalo muy simple: dos besos y una poesía, la
sonrisa de un ratoncito y una pequeña alcancía.


                                      Ana María Guiraldes
                                                  Chilena
24

                Criterios de selección de textos

                          por Velocidad Lectora
TEXTOS: COCORINA, DICEN…QUE DIJO, EL TOPO QUE
QUERÍA…

CATEGORIA: 88 a 99 p/m
Formato                                               Fuente Script 12 o superior con
Fuente y tamaño de la letra, distribución de          Párrafos de hasta 20 líneas, con y sin
la línea escrita y tipo de puntuación                 división de palabras por
                                                      guión al final de la línea y con
                                                      puntuación que señale pausas,
                                                      entonación y distribución
Tipología                                             Narraciones
Tipo o estilo de textos referido a si estos son       referidas a historias de animales y
narrativos, informativos, descriptivos, etc.          personas reales o fantásticos, y
                                                      juegos infantiles, adivinanzas,
                                                      trabalenguas,
                                                      poesías, rimas, juegos verbales; y
                                                      normativos que ofrecen pautas.
                                                      para desempeñar distintas funciones
Vocabulario                                           Palabras no familiares de        significado
Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de     concreto, , con significado denotativo en
uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial   estilo coloquial.
o formal.
Iconografía                                           Texto en línea con imágenes de ½ y ¼
Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al   página.
proceso de comprensión.
Estructura Interna                                    Estructura lineal en inicio, desarrollo y
Orden en que están presentados los diversos           desenlace
acontecimientos de un relato.
Nivel de Dificultad                                   Oraciones simples, Con más de 3
Estructura sintáctica de las oraciones y de los       personajes en diversos ambientes, con
elementos narrativos.                                 narrador testigo y/o omnisciente
Nivel de complejidad                                  Palabras de más de cuatro silabas de
Estructura y composición de las palabras respecto     composición directa, indirecta y mixta
de la cantidad y disposición de palabras y silabas    con letras de doble sonido
Argumento                                             Fantásticos y aventuras con moralejas y
La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que       finales felices donde la realidad se va
el narrador va contando.                              imponiendo

                                                      Leyendas       folclóricas,     máquinas
                                                      personificadas, ambiente familiar (hogar,
                                                      escuela, amigos, juego...) y humor.
Extensión                                             Hasta 60 palabras por hoja.
Numero de palabras que componen el texto              30 carillas
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              Dice que dicen, Que dijo...
     Dicen que este cuento empezó cuando Teresa le dijo a su
hijo en la mesa: “Ve a buscar a Tomás y dile que venga a
ayudar a sacar al ratón que está allí atrás”.




      Juan llegó a la casa de Tomás y, como no lo encontró,
dicen que le dijo a su hermana Roxana que su mama había
encontrado un ratón comiendo una manzana en un cajón. Sin
preguntar nada más, la hermana de Tomás salió a la calle y
grito: “¡Hay un ratón escondido en un rincón!”
35

      Y cuando Cristina, la vecina de la esquina, la oyó, la
noticia a Patricia le contó: “Hay un ratón en el pueblo que
asusta a la gente de buen corazón”.
      Dicen que sin malicia dijo Patricia a su tía María: “¿Sabes,
tía, que paso? Había un ratón en el pueblo y ahora parece que
son un montón”.
      La tía, desesperada, llamó a la policía y dicen que dijo
que ratones había a montones y que los traían los ladrones. El
sargento al momento dio una orden diciendo: “¡Hay que
encontrar al ladrón de esta población!”




      Obediente, salió el teniente a interrogar a la gente,
comenzando por Agustín, que estaba en su jardín. “¿Vio algo
raro?” preguntó. Dicen que Agustín dijo al teniente: “¡Veloz y
sigilosamente, alguien huye detrás de ese grupo de gente!”
      Dicen que Anita dijo al teniente: “¿Atrapen al
delincuente, que escapa corriendo por aquel puente!” Pero
tanto, tanto grito que al agente aturdió, y distante, allá a lo
lejos, hasta Julián la escuchó.
      Detener al ladrón quiso Julián, pero sin fortuna, porque
al resbalar, apenas alcanzó a rozar el talón del malhechor,
quien dicen que dijo: “Yo me voy de este lugar porque tengo
36

que llegar”. Y, aprovechando la ocasión, a la casa de Teresa
corrió y corrió.
      Allí, por fin lo interceptó la policía y una multitud
enardecida decía: “¡Cárcel y castigo para ese forajido!” El
forajido, muy afligido, enfrentó a los pobladores diciendo sin
más ni más: “Amigos, soy Tomás y el ratón de la casa de
Teresa he venido a sacar”.
      Con risas y carcajadas, toda la aldea la confusión
festejaba. Felices de que no existieran ni ratones ni ladrones,
aunque se diga que dicen que dijo el cartero que al ratón le ha
llegado una carta de su amor verdadero.
37


    El topo que quería saber quién se había
          hecho aquello en su cabeza.

     Todo empezó cuando, un día, el topo asomó la cabeza
por su agujero para ver si ya había salido el sol. Aquello era
gordo y marrón;
peor de todo: le fue a caer justo en la cabeza.




     ¡Qué ordinariez!, chillo el topo. ¿Se puede saber quien se
ha hecho esto en mi cabeza? Pero era tan corto de vista que no
pudo descubrir a nadie.
     ¿Has sido tú la que se ha hecho esto en mi
cabeza?, preguntó a la paloma, que volaba por allí en aquel
momento.

plas, un goterón húmedo y blancuzco se estrello en el
suelo, justo al lado del topo, y le salpico en la pata derecha.
38

      ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi cabeza?,
pregunto al caballo que pacía en el prado. ¿Yo? Ni hablar
¡Yo eso lo hago así!, contestó el caballo. Y, pof, pof, cinco
boñigas grandes y redondas cayeron pesadamente casi
rozando al topo, que se quedó muy impresionado.
      ¿Has sido tú la que se ha hecho esto en mi cabeza?,
pregunto a la liebre. ¿Yo? Ni hablar
contestó la liebre. Y, ra ta ta ta ta, quince balines redondos
silbaron en los oídos del topo, que tuvo que dar un salto
arriesgado para que no le alcanzaran.
      ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi
cabeza?, preguntó a la cabra, que acababa de despertarse de
un sueño agradable. ¿Yo? Ni hablar                           la
cabra. Y tac, toc, tac, un montón de pelotillas de color
bombón rodaron por la hierba. Al topo casi le gustaron.




     ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi
cabeza?, preguntó a la vaca, que estaba remiendo como
siempre. ¿Yo? Ni hablar                la vaca. Y, chaf, un
pastelón marrón verdoso se desparramó en la hierba,
muy
39

cerca del topo. El topo se alegró muchísimo de que no
hubiera sido la vaca quien se hubiera hecho aquello en su
cabeza.
     ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi cabeza?,
preguntó a la cerda. ¿Yo? Ni hablar
contestó la cerda. Y flof, una masa pequeña oscura y blandita
cayó en la hierba. El topo se tapo la nariz.
     ¿Han sido ustedes los que hicieron esto en mi
cabeza?, fue a preguntar de nuevo. Pero, cuando se acerco,
vio que se trataba de dos moscas negras y gordas. Estaban
comiendo.
¡Por fin alguién que me podría ayudar!, pensó el topo. ¿Saben
quien ha hecho esto en mi cabeza?, preguntó de prisa. Espera
un poco, zumbaron las moscas. Y al cabo de un rato
contestaron: Esta claro. Ha sido un perro.




     Por fin sabía el topo quien se había hecho aquello en su
cabeza: ¡Hermenegildo, el perro del carnicero!
     Veloz como un rayo se encaramó en la caseta de

aterrizo justo en la cabeza del perro.
40

     Y Feliz y contento, el topo volvió a desaparecer
dentro de su agujero.
41

                 Criterios de selección de textos

                            por Velocidad Lectora
TEXTOS: LEONARDO Y EL PRENDIZ DE VOLADOR, LOS
HUEVOS CASCARUDOS

CATEGORIA: 111 a 124 p/m


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                                                          distribución y enfatice entonación.
Tipología                                                 Narraciones, textos poéticos y
Tipo o estilo de textos referido a si estos son           normativos diversos. Dramáticos que
narrativos, informativos, descriptivos, etc.              incluyan monólogos, libretos,
                                                          dramatizaciones,
Vocabulario                                               Palabras no familiares de        significado
Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de         abstracto, con significado connotativo5
uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial       en estilo coloquial.
o formal.
Iconografía                                               Texto en línea y en cuadro con la imagen
Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al       de ½ y ¼ página.
proceso de comprensión.
Estructura Interna                                        Estructura lineal en inicio, desarrollo
Orden en que están presentados los                        y desenlace
diversos acontecimientos de un relato.
Nivel de Dificultad                                       Oraciones simples y compuestas6, con
Estructura sintáctica de las oraciones y de los           más de 3 personajes en diversos
elementos narrativos.                                     ambientes con narrador testigo y/o
                                                          omnisciente.
Nivel de complejidad                                      Palabras de más de cuatro silabas de
Estructura y composición de las palabras respecto         composición directa, indirecta y mixta y
de la cantidad y disposición de palabras y silabas        trabada
Argumento                                                 Ficciones históricas donde el concepto
La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que           de tiempo cobra significado y
el narrador va contando.                                  pueda fácilmente
                                                                        identificarse  con    los
                                                          personajes que le proporcionan modelos
                                                          positivos de conducta y valores
                                                          que merece la pena copiar

                                                          Cuentos     fantasiosos.  Historias   de
                                                          animales      humanizados.      Inventos
                                                          fantásticos. Objetos animados.     Humor
                                                          absurdo, disparates y Aventuras del
                                                          ambiente más cercano: familia, escuela,
                                                          amigos.
                                                          Hasta 80 palabras por hoja.
Extensión
Numero de palabras que componen el texto                  40 carillas




5
   “Es lo que apunta a una serie de conceptos asociados a la palabra o expresión”, La legibilidad de los
textos, Felipe Alliende
6
  “Oraciones compuestas, cuando contienen más de un verbo, y por lo tanto expresan más de una acción
verbal.”, http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
42


         Los huevos cascarudos
       Había una vez, en una lejana isla, en medio de algún inmenso océano,
una tranquila playa llena de sol y arena, y lo más hermoso, aunque no lo creas
era que en ella no había papeles sucios ni botellas vacías… solo había arena
y… ¡tortugas!
       ¡Oh, sí! Había miles de tortugas que llegaban hasta esa playa a
descansar después de haber cruzado el océano nadando.




       Llegaban a descansar y a poner sus huevos, ¡Y cuantos huevos ponían!
       Cada una ponía decenas y decenas de huevos redondos y blandos en
los hoyos que excavaban en la arena.
       Sin embargo no de todos los huevos nacía una tortuga.
       ¡Oh, no! Solo de unos pocos. Las aves marinas y los animales que allí
vivían se daban deliciosos banquetes con ellos. Como los huevos no tenían
cascara, eran un cómodo y sabroso bocado. De los que aun quedaban,
muchos se secaban con el calor del sol y otros se helaban con el frio de las
noches aunque estuvieran algo enterrados.
       En verdad, eran muy, muy pocos los que sobrevivían.
       Hasta que un día…
       La señora Lentina, una tortuga muy jovencita y recién casada, salió del
agua, hizo un hoyo en la arena… y se dispuso a poner sus muchos huevos. Y
así como muy pronto, cosa que le extraño bastante, los huevos estuvieron en el
nido.
       Muy orgullosa pues era la primera vez que lo hacía, la señora Lentina se
dio una vuelta para contemplarlos…
43

         -¡NO… NO… NO PUEDE SER! –exclamó horrorizada –no puede ser
que yo haya puesto esos huevos. Mis huevitos deberían haber sido suaves y
blandos… ¡no como estos!
        ¿Qué era lo que horrorizaba a la señora Lentina?
        En efecto, los que había en el nido, que eran solamente unos pocos.
Estaban recubiertos por una piel muy dura y tiesa.
        ¡Los huevos de los nidos vecinos, se reían a carcajadas!
         -¡Que cosillas tan ridículas! –se burlaban... -¡¡CASCARUDOS!!
         -¡Mírenlos!... ¡tienen cascara!... –y no podían dejar de reír.
        Incapaz de soportar tanta vergüenza… ¡haber puesto tales huevos!... La
señora Lentina los arrojo fuera del nido y se volvió al mar dejándolos
abandonados… a merced del frio y del sol o de cualquier animal que pasara
por allí.
        Los huevos se miraron entre sí: -¡Que haremos? –se preguntaron
angustiados.




       No podemos quedarnos aquí, necesitamos el calor del nido para
desarrollarnos… y llegar a ser tortugas tan lindas como nuestra mamá –se
lamentó otro.
       Y todos quedaron muy pensativos.
       Entonces, un huevo, que además de cascarudo era inteligente dijo: En
vista que nos han abandonado, debemos lograr que nos lleven a otros nidos.
Para eso, tenemos que demostrar que los huevos con cascara, como nosotros,
son mejores que los blandos.
44


      Leonardo y el aprendiz volador


C
      uando Zoro era un            muchacho no había naves
      espaciales ni aviones. El cielo pertenecían los pájaros.
      Pero había un hombre que tenía un sueño increíble.

                                       -Un día, -le decía a su
                                   discípulo,       -la    gente
                                   navegará a través de las
                                   nubes y podrá ver el mundo
                                   baja sus pies.

                                        El hombre con aquel
                                   extraordinario sueño y una
                                   barba como de brujo era
                                   Leonardo Da Vinci.

                                        Todo parecía      posible
                                   en el abarrotado estudio de
                                   Leonardo.        Era   pintor,
                                   escultor,          matemático,
                                   músico y científico.

A veces le enseñaba a Zoro sus preciosos cuadernos de
apuntes en los que miles de ideas          rebosaban en cada
página.

    ¿Cómo empieza la vida?,

    ¿Cómo crece una planta?,

    ¿Cómo se mueven los planetas?
45

     y ¿Cómo puede una persona volar como un pájaro?

     Pero cuando Zoro intentaba a leer los cuadernos,
descubría que estaban escritos de atrás para adelante:

“ ojepse nu ne reel nedeup es olós saterces sarbalap saL”

     Había un lugar que Zoro no había visto nunca: un
misterioso taller con la puerta solo cerrada. No podía entrar
nadie, aparte del propio Leonardo.

     Zoro anhelaba saber qué se escondía allí.

     “Quizás es una escultura fantástica –pensó -, o una gran
máquina de guerra.”

     En el estudio todo el mundo trabajaba de firme.

     Zoro mezclaba los colores, limpiaba los pinceles y
aprendía a dibujar.

     -Cuando sea mayor tendré mi propio estudio- decía -,

¡ y también un taller secreto!

     -Pues claro que lo tendrás, Zoro- sonríe Leonardo.
46

      Leonardo era un buen hombre. Si alguna vez encontraba

un animal enfermo o hambriento, lo llevaba a casa para que lo
cuidasen sus discípulos.

     Pero un día, Leonardo encontró una cosa muy extraña.
Arrastro hasta el estudio una ruidosa y salvaje criatura que
pateaba, empujaba y se agarraba al gran artista.

      - ¿Qué es esto?- pregunto Zoro.
                                     Es
                                      ¡      un    muchacho!    .-
                                         s onrío Leonardo-. Un
                                         muchachomuy salvaje. No
                                             ha ido nunca a la
                                         e scuela y su madre es
                                         demasiado pobre para
                                         c uidar de él. Me ha
                                           rogado que le de algún
                                         t rabajo antes de     que
                                         acabe en prisión.
                                              El        muchacho
                                         salvaje tomó la mano de

                                         Leonardo y le dio un
                                         buen mordisco.

                                             Leonardo     parecía
estar enfadado, pero Zoro pudo ver que sonreía.

     -Te llamaremos Salai –dijo Leonardo-, que quiere decir
“diablillo”, y eso es justo lo que es.

     Así pues, Salai se quedo en el estudio y, aunque era un
pillo, todos les tenían afecto.
47

     -¡Pero no      puedes    andar    con    estos   trapos-     dijo

Leonardo-. Iré a comprarte un vestido de terciopelo, camisas
y zapatos…

     Vaya, ¿Dónde he dejado mi bolsa?

     La buscaron por doquier y fue Zoro quien encontró el
dinero escondido en grasienta chaqueta de Salai.

     Zoro no se lo podía creer. ¿Cómo se atrevía alguien a
robara Leonardo da Vinci?

     Día tras día, Leonardo ideaba inventos de todo tipo.

     Zoro    se    quedaba    boquiabierto     cuando    veía…      el
paracaídas, la primera bicicleta de verdad, una mortal
máquina de guerra, un artefacto para caminar por encima del
agua, un salvavidas, y una escafandra.

     Una vez ideó una máquina para tallar y pulir cristal y se
hizo unas gafas.

     -Ahora si que puedo ver a               Salai- dijo Leonardo,
haciéndole un guiño a Zoro.

     Una mañana temprano Leonardo fue con Zoro a la
ciudad a observar rostros para dibujarlos.

     Cuando       veía   a   alguien   especialmente      bello     o
inusualmente feo, Leonardo lo seguía y hacía docenas de
esbozos.
48

     En el mercado, una mujer vendía pájaros enjaulados.

     Leonardo miró atentamente los pájaros,          y, después,
para sorpresa de Zoro, los compro todos; pero en lugar de
llevárselos a casa, Leonardo mando a Zoro que abriera las
jaulas. Todos se miraron con caras de no entender nada.

     -Un pájaro tiene que ser libre- dijo Leonardo-. Mira,
Zoro, ¿Puedes ver como sus alas empujan el aire? Esto me da
una idea.

     Leonardo empezó a correr.

     Cuando llegó a casa, se encerró otra vez en el taller
misterioso. Zoro podía escuchar el ruido del martillo y de la
cierra tras la puerta cerrada.

     Hora tras hora, Zoro esperaba, pero Leonardo no paró ni
para comer ni para beber. ¿Qué diablos estaba construyendo?

     “Tiene que ser algo increíble- pensó Zoro-, algo con lo
que jamás nadie a soñado.”

     Al final, Zoro callo dormido al pie de la escalera.

     Un      día, Leonardo empezó a pintar un maravilloso
cuadro de una mujer que se llamaba Monna Lisa. Como tenía
que posar sentada sin moverse durante cuatro semanas,
Leonardo alquiló acróbatas y músicos para que no se
aburriera.
49




     Zoro miraba sorprendido las verdes montañas y los ríos

serpenteantes.

     “Seguro que nadie ha pintado algo tan perfecto”, pensó.

     Monna Lisa en el cuadro sonreía con una misteriosa y
dulce sonrisa.

     “Es como si supiera algún secreto- pensó Zoro-, como si




hubiera estado en la habitación cerrada.”

     De repente, Salai se acercó sigilosamente por detrás.

     -¡Ve conmigo, Zoro!- susurró-.Te enseñaré una cosa
mas interesante que este cuadro.

     Salai tenía una mirada maliciosa.
50

     Arrastró a Zoro fuera del estudio y en silencio bajaron

por las escaleras hasta delante de la puerta del taller secreto.
Entonces, Salai saco un gran manojo de llaves.

     -¡Las has robado! – Exclamó Zoro-. ¡Leonardo te echará
de casa!

     Salai se rió y abrió la puerta.

     Zoro sabía que no debía entrar. Debía dar vuelta y correr
hacia Leonardo, pero… ya estaba adentro mirando la estancia
secreta.

     ¡Zoro no podía creer lo que veía!

     Una extraordinaria máquina ocupaba toda la estancia,
con unas alas como las de una gran águila.

     -Ayúdame a sacarla fuera- le pidió Salai -. Sí esperamos
a que Leonardo esté preparado, no volaremos nunca.
Además, tú eres el único suficientemente pequeño para
meterte dentro de la máquina. ¡ Es para ti, serás el aprendiz
volador!

     -Leonardo se enfadara mucho – dijo Zoro en voz baja.

     -¡No si te ve volando por encima del estudió!- grito
Salai-. Anda, Zoro. Ayúdame.

     Así mientras Leonardo trabajaba arriba, Salai y Zoro
levantaron y arrastraron la pesada máquina fuera de la casa,
por las calles y a través de los campos hasta las afueras.

     Salai señalo hacia las montañas más altas.
51

    -lo intentaremos desde allí – dijo.

    Cuando se puso el sol llegaron a la cima.

    -Ahora- jadeo     Salai-,    la   dejaremos   aquí. Cuando
pedalees, las alas se moverán.




      oro estaba inquieto y se sentía mal.

    - Quizá la máquina no esté terminada – sollozó-.
Deberíamos esperar…

    Pero Salai ya había atado a Zoro con las correas de la
máquina y las arrastró hasta el borde de la montaña.

    Zoro estaba aterrorizado. Empezó a gritar. De repente
sopló una ráfaga de viento, Salai empujó y la máquina
voladora se despegó del suelo.
52

     Zoro miró hacia abajo, al mundo que había a sus pies;

lloriqueaba   de   miedo,   pero   durante   cuatro   o     cinco
segundos… ¡Voló como un pájaro!

     -¡Funciona!, ¡Funciona! –Gritó Zoro.

     ¡Pero algo fallaba!

     El pájaro pesaba demasiado. Zoro pedaleaba, empujaba
con todas sus fuerzas, pero la máquina empezó a caer.

     En aquel momento, Leonardo llegaba corriendo a través
de los campos.

     Zoro tiraba de las cuerdas y chillaba, mientras la
máquina caía como una piedra y se estrellaba contra un árbol.

     El propio Leonardo sacó el cuerpo desmayado de Zoro de
la máquina destrozada y lo llevó con mucho cuidado a su
casa.

     Salai le seguía despacio, cabizbajo y avergonzado.

     Zoro estaba en cama. Se había roto la pierna y tenía la
cabeza vendada.

     -Oh, Zoro –dijo Leonardo con tristeza-, no me sorprende
que Salai me desobedezca, pero tú…puede que estuviera
equivocado.

     Quizá la gente no volará nunca. No somos pájaros. A
partir de ahora me dedicaré a pintar.

     - No- Zoro le tranquilizó-. Recuerda que me dijiste:
53

     “¡Un   día   la   gente   VOLARÁ!”   La   máquina   pesaba

demasiado, ¡ese es el problema!

     Leonardo estuvo un rato pensando. Después dio un
salto.

     -¡Sí!- exclamó-, y las alas tienen que ser más largas.
Como estas…y abrió su cuaderno de notas y empezó              a
trabajar, lenta y pacientemente, hasta que apareció un dibujo:
una nueva máquina voladora, más sensacional que la anterior.

     Y mientras trabajaba, Leonardo empezó a sonreír con
una misteriosa y dulce sonrisa, como si pudiera ver el futuro,
en el que chicos y chicas como Zoro navegarían a través de
las nubes
54
55



                Criterios de selección de textos

                          por Velocidad Lectora
TEXTOS: MI AMIGO EL NEGRO, LA POLILLA

CATEGORIA: 136 a 149 p/m

Formato                                               Fuente Script 12 o superior con
Fuente y tamaño de la letra, distribución de          Párrafos de hasta 40 líneas, con división
la línea escrita y tipo de puntuación                 de palabras por
                                                      guión al final de la línea y con
                                                      puntuación que señale pausas,
                                                      distribución y enfatice entonación.
Tipología                                             Narraciones, textos poéticos y
Tipo o estilo de textos referido a si estos son       normativos diversos. Dramáticos que
narrativos, informativos, descriptivos, etc.          incluyan monólogos, libretos,
                                                      dramatizaciones,
                                                      .

Vocabulario                                           Palabras no familiares de      significado
Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de     abstracto, con significado connotativo en
uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial   estilo formal.
o formal.
Iconografía                                           Texto en línea y en cuadro con la imagen
Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al   de ½ y ¼ página.
proceso de comprensión.
Estructura Interna                                    Estructura lineal en inicio, desarrollo y
Orden en que están presentados los                    desenlace, con recursos temporales
diversos acontecimientos de un relato.                como Flash back y racconto
Nivel de Dificultad                                   Oraciones simples y compuestas, con
Estructura sintáctica de las oraciones y de los       más de 3 personajes en diversos
elementos narrativos.                                 ambientes con narrador protagonista
Nivel de complejidad                                  Palabras de más de cuatro silabas de
Estructura y composición de las palabras respecto     composición directa, indirecta, mixta y
de la cantidad y disposición de palabras y silabas    trabada
Argumento                                             Ficciones históricas donde el concepto de
La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que       tiempo cobra significado        y  pueda
el narrador va contando.                              fácilmente     identificarse   con    los
                                                      personajes que le proporcionan modelos
                                                      positivos de conducta y valores que
                                                      merece la pena copiar

                                                      Cuentos sobre sus propios problemas.
                                                      Cuentos modernos.
Extensión                                             Hasta 100 palabras por hoja.
Numero de palabras que componen el texto              50 carillas
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                 La Polilla
                                                      LA CARTA

       Nacho volvía del correo cuando se
cruzó con Sara. En realidad venia tan
metido en sus pensamientos que ni
siquiera la había visto.
       -¡Ey! –le grito ella, que casi lo
choca con la bici-. ¿No me veías?
       -¡Ttsch! ¡Como que no!
       -Toma –le alcanzó una invitación
de cumpleaños-. ¿Vas a ir?
       -Si, como que no.
       -Chau
       -Chau.
       Como que no, como que no. ¿De dónde había sacado eso?
Como que no. Había quedado como un idiota. Así nunca se iba a
fijar en él. Tendría que comprarle un regalo lindo, relindo, un anillo,
un colgante, algo así.
       Mientras caminaba para su casa, los pensamientos de Nacho
giraron un ratito alrededor del regalo para Sara pero enseguida
volvieron a la carta de su abuelo.
       Estaba triste, de verdad. Tina nunca había estado así, lo
retaba por cualquier cosa, se la pasaba a los gritos. Si, él sabía que
desde que la habían echado de la fábrica no conseguía trabajo en
ninguna parte, Tina se lo decía a cada rato. Pero el que culpa tenia.
       Por qué se la tenía que agarrar con él. ¿O estaría enojada por
otra cosa? ¿Y si ya no lo quería más y no se animaba a decírselo?
Porque al final, lo del boletín no era para hacer todo ese escándalo.
“Un poquito flojo en lectura y en ortografía”, había dicho la señorita
Marta, pero nada más. No era para tanto. No era para ponerse así.
Se había puesto más mala que una araña, con una mano sacudía el
boletín y con la otra le retorcía una oreja mientras le gritaba “¡Te voy
a hacer tragar el libro de lectura!”. ¿O seria otra cosa? Por las
59

dudas iba a tratar de portarse bien y de no ponerla más nerviosa
como ella le pedía: “¡No me pongas más nerviosa de lo que estoy,
Nacho!”. Así, si estaba pensando en dejar de quererlo, podría hacer
que se arrepintiera.
                                                 EL BOLETÍN
      En la reunión de padres, la
señorita Marta, además de entregar el
boletín     de     calificaciones,   había
comunicado lo siguiente:
      -Bueno, como ustedes están al
tanto de las nuevas normativas, les
comento que desde arriba –dijo la
señorita Marta apuntando con el índice
había el techo- nos bajan directivas
para fomentar la lectura. Es por eso que
la escuela ha decidido realizar un
concurso de lectura para el primer ciclo.
      ¿Quién fue la primera madre en inscribir a su hijo en el
concurso de lectura? Tina, por supuesto.
Se había puesto tan furiosa al ver la nota que Nacho se había
sacado en Lengua que ni siquiera la señorita Marta había logrado
calmarla cuando le dijo que no era tan grave, que solo estaba un
poquito flojo en lectura y en ortografía.
      Cuando volvieron a su casa, Tina, mientras le daba cuerda a
las orejas de Nacho, le gritaba:
       -¿A ti no te importa nada?, ¿eh? ¿Qué quieres, terminar como
yo? ¿O no te dije mil veces que si quieres ser alguien en la vida
tienes que estudiar? ¿Y qué hace el señor? No estudia. ¡A, no! ¡Si
no estudias por las buenas, vas a estudiar por las malas! ¡Yo te voy
a hacer tragar los libros, vas a ver! Tu vas a leer si o si. Vas a
participar en ese concurso y como que me llamo Tina, vas a ganar
el primer premio. Y tú sabes Nacho, que cuando a mí se me pone
algo en la cabeza…
      Si, sabía. Sabía lo que significaba que a la tina se le metiera
algo a la cabeza. Por suerte, ya se le había soltado la oreja.
60

       Tenía los dientes apretados, a si masticaba las lágrimas y se
las tragaba, las mandaba para adentro en lugar de llorar para
afuera. Por la ventana vio como el cielo se iba poniendo cada vez
más negro. Se venía una tormenta.
       De golpe tuvo ganas de escribirle a su abuelo.
       Lo extrañaba mucho. Nacho nunca había tenido un padre
pero si un abuelo que valía por mil padres. El abuelo Ariel lo
acompañaba a futbol, lo ayudaba con las tareas de la escuela, le
compraba golosinas aunque le doliera la panza, le había hecho
montones de barriletes y hasta le había armado un karting a
bolillero. Hacia un año que esa enfermedad lo había empezado a
poner cada vez más flaco hasta que termino por matarlo. Antes de
morir el abuelo Ariel había hablado con nacho de hombre a hombre.
Entre las muchas cosas que se dijeron el abuelo le dijo que él se iba
a otro lugar, que se iba porque no podía elegir otra cosa, si no,
hubiera elegido quedarse ahí con él, con Nacho, pero no podía.
Pero si tenía algo para decirle o pedirle o lo que fuera lo podía
escribir.
       -¿A dónde te escribo?
       -Pone mi nombre, nada más. El tío Alberto va a saber dónde
encontrarme.
       El tío Alberto era el único hermano del abuelo Ariel y además
era el jefe de correos.


                                                LA LECTURA
      Al día siguiente amaneció con
lluvia y siguió lloviendo toda la
mañana y toda la tarde. Tina no
estaba en casa cuando Nacho llego
de la escuela. Así que Nacho
aprovecho para mirar la tele.
Cuando       llego,     Tina    fue
directamente a la habitaciónde
Nacho. Se iba desenrollando la
bufanda mientras caminaba -
¿Leíste?
61

      No dijo “Hola, Nacho”. No preguntó “¿Cómo estás?”, “¿Cómo
te fue en la escuela?”. No. Preguntó
      -¿Leíste?
      -Si –Mintió Nacho sin titubear.
      -¿Haber…? –Dijo Tina mientras seguía desenrollando la
bufanda.
      Nacho tenía la garganta seca.
      -Tengo sed. ¿Puedo tomar un vaso de agua primero?
      -¡No!
      Nacho miro el primer reglón del libro de lectura. Trago saliva y
empezó a leer en voz alta.
      Los dinosaurios vivieron sobre la Tierra durante unos 150
millones de años, y no es sorprendente que su mundo cambiase
sustancialmente en el tra… en el transcurso de ese tiempo.
      Tina largo una carcajada interminable y ruidosa.
      En el tra… en el tra… en el tra… -le hacía burla.
      -Era una difícil –dijo Nacho.
      -¿Y fustanfialmente? ¿Qué significa fustanfialmente?
      -No dije eso –se defendió Nacho.
      -¡Silencio! –dijo Tina, que ya había terminado de desenrollarse
la bufanda del cuello-. ¡Este fin de semana no hay permiso para
nada! ¡Vas a estar encerrado en este cuarto hasta que leas como
corresponde!


                                      EL FIN DE SEMANA
      El sábado a la tarde, el
equipo de futbol del club Verde y
Blanco estaba listo y formado para
salir a la cancha. Solo faltaba el
arquero: Nacho.
      -¿Quiere que valla hasta la
casa entrenador? –preguntó el
Clavo Romero, goleador del
equipo.
62

      -¡Anda! ¡Y dile que se apure o perderemos los puntos!
      El Clavo Romero tocó el timbre y espero un ratito. Volvió a
tocar y, mientes esperaba otro ratito, se agachó para atarse los
cordones de los botines. Cuando levantó la cabeza hacia la puerta
abierta casi se desmaya. ¿Un brujo africano? El pelo todo
empastado con algo amarillo, la cara cubierta de verde, envuelto en
una túnica de colores. El goleador dio un salto hacia atrás y respiró
rápido 2 o 3 veces antes de hablarle al hechicero.

      -¿Esta Nacho?
      Tina, que se había hecho un baño de barro en el pelo y una
máscara de palta en la cara y que estaba con un humor de mil
demonios le dijo:
      -Ignacio está, sí. Pero no va a salir.
      -¡Si no viene perdemos los puntos!
      -¡Oh, cabecita hueca! –le dijo Tina-. ¡Tan preocupado por
unos puntos sarnosos de un partido sarnoso de un club sarnoso!
¡Ignacio tiene cosas más importantes en que pensar!
      Y le cerró la puerta en la cara.
      Nacho tampoco iba a ir al cumpleaños de Sara, y ni soñando
al picnic que había organizado el pechuga.
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                Criterios de selección de textos

                          por Velocidad Lectora
TEXTOS: EL PEQUEÑO ESCRIBIENTE FLORENTINO, HEIDY

CATEGORIA: 161 a 177 p/m


Formato                                           Fuente Script 12 o superior con
Fuente y tamaño de la letra, distribución de la   Párrafos de hasta 40 líneas, con división de
línea escrita y tipo de puntuación                palabras por
                                                  guión al final de la línea, en dos columnas o
                                                  viñetas tipo comics
                                                  Puntuación que señale pausas, distribución
                                                  y enfatice entonación.
Tipología                                         Narraciones, textos poéticos y normativos
Tipo o estilo de textos referido a si estos son   diversos. Dramáticos que
narrativos, informativos, descriptivos, etc.      incluyan monólogos, libretos,
                                                  dramatizaciones,
                                                  Informativos
                                                  que incluyen,
                                                  informes sobre distintos temas y contenidos
                                                  de áreas de estudio
Vocabulario                                       Palabras     desconocidas      de   significado
Adecuación a su edad y si se trata                concreto, con significado connotativo en
de vocablos de uso común-familiar o no y          estilo formal, que requieren de aspectos
si el estilo es coloquial o formal.               pragmáticos7 para la comprensión
Iconografía                                       Texto en cuadro con la imagen de apoyo de
Cantidad y tipo de anclajes gráficos              1/6 página.
que asisten al proceso de comprensión.
Estructura Interna                                Estructura lineal y alterada como    In
Orden en que están presentados los diversos       media res, con recursos temporales como
acontecimientos de un relato.                     Flash back y racconto
Nivel de Dificultad                               Oraciones simples y compuestas, con más
Estructura sintáctica de las oraciones y de los   de 3 personajes en diversos ambientes con
elementos narrativos.                             narrador protagonista y/o personaje
                                                  secundarios
Nivel de complejidad                              Palabras de más de cuatro silabas de
Estructura y composición de las   palabras        composición    directa,  indirecta,  mixta,
respecto de la cantidad y disposición  de         trabada y compleja
palabras y silabas
Argumento                                         Narraciones con   datos fiables y exactos,
La sucesión de acciones, hechos o anécdotas       cuyos protagonistas estén sicológicamente
que el narrador va contando.                      bien trazados y que promueven la reflexión
                                                  crítica.

                                                  Terror, Ciencia ficción, cuentos tradicionales
                                                  clásicos y novelas cortas.
Extensión                                         Hasta 150 palabras por hoja.
Numero de palabras que componen el texto          80 carillas




7
  “Conocimiento del mundo necesario para manejar los aspectos semanticos”, La legibilidad de los
textos, Felipe Alliende
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    El pequeño escribiente
          florentino
Tenía doce años y cursaba la cuarta elemental. Era un simpático niño
florentino de cabellos rubios y tez blanca, hijo mayor de cierto
empleado de ferrocarriles quien, teniendo una familia numerosa y un
escaso sueldo, vivía con suma estrechez. Su padre lo quería mucho, y
era bueno e indulgente con él; indulgente en todo menos en lo que se
refería a la escuela: en esto era muy exigente y se revestía de bastante
severidad, porque el hijo debía estar pronto dispuesto a obtener otro
empleo para ayudar a sostener a la familia; y para ello necesitaba
trabajar mucho en poco tiempo.

Así, aunque el muchacho era aplicado, el padre lo exhortaba siempre a
estudiar. Era éste ya de avanzada edad y el exceso de trabajo lo había
también envejecido prematuramente. En efecto, para proveer a las
necesidades de la familia, además del mucho trabajo que tenía en su
empleo, se buscaba a la vez, aquí y allá, trabajos extraordinarios de
copista. Pasaba, entonces, sin descansar, ante su mesa, buena parte de
la noche. Últimamente, cierta casa editorial que publicaba libros y
periódicos le había hecho el encargo de escribir en las fajas el nombre
y la dirección de los suscriptores. Ganaba tres florines por cada
quinientas de aquellas tirillas de papel, escritas en caracteres grandes
y regulares. Pero esta tarea lo cansaba, y se lamentaba de ello a
menudo con la familia a la hora de comer.

-Estoy perdiendo la vista -decía-; esta ocupación de noche acaba
conmigo.

El hijo le dijo un día:

-Papá, déjame trabajar en tu lugar; tú sabes que escribo regular, tanto
como tú.

Pero el padre le respondió:
70

-No, hijo, no; tú debes estudiar; tu escuela es mucho más importante
que mis fajas: tendría remordimiento si te privara del estudio una
hora; lo agradezco; pero no quiero, y no me hables más de ello.

El hijo sabía que con su padre era inútil insistir en aquellas materias, y
no insistió. Pero he aquí lo que hizo. Sabía que a las doce en punto
dejaba su padre de escribir y salía del despacho para dirigirse a la
alcoba. Alguna vez lo había oído: en cuanto el reloj daba las doce, sentía
inmediatamente el rumor de la silla que se movía y el lento paso de su
padre. Una noche esperó a que estuviese ya en cama; se vistió sin hacer
ruido, anduvo a tientas por el cuarto, encendió el quinqué de petróleo,
y se sentó en la mesa de despacho, donde había un montón de fajas
blancas y la indicación de las direcciones de los suscriptores.

Empezó a escribir, imitando todo lo que pudo la letra de su padre. Y
escribía contento, con gusto, aunque con miedo; las fajas escritas
aumentaban, y de vez en cuando dejaba la pluma para frotarse las
manos; después continuaba con más alegría, atento el oído y sonriente.
Escribió ciento sesenta: ¡cerca de un florín! Entonces se detuvo: dejó la
pluma donde estaba, apagó la luz y se volvió a la cama de puntillas.

Aquel día, a las doce, el padre se sentó a la mesa de buen humor. No
había advertido nada. Hacía aquel trabajo mecánicamente, contando
las horas y pensando en otra cosa. No sacaba la cuenta de las fajas
escritas hasta el día siguiente. Sentado a la mesa con buen humor, y
poniendo la mano en el hombro del hijo:

-¡Eh, Julio -le dijo-, mira qué buen trabajador es tu padre! En dos horas
he trabajado anoche un tercio más de lo que acostumbro. La mano aún
está ágil, y los ojos cumplen todavía con su deber.

Julio, contento, mudo, decía para sí: "¡Pobre padre! Además de la
ganancia, le he proporcionado también esta satisfacción: la de creerse
rejuvenecido. ¡Ánimo, pues!"

Alentado con el éxito, la noche siguiente, en cuanto dieron las doce, se
levantó otra vez y se puso a trabajar. Y lo mismo siguió haciendo varias
71

noches. Su padre seguía también sin advertir nada. Sólo una vez,
cenando, observó de pronto:

-¡Es raro: cuánto petróleo se gasta en esta casa de algún tiempo a esta
parte!

Julio se estremeció; pero la conversación no pasó de allí, y el trabajo
nocturno siguió adelante.

Lo que ocurrió fue que, interrumpiendo así su sueño todas las noches,
Julio no descansaba bastante; por la mañana se levantaba rendido aún,
y por la noche al estudiar, le costaba trabajo tener los ojos abiertos.
Una noche, por primera vez en su vida, se quedó dormido sobre los
apuntes.

-¡Vamos, vamos! -le gritó su padre dando una palmada-. ¡Al trabajo!

Se asustó y volvió a ponerse a estudiar. Pero la noche y los días
siguientes continuaba igual, y aún peor: daba cabezadas sobre los
libros, se despertaba más tarde de lo acostumbrado; estudiaba las
lecciones con desgano, y parecía que le disgustaba el estudio. Su padre
empezó a observarlo, después se preocupó de ello y, al fin, tuvo que
reprenderlo. Nunca lo había tenido que hacer por esta causa.

-Julio -le dijo una mañana-; tú te descuidas mucho; ya no eres el de
otras veces. No quiero esto. Todas las esperanzas de la familia se
cifraban en ti. Estoy muy descontento. ¿Comprendes?

A este único regaño, el verdaderamente severo que había recibido, el
muchacho se turbó.

-Sí, cierto -murmuró entre dientes-; así no se puede continuar; es
menester que el engaño concluya.

Pero por la noche de aquel mismo día, durante la comida, su padre
exclamó con alegría:

-¡Este mes he ganado en las fajas treinta y dos florines más que el mes
pasado!
72

Y diciendo esto, sacó a la mesa un puñado de dulces que había
comprado, para celebrar con sus hijos la ganancia extraordinaria que
todos acogieron con júbilo.

Entonces Julio cobró ánimo y pensó para sí:

"¡No, pobre padre; no cesaré de engañarte; haré mayores esfuerzos
para estudiar mucho de día; pero continuaré trabajando de noche para
ti y para todos los demás!"

Y añadió el padre:

-¡Treinta y dos florines!... Estoy contento... Pero hay otra cosa - y señaló
a Julio- que me disgusta.

Y Julio recibió la reconvención en silencio, conteniendo dos lágrimas
que querían salir, pero sintiendo al mismo tiempo en el corazón cierta
dulzura. Y siguió trabajando con ahínco; pero acumulándose un trabajo
a otro, le era cada vez más difícil resistir. La situación se prolongó así
por dos meses. El padre continuaba reprendiendo al muchacho y
mirándolo cada vez más enojado. Un día fue a preguntar por él al
maestro, y éste le dijo:

-Sí, cumple, porque tiene buena inteligencia; pero no está tan aplicado
como antes. Se duerme, bosteza, está distraído; hace sus apuntes
cortos, de prisa, con mala letra. Él podría hacer más, pero mucho más.

Aquella noche el padre llamó al hijo aparte y le hizo reconvenciones
más severas que las que hasta entonces le había hecho.

-Julio, tú ves que yo trabajo, que yo gasto mucho mi vida por la familia.
Tú no me secundas, tú no tienes lástima de mí, ni de tus hermanos, ni
aún de tu madre.

-¡Ah, no, no diga usted eso, padre mío! -gritó el hijo ahogado en llanto, y
abrió la boca para confesarlo todo.

Pero su padre lo interrumpió diciendo:
73

-Tú conoces las condiciones de la familia: sabes que hay necesidad de
hacer mucho, de sacrificarnos todos. Yo mismo debía doblar mi
trabajo. Yo contaba estos meses últimos con una gratificación de cien
florines en el ferrocarril, y he sabido esta mañana que ya no la tendré.

Ante esta noticia, Julio retuvo en seguida la confesión que estaba por
escaparse de sus labios, y se dijo resueltamente: "No, padre mío, no te
diré nada; guardaré el secreto para poder trabajar por ti; del dolor que
te causo te compenso de este modo: en la escuela estudiaré siempre lo
bastante para salir del paso: lo que importa es ayudar para ganar la
vida y aligerarte de la ocupación que te mata".

Siguió adelante, transcurrieron otros dos meses de tarea nocturna y de
pereza de día, de esfuerzos desesperados del hijo y de amargas
reflexiones del padre. Pero lo peor era que éste se iba enfriando poco a
poco con el niño, y no le hablaba sino raras veces, como si fuera un hijo
desnaturalizado, del que nada hubiese que esperar, y casi huía de
encontrar su mirada. Julio lo advertía, sufría en silencio, y cuando su
padre volvía la espalda, le mandaba un beso furtivamente, volviendo la
cara con sentimiento de ternura compasiva y triste; mientras tanto el
dolor y la fatiga lo demacraban y le hacían perder el color, obligándolo
a descuidarse cada vez más en sus estudios.

Comprendía perfectamente que todo concluiría en un momento, la
noche que dijera: "Hoy no me levanto"; pero al dar las doce, en el
instante en que debía confirmar enérgicamente su propósito, sentía
remordimiento; le parecía que, quedándose en la cama, faltaba a su
deber, que robaba un florín a su padre y a su familia; y se levantaba
pensando que cualquier noche que su padre se despertara y lo
sorprendiera, o que por casualidad se enterara contando las fajas dos
veces, entonces terminaría naturalmente todo, sin un acto de su
voluntad, para lo cual no se sentía con ánimos. Y así continuó la misma
situación.

Pero una tarde, durante la comida, el padre pronunció una palabra que
fue decisiva para él. Su madre lo miró, y pareciéndole que estaba más
echado a perder y más pálido que de costumbre, le dijo:
74

-Julio, tú estás enfermo. -Y después, volviéndose con ansiedad al padre-
: Julio está enfermo, ¡mira qué pálido está!... ¡Julio mío! ¿Qué tienes?

El padre lo miró de reojo y dijo:

-La mala conciencia hace que tenga mala salud. No estaba así cuando
era estudiante aplicado e hijo cariñoso.

-¡Pero está enfermo! -exclamó la mamá.

-¡Ya no me importa! -respondió el padre.

Aquella palabra le hizo el efecto de una puñalada en el corazón al
pobre muchacho. ¡Ah! Ya no le importaba su salud a su padre, que en
otro tiempo temblaba de oírlo toser solamente. Ya no lo quería, pues;
había muerto en el corazón de su padre.

"¡Ah, no, padre mío! -dijo entre sí con el corazón angustiado-; ahora
acabo esto de veras; no puedo vivir sin tu cariño, lo quiero todo; todo
te lo diré, no te engañaré más y estudiaré como antes, suceda lo que
suceda, para que tú vuelvas a quererme, padre mío. ¡Oh, estoy decidido
en mi resolución!"

Aquella noche se levantó todavía, más bien por fuerza de la costumbre
que por otra causa; y cuando se levantó quiso volver a ver por algunos
minutos, en el silencio de la noche, por última vez, aquel cuarto donde
había trabajado tanto secretamente, con el corazón lleno de
satisfacción y de ternura.

Sin embargo, cuando se volvió a encontrar en la mesa, con la luz
encendida, y vio aquellas fajas blancas sobre las cuales no iba ya a
escribir más, aquellos nombres de ciudades y de personas que se sabía
de memoria, le entró una gran tristeza e involuntariamente cogió la
pluma para reanudar el trabajo acostumbrado. Pero al extender la
mano, tocó un libro y éste se cayó. Se quedó helado.

Si su padre se despertaba... Cierto que no lo habría sorprendido
cometiendo ninguna mala acción y que él mismo había decidido
contárselo todo; sin embargo... el oír acercarse aquellos pasos en la
75

oscuridad, el ser sorprendido a aquella hora, con aquel silencio; el que
su madre se hubiese despertado y asustado; el pensar que por lo
pronto su padre hubiera experimentado una humillación en su
presencia descubriéndolo todo..., todo esto casi lo aterraba.

Aguzó el oído, suspendiendo la respiración... No oyó nada. Escuchó por
la cerradura de la puerta que tenía detrás: nada. Toda la casa dormía.
Su padre no había oído. Se tranquilizó y volvió a escribir.

Las fajas se amontonaban unas sobre otras. Oyó el paso cadencioso de
la guardia municipal en la desierta calle; luego ruido de carruajes que
cesó al cabo de un rato; después, pasado algún tiempo, el rumor de una
fila de carros que pasaron lentamente; más tarde silencio profundo,
interrumpido de vez en cuando por el ladrido de algún perro. Y siguió
escribiendo.

Entretanto su padre estaba detrás de él: se había levantado cuando se
cayó el libro, y esperó buen rato; el ruido de los carros había cubierto
el rumor de sus pasos y el ligero chirrido de las hojas de la puerta; y
estaba allí, con su blanca cabeza sobre la negra cabecita de Julio. Había
visto correr la pluma sobre las fajas y, en un momento, lo había
recordado y comprendido todo. Un arrepentimiento desesperado, una
ternura inmensa invadió su alma. De pronto, en un impulso, le tomó la
cara entre las manos y Julio lanzó un grito de espanto. Después, al ver a
su padre, se echó a llorar y le pidió perdón.

-Hijo querido, tú debes perdonarme -replicó el padre-. Ahora lo
comprendo todo. Ven a ver a tu madre.

Y lo llevó casi a la fuerza junto al lecho y allí mismo pidió a su mujer
que besara al niño. Después lo tomó en sus brazos y lo llevó hasta la
cama, quedándose junto a él hasta que se durmió. Después de tantos
meses, Julio tuvo un sueño tranquilo. Cuando el sol entró por la
ventana y el niño despertó, vio apoyada en el borde de la cama la
cabeza gris de su padre, quien había dormido allí toda la noche, junto a
su hijo querido.
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                Criterios de selección de textos

                          por Velocidad Lectora
TEXTOS: ACERTIJO EN LAS TINIEBLAS, DON QUIJOTE Y
LOS MOLINOS

CATEGORIA: 174 a 193 p/m



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Fuente y tamaño de la letra, distribución de     Párrafos de hasta 40 líneas, con división de
la línea escrita y tipo de puntuación            palabras por
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Tipología                                        Narraciones estilo directo, textos poéticos y
Tipo o estilo de textos        referido a si     normativos diversos. Dramáticos que
estos son        narrativos,     informativos,   incluyan monólogos, libretos,
descriptivos, etc.                               dramatizaciones y obras teatrales.
                                                 Informativos
                                                 que incluyen,
                                                 informes sobre distintos temas y contenidos
                                                 de áreas de estudio


Vocabulario                                      Palabras   desconocidas    de    significado
Adecuación a su edad y si se trata de            concreto o     abstracto, con significado
vocablos de uso común-familiar o no y si el      connotativo en estilo formal, que requieren
estilo es coloquial o formal.                    de    aspectos    pragmáticos     para    la
                                                 comprensión
Iconografía                                      Texto en cuadro con la imagen y esquemas
Cantidad y tipo de anclajes gráficos que         de apoyo de 1/6 página.
asisten al proceso de comprensión.
Estructura Interna                               Estructura lineal y alterada como      In
Orden en que están presentados             los   media res  y/o   In   extrema   res,  con
diversos acontecimientos de un relato.           recursos temporales como Flash back y
                                                 racconto simples y compuestas, con más
                                                 Oraciones
Nivel de Dificultad
Estructura sintáctica de las oraciones y         de 3 personajes en diversos ambientes con
de los elementos narrativos.                     narrador en 2da. persona



Nivel de complejidad                             Palabras de más de cuatro silabas de
Estructura y composición de las palabras         composición   directa,   indirecta,  mixta,
respecto de la cantidad y disposición de         trabada y compleja.
palabras y silabas
Argumento                                        Narraciones con   datos fiables y exactos,
La sucesión de       acciones,  hechos      o    cuyos protagonistas estén sicológicamente
anécdotas que el narrador va contando.           bien trazados y que promueven la reflexión
                                                 crítica.

                                                 Terror, Ciencia ficción, cuentos tradicionales
                                                 clásicos, mitos y leyendas universales
                                                 y novelas cortas.
Extensión                                        Hasta 200 palabras por hoja.
Numero de palabras que componen el texto         100 carillas
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  Del buen suceso que el valeroso don Quijote
   tuvo en la espantable y jamás imaginada
  aventura de los molinos de viento, con otros
      sucesos dignos de feliz recordación

En esto, descubrieron treinta o               –Mire vuestra merced –respondió
cuarenta molinos de viento que hay            Sancho– que aquellos que allí se
en aquel campo; y, así como don               parecen no son gigantes, sino
Quijote los vio, dijo a su escudero:          molinos de viento, y lo que en ellos
                                              parecen brazos son las aspas, que,
–La ventura va guiando nuestras               volteadas del viento, hacen andar la
cosas mejor de lo que acertáramos             piedra del molino.
a desear, porque ves allí, amigo
Sancho Panza, donde se descubren              –Bien parece –respondió don
treinta, o pocos más, desaforados             Quijote– que no estás cursado en
gigantes, con quien pienso hacer              esto de las aventuras: ellos son
batalla y quitarles a todos las vidas,        gigantes; y si tienes miedo, quítate
con cuyos despojos comenzaremos               de ahí, y ponte en oración en el
a enriquecer; que ésta es buena               espacio que yo voy a entrar con
guerra, y es gran servicio de Dios            ellos en fiera y desigual batalla.
quitar tan mala simiente de sobre la
faz de la tierra.                             Y, diciendo esto, dio de espuelas a
                                              su caballo Rocinante, sin atender a
                                              las voces que su escudero Sancho
                                              le daba, advirtiéndole que, sin duda
                                              alguna, eran molinos de viento, y no
                                              gigantes, aquellos que iba a
                                              acometer. Pero él iba tan puesto en
                                              que eran gigantes, que ni oía las
                                              voces de su escudero Sancho ni
                                              echaba de ver, aunque estaba ya
                                              bien cerca, lo que eran; antes, iba
                                              diciendo en voces altas:

                                              –No arranquen, cobardes y viles
                                              criaturas, que un solo caballero es
                                              el que os acomete.
– ¿Qué gigantes? –dijo Sancho
Panza.                                        Levantándose en esto un poco de
                                              viento y las grandes aspas
–Aquellos que allí ves –respondió             comenzaron a moverse, lo cual visto
su amo– de los brazos largos, que             por don Quijote, dijo:
los suelen tener algunos de casi dos
leguas.
78

–Pues, aunque mováis más brazos               gigantes en molinos por quitarme la
que los del gigante Briareo, me lo            gloria de su vencimiento: tal es la
habéis de pagar. Y, en diciendo               enemistad que me tiene; mas, al
esto, y encomendándose de todo                cabo al cabo, han de poder poco
corazón a su señora Dulcinea,                 sus malas artes contra la bondad de
pidiéndole que en tal trance le               mi espada.
socorriese, bien cubierto de su
rodela, con la lanza en el ristre,             –Dios lo haga como puede –
arremetió a todo el galope de                 respondió       Sancho     Panza.
Rocinante y embistió con el primero           Y, ayudándole a levantar, tornó a
molino que estaba delante; y,                 subir sobre Rocinante, que medio
dándole una lanzada en el aspa, la            despaldado estaba. Y, hablando en
volvió el viento con tanta furia que          la pasada aventura, siguieron el
hizo la lanza pedazos, llevándose             camino del Puerto Lápice, porque
tras sí al caballo y al caballero, que        allí decía don Quijote que no era
fue rodando muy maltrecho por el              posible dejar de hallarse muchas y
campo.                                        diversas aventuras, por ser lugar
Acudió Sancho Panza a socorrerle,             muy pasajero; sino que iba muy
a todo el correr de su asno, y                pesaroso por haberle faltado la
cuando llegó halló que no se podía            lanza; y, diciéndoselo a su
menear: tal fue el golpe que dio con          escudero, le dijo:
él Rocinante.
                                              –Yo me acuerdo haber leído que un
                                              caballero español, llamado Diego
                                              Pérez de Vargas, habiéndosele en
                                              una batalla roto la espada, desgajó
                                              de una encina un pesado ramo o
                                              tronco, y con él hizo tales cosas
                                              aquel día, y machacó tantos moros,
                                              que le quedó por sobrenombre
                                              Machuca, y así él como sus
                                              descendientes se llamaron, desde
                                              aquel día en adelante, Vargas y
                                              Machuca. Hete dicho esto, porque
                                              de la primera encina o roble que se
                                              me           depare           pienso
–¡Válgame Dios! –dijo Sancho–.                desgajar otro tronco tal y tan bueno
¿No le dije yo a vuestra merced que           como aquél, que me imagino y
mirase bien lo que hacía, que no              pienso hacer con él tales hazañas,
eran sino molinos de viento, y no lo          que tú te tengas por bien afortunado
podía ignorar sino quien llevase              de haber merecido venir a verlas y a
otros tales en la cabeza?                     ser testigo de cosas que apenas
                                              podrán ser creídas.
–Calla, amigo Sancho –respondió
don Quijote–, que las cosas de la              –A la mano de Dios –dijo Sancho–;
guerra, más que otras, están sujetas          yo lo creo todo así como vuestra
a continua mudanza; cuanto más,               merced lo dice; pero enderécese un
que yo pienso, y es así verdad, que           poco, que parece que va de medio
aquel sabio Frestón que me robó el            lado, y debe de ser del molimiento
aposento y los libros ha vuelto estos         de la caída.
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–Así es la verdad –respondió don             espacio, y de cuando en cuando
Quijote–; y si no me quejo del dolor,        empinaba la bota, con tanto gusto,
es porque no es dado a los                   que le pudiera envidiar el más
caballeros andantes quejarse de              regalado bodegonero de Málaga. Y,
herida alguna, aunque se le salgan           en tanto que él iba de aquella
las tripas por ella.                         manera menudeando tragos, no se
                                             le acordaba de ninguna promesa
–Si eso es así, no tengo yo qué              que su amo le hubiese hecho, ni
replicar –respondió Sancho–, pero            tenía por ningún trabajo, sino por
sabe Dios si yo me holgara que               mucho descanso, andar buscando
vuestra merced se quejara cuando             las aventuras, por peligrosas que
alguna cosa le doliera. De mí sé             fuesen.
decir que me he de quejar del más
pequeño dolor que tenga, si ya no            En resolución, aquella noche la
se entiende también con los                  pasaron entre unos árboles, y del
escuderos      delos     caballeros          uno de ellos desgajó don Quijote un
andantes eso del no quejarse.                ramo seco que casi le podía servir
                                             de lanza, y puso en él el hierro que
                                             quitó de la que se le había
                                             quebrado. Toda aquella noche no
                                             durmió don Quijote, pensando en su
                                             señora Dulcinea, por acomodarse a
                                             lo que había leído en sus libros,
                                             cuando los caballeros pasaban sin
                                             dormir muchas noches en las
                                             florestas       y       despoblados,
                                             entretenidos con las memorias de
                                             sus señoras. No la pasó así Sancho
                                             Panza, que, como tenía el
                                             estómago lleno, y no de agua de
                                             chicoria, de un sueño se la llevó
No se dejó de reír don Quijote de la         toda; y no fueran parte para
simplicidad de su escudero; y así, le        despertarle, si su amo no lo llamara,
declaró que podía muy bien                   los rayos del sol, que le daban en el
quejarse, cómo y cuándo quisiese,            rostro, ni el canto de las aves, que,
sin gana o con ella; que hasta               muchas y muy regocijadamente, la
entonces no había leído cosa en              venida del nuevo día saludaban. Al
contrario en la orden de caballería.         levantarse dio un tiento a la bota, y
Díjole Sancho que mirase que era             la halló algo más flaca que la noche
hora de comer. Respondióle su amo            antes; y se le afligió el corazón, por
que por entonces no le hacía                 parecerle que no llevaban camino
menester; que comiese él cuando              de remediar tan presto su falta. No
se                                           quiso desayunarse don Quijote,
le antojase. Con esta licencia, se           porque, como está dicho, dio en
acomodó Sancho lo mejor que pudo             sustentarse de sabrosas memorias.
sobre su jumento, y, sacando de las          Tornaron a su comenzado camino
alforjas lo que en ellas había               del Puerto Lápice, y a obra de las
puesto, iba caminando y comiendo             tres del día le descubrieron.
detrás de su amo muy de su
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          ACERTIJOS EN LAS TINIEBLAS



                                                Cuando Bilbo abrió los ojos, se
                                             preguntó si en verdad los habría
                                             abierto; pues todo estaba tan oscuro
                                             como si los tuviese cerrados. No
                                             había nadie cerca de él. ¡Imaginaos
                                             qué terror! No podía ver nada, ni oír
                                             nada, ni sentir nada, excepto la piedra
                                             del suelo.

                                               Se incorporó muy lentamente y
                                           anduvo a tientas hasta tropezar con la
                                           pared del túnel; pero ni hacia arriba ni
                                           hacia abajo pudo encontrar nada,
                                           nada en absoluto, ni rastro de trasgos
                                           o enanos. La cabeza le daba vueltas
                                           y ni siquiera podía decir en qué
                                           dirección habrían ido los otros cuando
                                           cayó de bruces. Trató de orientarse
de algún modo, y se arrastró largo trecho hasta que de pronto tocó con la mano
algo que parecía un anillo pequeño, frío y metálico, en el suelo del túnel. Éste
iba a ser un momento decisivo en la carrera de Bilbo, pero él no lo sabía. Casi
sin darse cuenta     se metió la sortija en el bolsillo. Por cierto, no parecía tener
ninguna utilidad por ahora. No avanzó mucho más; se sentó en el suelo helado,
abandonándose a un completo abatimiento. Se imaginaba friendo huevos y
panceta en la cocina de su propia casa -pues alcanzaba a sentir, dentro de él,
que era la hora de alguna comida-, pero esto sólo lo hacía más miserable.

   No sabía a dónde ir, ni qué había ocurrido, ni por qué lo habían dejado
atrás, o por qué, si lo habían dejado atrás, los trasgos no lo habían capturado;
no sabía ni siquiera por qué tenía la cabeza tan dolorida. La verdad es que
había estado mucho tiempo tendido y quieto, invisible y olvidado en un rincón
muy oscuro. Al cabo de un rato se palpó las ropas buscando la pipa. No estaba
rota, y eso era algo. Buscó luego la petaca, y había algún tabaco, lo que ya era
algo más, y luego buscó las cerillas y no encontró ninguna, y esto lo desanimó
por completo. Sólo el cielo sabe qué cosa hubiera podido caer sobre él atraída
por el roce de las cerillas y el olor del tabaco. Pero por ahora se sentía muy
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abatido. No obstante, rebuscando en los bolsillos y palpándose de arriba abajo
en busca de cerillas, topó con la empuñadura de la pequeña espada, la daga
que había obtenido de los trolls y que casi mía olvidado; por fortuna, tampoco
los trasgos la habían descubierto, pues la llevaba dentro de los calzones.

   Entonces la desenvainó. La espada brilló pálida y débil ante los ojos   de
Bilbo. «Así que es una hoja de los elfos, también», pensó, «y los trasgos no
están muy cerca, aunque tampoco bastante lejos». Pero de alguna manera se
sintió reconfortado. Era baste bueno llevar una hoja forjada en Gondolin para
las guerras de los trasgos de las que había cantado tantas canciones; y
también había notado que esas armas causaban gran impresión entre         los
trasgos que tropezaban con ellas de improviso.

    « ¿Volver?», pensó. «No sirve de nada. ¿Ir por algún camino lateral?
¡Imposible! ¿Ir hacia adelante? ¡No hay alternativa! ¡Adelante pues!» Y se
incorporó y trotó llevando la Espada alzada frente a él, una mano en la pared y
el corazón palpitando.

      Era evidente que Bilbo se encontraba en lo que puede llamarse un sitio
estrecho. Pero recordad que no era tan estrecho para él como lo habría      sido
para vosotros o para mí. Los hóbbits no se parecen mucho a la gente ordinaria,
y aunque sus agujeros son unas viviendas muy agradables y acogedoras,
adecuadamente ventiladas, muy distintas de los túneles de los trasgos, están
más acostumbrados que nosotros a andar por galerías, y no
pierden fácilmente el sentido de la orientación bajo tierra, no cuando ya se han
recobrado de un golpe en el cráneo. También pueden moverse muy en silencio
y esconderse con rapidez; se recuperan de un modo maravilloso de caídas y
magulladuras, y tienen un fondo de prudencia y unos dichos juiciosos que la
mayoría de los hombres no ha oído nunca o ha olvidado hace tiempo.

   De cualquier modo, no me hubiera sentido a gusto en el sitio donde estaba
el señor Bilbo. La galería parecía no tener fin. Todo lo que él sabía era que
seguía bajando, siempre en la misma dirección, a pesar de un recodo y una o
dos vueltas. Había pasadizos que partían de los lados aquí y allá, como podía
saber por el brillo de la espada, o podía sentir con la mano en la pared. No les
prestó atención, pero apresuraba el paso por temor a los trasgos o a cosas
oscuras imaginadas a medias que asomaban en las bocas de los pasadizos.
Adelante y adelante siguió, bajando y bajando; y todavía no se oía nada,
excepto el zumbido ocasional de un murciélago que se le acercaba,
asustándolo en un principio, pero que luego se repitió tanto que él dejó de
preocuparse. No sé cuánto tiempo continuó así, odiando seguir adelante, no
atreviéndose a parar, adelante y adelante, hasta que estuvo más cansado que
cansado. Parecía que el camino continuaría así al día siguiente y más allá,
perdiéndose en los días que vendrían después. De pronto, sin ningún motivo,
se encontró trotando en un agua fría como hielo. ¡Uf! Esto lo reanimó, rápida y
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bruscamente. No sabía si el agua era sólo un estanque en medio del camino, la
orilla de un arroyo que cruzaba el túnel bajo tierra, o el borde del lago
subterráneo, oscuro y profundo. La espada apenas brillaba. Se detuvo, y
escuchando con atención alcanzó a oír unas gotas que caían desde un techo
invisible en el agua de abajo; pero no parecía haber ningún otro tipo de ruido.

                                              «De modo que es un lago o un
                                          pozo, y no un río subterráneo»,
                                          pensó. Aún así no se atrevió a
                                          meterse en el agua a oscuras. No
                                          sabía nadar, y además pensaba en
                                          las     criaturas    barrosas     y
                                          repugnantes, de ojos saltones y
                                          ciegos, que culebreaban sin duda
                                          en el agua. Hay extraños seres que
                                          viven en pozos y lagos en el
                                          corazón de los montes; pero cuyos
                                          antepasados llegaron nadando, sólo
                                          el cielo sabe hace cuánto tiempo, y
                                          nunca volvieron a salir, y los ojos
                                          les crecían, crecían y crecían
                                          mientras trataban de ver en la
                                          oscuridad; y allí hay también
                                          criaturas más viscosas que peces.
                                          Aún en los túneles y cuevas que los
                                          trasgos habían excavado para sí
mismos, hay otras cosas vivas que ellos desconocen, cosas que han venido
arrastrándose desde fuera para descansar en la oscuridad. Además, los
orígenes de algunos de estos túneles se remontan a épocas anteriores a los
trasgos, quienes sólo los ampliaron y unieron con pasadizos, y los primeros
propietarios están todavía allí, en raros rincones, deslizándose y olfateando
todo alrededor.

   Aquí abajo junto al agua lóbrega vivía el viejo Gollum, una pequeña y
viscosa criatura. No sé de dónde había venido, ni quién o qué era. Era Gollum:
tan oscuro como la oscuridad, excepto dos grandes ojos redondos y pálidos en
la cara flaca. Tenía un pequeño bote y remaba muy en silencio por el lago,
pues lago era, ancho, profundo y mortalmente frío. Remaba con los grandes
pies colgando sobre la borda, pero nunca agitaba el agua. No él. Los ojos
pálidos e inexpresivos buscaban peces ciegos alrededor, y los atrapaba con los
dedos largos, rápidos como el pensamiento. Le gustaba también la carne. Los
trasgos le parecían buenos, cuando podía echarles mano; pero trataba de que
nunca lo encontraran desprevenido. Los estrangulaba por la espalda si alguna
vez bajaba uno de ellos hasta la orilla del agua, mientras él rondaba en busca
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de una presa. Rara vez lo hacían, pues tenían el presentimiento de que algo
desagradable acechaba en las profundidades, debajo de la raíz misma de la
montaña. Cuando excavaban los túneles, tiempo atrás, habían llegado hasta el
lago y descubrieron que no podían ir más lejos. De modo que para ellos el
camino terminaba en esa dirección, y de nada les valla merodear por allí, a
menos que el Gran Trasgo los enviase. A veces tenían la ocurrencia de buscar
peces en el lago, y a veces ni el trasgo ni el pescado volvían.


     Gollum vivía en verdad en una isla de roca barrosa en medio del lago.
Observaba a Bilbo desde lejos con los ojos pálidos como telescopios. Bilbo no
podía verlo, mientras el otro lo miraba, perplejo; parecía evidente que no era un
trasgo. Gollum se metió en el bote y se alejó de la isla. Bilbo, sentado a orillas
del agua, se sentía desconcertado, como si hubiese perdido el camino y el
juicio. De pronto asomó Gollum, que cuchicheó y siseó:

   -¡Bendícenos y salpícanos, preciosso mío! Me huelo un banquete selecto;
por lo menos nos daría para un sabroso bocado, ¡Gollum! -Y cuando dijo
Gollum hizo con la garganta un ruido horrible como si engullera. Y así fue como
le dieron ese nombre, aunque él siempre se llamaba a sí mismo «preciosso
mío».

   El hóbbit dio un brinco cuando
oyó el siseo, y de repente vio los
ojos pálidos clavados en él.
   -¿Quién     eres?     -preguntó,
adelantando la espada.

   -¿Qué ess él, preciosso mío? -
susurró Gollum (que siempre se
hablaba a sí mismo, porque no
tenía a ningún otro con quien
hablar). Eso era lo que quería
descubrir, pues en verdad no tenía
mucha hambre, sólo curiosidad; de
otro modo hubiese estrangulado
primero y susurrado después.

   -Soy el señor Bilbo Bolsón. He
perdido a los enanos y al mago y no
sé dónde estoy, y tampoco quiero
saberlo, si pudiera salir.

   -¿Qué tiene él en las manoss? -dijo Gollum mirando la espada, que no le
gustaba mucho. -
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   ¡Una espada, una hoja nacida en Gondolin!

   -Sss -dijo Gollum, y en un tono más cortés-: Quizá se siente aquí y charle
conmigo un rato, preciosso mío. ¿Le gustan los acertijos? Quizá sí, ¿no? -
Estaba ansioso por parecer amable, al menos por un rato, y hasta que supiese
algo más sobre la espada y el hóbbit: si realmente estaba solo, si era bueno
para comer, y si Gollum mismo tenía mucha hambre.

   Acertijos era todo en lo que podía pensar. Proponerlos y alguna vez
encontrar la solución había sido el único entretenimiento que había compartido
con otras alegres criaturas, sentadas en sus agujeros, hacía muchos, muchos
años, antes de quedarse sin amigos y de que lo echasen, solo, y se
arrastrara descendiendo y descendiendo, a la oscuridad bajo las montañas.

   -Muy bien -dijo Bilbo, muy dispuesto a mostrarse de acuerdo hasta descubrir
algo más acerca de la criatura: si había venido sola, si estaba furiosa o
hambrienta, y si era amiga de los trasgos-. Tú preguntas primero -dijo, pues no
había tenido tiempo de pensar en un acertijo.

   Así que Gollum siseó:

   Las raíces no se ven, y es más alta que un árbol. Arriba y arriba sube,    y
sin embargo no crece.

    -¡Fácil! -dijo Bilbo-. Una montaña, supongo.

    -¿Lo adivinó fácilmente? ¡Tendría que competir con nosotros, preciosso
mío! Si preciosso pregunta y él no responde, nos lo comemos, preciosso. Si él
pregunta y no contestamos, haremos lo que él quiera, ¿eh? ¡Le enseñaremos
el camino de la salida, sí!

   -De acuerdo -dijo Bilbo, no atreviéndose a discrepar y con el cerebro casi
estallándole mientras pensaba en un acertijo que pudiese salvarlo de la olla.

   Treinta caballos blancos en una sierra colorada. Primero mordisquean, y
luego machacan, luego descansan.

   Eso era todo lo que se le ocurría preguntar; la idea de comer le daba vueltas
en la cabeza. Era además un acertijo bastante viejo, y Gollum conocía la
respuesta tan bien como vosotros.

    -Chiste viejo, chiste viejo -susurró-. ¡Los dientes, los dientes, preciosso
mío! ¡Pero sólo tenemos seis!, preciosso.

   Y enseguida propuso una segunda adivinanza.

   Canta sin voz, vuela sin alas, sin dientes muerde, sin boca habla.
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   -¡Un momento! -gritó Bilbo, incómodo, pensando aún en cosas que se
comían. Por fortuna una vez había oído algo semejante, y recobrando el
ingenio, pensó en la respuesta-. El viento, el viento, naturalmente -dijo, y quedó
tan complacido que inventó en el acto otro acertijo. «Esto confundirá a esta
asquerosa criaturita subterránea», pensó.

    Un ojo en la cara azul vio un ojo en la cara verde. «Ese ojo es como este
ojo», dio el ojo primero, «pero en lugares bajos, y no en lugares altos.»

    -Ss, ss, ss -dijo Gollum. Había estado bajo tierra mucho tiempo, y estaba
olvidando esa clase de cosas. Pero cuando Bilbo ya esperaba que el
desdichado no podría responder, Gollum sacó a relucir recuerdos de tiempos y
tiempos y tiempos atrás, cuando vivía con su abuela en un agujero a orillas de
un río-. Ss, ss, ss, preciosso mío -dijo-. Quiere decir el sol sobre las margaritas,
eso quiere decir.

     Pero estos acertijos sobre las cosas cotidianas al aire libre lo fatigaban. Le
recordaban también los días en que aún no era una criatura tan solitaria y
furtiva y repugnante, y lo sacaban de quicio. Más aún, le daban hambre, así
que esta vez pensó en algo un poco más desagradable y difícil.

     No puedes verla ni sentirla, y ocupa todos los huecos; no puedes olerla ni
oírla,
está detrás de los astros, y está al pie de las colinas, llega primero, y se
queda; mata risas y acaba vidas.

   Para desgracia de Gollum, Bilbo había oído algo parecido en otros tiempos,
y de cualquier modo la respuesta fue rotunda. -¡La oscuridad! -dijo, sin ni
siquiera rascarse la cabeza o ponerse la gorra de pensar.

Caja sin llave, tapa o bisagras, pero dentro un tesoro dorado guarda.

     Bilbo preguntó para ganar tiempo, hasta que pudiese pensar algo más
difícil. Creyó que era un acertijo asombrosamente viejo y fácil, aunque no con
estas mismas palabras, pero resultó ser un horrible problema para Gollum.
Siseaba entre dientes, sin encontrar la respuesta, murmurando y farfullando.

     Al cabo de un rato Bilbo empezó a impacientarse. Bueno, ¿qué es? -
preguntó-. La respuesta no es una marmita hirviendo, como pareces creer, por
el ruido que haces.

    -Una oportunidad, que nos dé una oportunidad, preciosso mío... ss... ss...
    -¡Bien! -dijo Bilbo tras esperar largo rato-. ¿Qué hay de respuesta? Pero de
súbito Gollum se vio robando en los nidos, hacía mucho tiempo, y sentado en
el barranco del río desafiando a su abuela, enseñando a su abuela a sorber...

   -¡Huevoss! -siseó-. ¡Huevoss, eso es! -y enseguida preguntó:
86

  Todos viven sin aliento; y fríos como los muertos, nunca con sed, siempre
bebiendo, todos en malla, siempre en silencio.

    El propio Gollum se dijo que la adivinanza era asombrosamente fácil, pues
él pensaba día y noche en la respuesta. Pero por el momento no se le ocurrió
nada mejor, tan aturdido estaba aún por la cuestión del huevo. De cualquier
modo fue todo un problema para Bilbo, quien nunca había tenido nada que ver
con el agua cuando había podido evitarlo. Imagino que ya conocéis la
respuesta, no lo dudo, o que podéis adivinarla en un abrir y cerrar de ojos, ya
que estáis cómodamente sentados en casa, y el peligro de ser comidos no
turba vuestros pensamientos. Bilbo se sentó y carraspeó una o dos veces, pero
la respuesta no llegó.

   Al cabo Gollum se puso a sisear entre dientes, complacido. -¿Es agradable,
preciosso mío? ¿Es jugoso? ¿Cruje de rechupete? -Espió a Bilbo en la
oscuridad.

  -Un momento -dijo Bilbo temblando de miedo-. Yo te he dado una buena
oportunidad hace poco.

   -¡Tiene que darse prisa, darse prisa! -dijo Gollum, comenzando a pasar del
bote a la orilla para acercarse a Bilbo. Pero cuando puso en el agua las patas
grandes y membranosas, un pez saltó espantado y cayó sobre los pies de
Bilbo.

   -¡Uf! -dijo-, ¡que frío y pegajoso! -y así acertó-. ¡Un pez, un pez! -gritó-. ¡Es
un pez!

   Gollum quedó horriblemente desilusionado; pero Bilbo le propuso otro
acertijo tan rápido como le fue posible, y Gollum tuvo que volver al bote y
pensar.

   Sin piernas se apoya en una pierna; dos piernas se sienta cerca de tres-
piernas, y cuatro-piernas consiguió algo.

    No era realmente el momento apropiado para este acertijo pero Bilbo
estaba en un apuro. A Gollum le habría costado bastante acertar si Bilbo lo
hubiera preguntado en otra ocasión. Tal como ocurrió, hablando de peces, «sin
piernas» no parecía muy difícil, y el resto fue obvio. «Un pez sobre una mesa
pequeña, un hombre a la mesa, y el gato que consigue las espinas. » Ésa era
la respuesta, por supuesto, y Gollum la encontró pronto. Entonces pensó que
ya era momento de preguntar algo horrible y difícil. Esto fue lo que dijo:

   Devora todas las cosas: aves, bestias, plantas y flores; roe el hierro,
muerde el acero, y pulveriza la peña compacta; mata reyes, arruina ciudades
y derriba las altas montañas.
87

   El pobre Bilbo sentado en la oscuridad pensó en todos los horribles
nombres de gigantes y ogros que alguna vez había oído en los cuentos, pero
ninguno hacía todas esas cosas. Tenía el presentimiento de que la respuesta
era muy diferente y que la sabía de algún modo, pero no
era capaz de ponerse a pensar. Empezó a sentir miedo, y esto es malo para
pensar. Gollum salió entonces del bote. Saltó al agua y avanzó hacia la orilla.
Bilbo alcanzaba a ver los ojos que se acercaban. La lengua parecía habérsele
pegado al paladar; quería gritar: ¡Dame tiempo! Pero todo lo que salió en un
súbito chillido fue: -¡Tiempo! ¡Tiempo!

   Bilbo se salvó por pura suerte. Pues naturalmente ésta era la respuesta.

  Gollum quedó otra vez desilusionado; ahora estaba enojándose y
cansándose del juego. Le había dado mucha hambre en verdad, y no volvió al
bote. Se sentó en la oscuridad junto a Bilbo. Esto incomodó todavía más al
hóbbit y le nubló el ingenio.

   -Ahora él tiene que hacernos una pregunta, preciosso mío, sí, ssí, ssí. Una
pregunta máss para acertar, sí, ssí -dijo Gollum.

   Pero Bilbo no podía pensar en ningún acertijo con aquella cosa
asquerosamente fría y húmeda al lado, sobándolo y empujándolo. Se rascaba,
se pellizcaba; y seguía sin poder pensar.

   -¡Pregúntenos! ¡Pregúntenos! -decía Gollum.

   Bilbo se pellizcaba y se palmoteaba; aferró la espada con una mano y
tanteó el bolsillo con la otra. Allí encontró el anillo que había recogido en el
túnel, y que había olvidado.

    -¿Qué tengo en el bolsillo? -dijo, en voz alta. Hablaba consigo mismo, pero
Gollum creyó que era un acertijo y se sintió terriblemente desconcertado.

   -¡No vale! ¡No vale! -siseó-. ¿No es cierto que no vale, preciosso mío,
preguntarnos qué tiene en los asquerosos bolsillitos?

   Bilbo, viendo lo que había pasado y no teniendo nada mejor que decir,
repitió la pregunta en voz más alta: - ¿Qué hay en mis bolsillos?

   -Sss -siseó Gollum-. Tiene que darnos tres oportunidades, preciosso mío,
tress oportunidadess.

   -¡De acuerdo! ¡Adivina! -dijo Bilbo.

   -¡Las manoss! -dijo Gollum.

    -Falso -dijo Bilbo, quien por fortuna había retirado la mano otra vez-.
¡Prueba de nuevo!
88

   -Sss -dijo Gollum más desconcertado que nunca.

    Pensó en todas las cosas que él llevaba en los bolsillos: espinas de
pescado, dientes de trasgos, conchas mojadas, un trozo de ala de murciélago,
una piedra aguzada para afilarse los colmillos, y otras cosas repugnantes.
Intentó pensar en lo que otra gente podía llevar en los bolsillos.
    -¡Un cuchillo! -dijo al fin.

     -¡Falso! -dijo Bilbo, que había
perdido el suyo hacía tiempo-.
¡Última oportunidad!

    Ahora Gollum se sentía mucho
peor que cuando Bilbo le había
planteado el acertijo del huevo.
Siseó, farfulló y se balanceó
adelante y atrás, golpeteando el
suelo con los pies, y se meneó y
retorció; sin embargo no se decidía,
no quería echar a perder esa última
oportunidad.

   -¡Vamos!   -dijo Bilbo-.   ¡Estoy
esperando!

    Trató de parecer valiente y jovial, pero no estaba muy seguro de cómo
terminaría el juego, ya Gollum acertase o no.

   -¡Se acabó el tiempo! -dijo.

   -¡Una cuerda o nada! -chilló Gollum, quien no respetaba del todo las reglas,
respondiendo dos cosas a la vez.

     -¡Las dos mal! -gritó Bilbo, mucho más aliviado; e incorporándose de un
salto, se apoyó de espaldas en la pared más próxima y desenvainó la pequeña
espada.
Naturalmente, sabía que el torneo de las adivinanzas era sagrado y de una
antigüedad inmensa, y que aún las criaturas malvadas temían hacer trampas
mientras jugaban. Pero sentía también que no podía confiar en que aquella
criatura viscosa mantuviera una promesa. Cualquier excusa le parecería
apropiada para eludirla. Y al fin y al cabo la última pregunta no había sido un
acertijo genuino de acuerdo con las leyes ancestrales.

     Pero sin embargo Gollum no lo atacó en seguida. Miraba la espada que
Bilbo tenía en la mano. Se quedó sentado, susurrando y estremeciéndose. Al
fin, Bilbo no pudo esperar más.
89

    -Y bien -dijo-, ¿qué hay de tu promesa? Me quiero ir; tienes que enseñarme
el camino. -

   ¿Dijimos eso, preciosso? Mostrarle la salida al pequeño y asqueroso
Bolsón, sí, sí. Pero, ¿qué tiene él en los bolsillos? ¡Ni cuerda, preciosso, ni
nada! ¡Oh, no! ¡Gollum!

   -No te importa -dijo Bilbo-; una promesa es una promesa.

   -Vaya, ¡qué prisa! ¡Impaciente, preciosso! -siseó Gollum-, pero tiene que
esperar, sí. No podemos subir por los pasadizos tan de prisa; primero tenemos
que recoger cosas, sí, cosas que nos ayuden.

   -¡Bien, apresúrate! -dijo Bilbo, aliviado al pensar que Gollum se marchaba.
Creía que sólo se estaba excusando, y que no pensaba volver. ¿De qué
hablaba Gollum? ¿Qué cosa útil podía guardar en el lago oscuro? Pero se
equivocaba. Gollum pensaba volver. Estaba enfadado ahora y hambriento. Y
era una miserable y malvada criatura y ya tenía un plan.

    No muy lejos estaba su isla, de la que Bilbo nada sabía; y allí, en un
escondrijo, guardaba algunas sobras miserables y una cosa muy hermosa, muy
maravillosa. Tenía un anillo, un anillo de oro, un anillo precioso.

    -¡Mi regalo de cumpleaños! -murmuraba, como había hecho a menudo en
los oscuros días interminables-. Eso es lo que ahora queremoss, sí, ¡lo
queremoss!

     Lo quería porque era un anillo de poder, y si os lo poníais en el dedo, erais
invisibles. Sólo a la plena luz del sol podrían- veros, y sólo por la sombra,
temblorosa y tenue.

   -¡Mi regalo de cumpleaños! ¡Llegó a mí el día de mi cumpleaños,
preciosso mío! -Así monologaba Gollum. Pero nadie sabe cómo Gollum había
conseguido aquel regalo, hacía siglos, en los viejos días, cuando tales anillos
abundaban en el mundo. Quizá ni el propio Amo que los gobernaba a todos
podía decirlo.
90


                                                      Criterios de selección de textos

                                                                 por Velocidad Lectora
                                                                        (Índice de Legibilidad)

CRITERIO8/p*m9                  38-46                  64-73                 88-99             111-124              136-149                161-177                174-193
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                                                 entonación.                                                                           enfatice               distribución y
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Tipología                 Narraciones            Narraciones            Narraciones         Narraciones,        Narraciones,           Narraciones, textos    Narraciones
Tipo o estilo de          referidas a            referidas a            referidas a         textos poéticos y   textos poéticos y      poéticos y             estilo directo,
textos referido a si      historias de           historias de           historias de        normativos          normativos             normativos             textos poéticos y
estos           son       animales y             animales y             animales y          diversos.           diversos.              diversos.              normativos
narrativos,               personas reales o      personas reales o      personas reales o   Dramáticos que      Dramáticos que         Dramáticos que         diversos.
informativos,             fantásticos11 y        fantásticos, y         fantásticos, y      incluyan            incluyan               incluyan               Dramáticos que


8
    “Respecto de las características formales de las pruebas de Dominio Lector, los principales criterios considerados en su elaboración y análisis fueron…”, Pruebas de
dominio Lector, Fundar
9
   “Tabla referencial de categorías velocidad lectora”, Anexo IV Planes de Mejoramiento, Mineduc.
10
    “Oraciones cuyo predicado con los complementos adjuntos permitan constituir un mensaje completo por línea” La legibilidad de los textos, Felipe Alliende

11
     “El interés por lo fantástico aumenta hasta los 8 ó 9 años y luego disminuye en forma gradual”, El Poder de leer”, Mabel Condemarín
91

descriptivos, etc.        textos poéticos        poéticos como          juegos infantiles,    monólogos,            monólogos,                 monólogos,             incluyan
                          como juegos            juegos infantiles,     adivinanzas,          libretos,             libretos,                  libretos,              monólogos,
                          infantiles,            adivinanzas,           trabalenguas,         dramatizaciones,      dramatizaciones,           dramatizaciones,       libretos,
                          adivinanzas,           trabalenguas,          poesías, rimas,       .                     .                          Informativos           dramatizaciones
                          trabalenguas,          poesías, rimas y       juegos verbales;                                                       que incluyen,          y obras
                          poesías, rimas y       juegos verbales.       y normativos que                                                       informes sobre         teatrales.
                          juegos verbales.                              ofrecen pautas.                                                        distintos temas y      Informativos
                                                                        para desempeñar                                                        contenidos             que incluyen,
                                                                        distintas                                                              de      áreas    de    informes sobre
                                                                        funciones                                                              estudio                distintos temas y
                                                                                                                                                                      contenidos
                                                                                                                                                                      de     áreas    de
                                                                                                                                                                      estudio
Vocabulario               Palabras               Palabras familiares    Palabras         no   Palabras         no   Palabras             no    Palabras               Palabras
Adecuación     a   su     familiares        de   de       significado   familiares       de   familiares       de   familiares           de    desconocidas    de     desconocidas de
edad y si se trata de     significado            concreto,        con   significado           significado           significado                significado            significado
vocablos    de    uso     concreto,        con   significado            concreto, , con       abstracto,     con    abstracto,         con     concreto,      con     concreto      o
común-familiar o no       significado            denotativo        en   significado           significado           significado                significado            abstracto,    con
y si el estilo es         denotativo12      en   estilo coloquial.      denotativo       en   connotativo13 en      connotativo          en    connotativo     en     significado
coloquial o formal.       estilo coloquial.                             estilo coloquial.     estilo coloquial.     estilo formal.             estilo formal, que     connotativo     en
                                                                                                                                               requieren       de     estilo     formal,
                                                                                                                                               aspectos               que requieren de
                                                                                                                                               pragmáticos14 para     aspectos
                                                                                                                                               la comprensión         pragmáticos para
                                                                                                                                                                      la comprensión
Iconografía               Texto       sobre      Texto en línea con     Texto en línea        Texto en línea y      Texto en línea y en        Texto en cuadro        Texto en cuadro
Cantidad y tipo de        imagen de fondo o      imagen de ½            con imágenes de       en cuadro con la      cuadro    con    la        con la imagen de       con la imagen y
anclajes    gráficos      ¾ de página.           página.                ½ y ¼ página.         imagen de ½ y ¼       imagen de ½ y ¼            apoyo   de  1/6        esquemas        de
que    asisten     al                                                                         página.               página.                    página.                apoyo de 1/6
proceso           de                                                                                                                                                  página.
comprensión.
Estructura Interna        Estructura lineal      Estructura    lineal   Estructura lineal     Estructura lineal     Estructura        lineal   Estructura lineal y    Estructura lineal
Orden en que están        en inicio,             en           inicio,   en         inicio,    en         inicio,    en               inicio,   alterada como     In   y alterada como
presentados     los       desarrollo y           desarrollo        y    desarrollo      y     desarrollo       y    desarrollo             y   media res,      con    In media res y/o
diversos                  desenlace              desenlace              desenlace             desenlace             desenlace,           con   recursos               In extrema res,
acontecimientos de                                                                                                  recursos                   temporales    como     con      recursos
un relato.                                                                                                          temporales       como      Flash    back     y    temporales como


12
     “Es lo que apunta a lo propiamente designado por la palabra o expresión”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende
13
     “Es lo que apunta a una serie de conceptos asociados a la palabra o expresión”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende
14
     “Conocimiento del mundo necesario para manejar los aspectos semanticos”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende
92

                                                                                                                    Flash    back    y      racconto                Flash    back  y
                                                                                                                    racconto                                        racconto
Nivel de Dificultad        Oraciones             Oraciones simples,     Oraciones             Oraciones             Oraciones simples       Oraciones simples       Oraciones
Estructura                 simples15, Con        Con más de 3           simples, Con más      simples y             y compuestas, con       y compuestas, con       simples y
sintáctica de  las         hasta 3               personajes en un       de 3 personajes       compuestas16,         más de 3                más de 3                compuestas, con
oraciones y de los         personajes en un      ambiente, con          en diversos           con más de 3          personajes en           personajes en           más de 3
elementos                  ambiente, con         narrador testigo       ambientes, con        personajes en         diversos                diversos ambientes      personajes en
narrativos.                narrador testigo.                            narrador testigo      diversos              ambientes con           con narrador            diversos
                                                                        y/o omnisciente       ambientes con         narrador                protagonista y/o        ambientes con
                                                                                              narrador testigo      protagonista            personaje               narrador en 2da.
                                                                                              y/o omnisciente.                              secundarios             persona



Nivel                de    Palabras    hasta     Palabras     hasta     Palabras de más       Palabras de más       Palabras de más         Palabras de más         Palabras de más
                           tres silabas de       tres silabas de        de cuatro silabas     de cuatro silabas     de cuatro silabas       de cuatro silabas       de cuatro silabas
complejidad
                           composición           composición            de    composición     de    composición     de     composición      de      composición     de
Estructura          y
                           directa               directa e indirecta    directa, indirecta    directa, indirecta    directa, indirecta,     directa, indirecta,     composición
composición de las
                                                 con letras de doble    y mixta con letras    y mixta y trabada     mixta y trabada         mixta,    trabada y     directa,
palabras    respecto
                                                 sonido                 de doble sonido                                                     compleja                indirecta, mixta,
de   la    cantidad y
                                                                                                                                                                    trabada         y
disposición        de
                                                                                                                                                                    compleja.
palabras y silabas
Argumento                  Fantásticos     con   Fantásticos       y    Fantásticos       y   Ficciones             Ficciones históricas    Narraciones       con   Narraciones con
La    sucesión de          moralejas         y   aventuras       con    aventuras       con   históricas donde      donde el concepto       datos     fiables y     datos    fiables y
acciones, hechos o         finales felices       moralejas         y    moralejas         y   el concepto de        de tiempo cobra         exactos,        cuyos   exactos,     cuyos
anécdotas que el                                 finales     felices    finales     felices   tiempo       cobra    significado y pueda     protagonistas           protagonistas
narrador        va         Cuentos de hadas,     donde la realidad      donde la realidad     significado       y   fácilmente              estén                   estén
contando.                  de animales con       se va imponiendo       se va imponiendo      pueda fácilmente      identificarse    con    sicológicamente         sicológicamente
                           comportamientos                                                    identificarse con     los personajes que      bien trazados y         bien trazados y
                           similares a los de    Cuentos                Leyendas              los     personajes    le     proporcionan     que promueven la        que promueven
                           un             niño   tradicionales,         folclóricas,          que              le   modelos                 reflexión crítica.      la       reflexión
                           Personificación de    clásicos europeos,     máquinas              proporcionan          positivos                                       crítica.
                           los elementos de      fantasía e historias   personificadas,       modelos                       deconducta      Terror,      Ciencia
                           la naturaleza.        de        animales     ambiente familiar     positivos       de    y     valores    que    ficción,    cuentos     Terror,   Ciencia
                                                 domésticosque          (hogar, escuela,      conducta          y           merece     la   tradicionales           ficción, cuentos
                                                 hablan,     cuentos    amigos, juego...)     valores        que    pena copiar             clásicos y novelas      tradicionales


15
     “Oraciones simples, cuando contiene un único verbo, y por lo tanto expresa solamente una acción verbal.”,
http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
16
     “Oraciones compuestas, cuando contienen más de un verbo, y por lo tanto expresan más de una acción verbal.”,
http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
93

                                         maravillosos        y humor.            merece    la pena   Cuentos sobre sus    cortas.              clásicos, mitos y
                                                                                 copiar              propios problemas.                        leyendas
                                                                                                     Cuentos                                   universales     y
                                                                                 Cuentos             modernos.                                 novelas cortas.
                                                                                 fantasiosos.
                                                                                 Historias     de
                                                                                 animales
                                                                                 humanizados.
                                                                                 Inventos
                                                                                 fantásticos.
                                                                                 Objetos
                                                                                 animados. Humor
                                                                                 absurdo,
                                                                                 disparates      y
                                                                                 Aventuras     del
                                                                                 ambiente     más
                                                                                 cercano: familia,
                                                                                 escuela, amigos.


Extensión            Hasta 30 palabras   Hasta 50 palabras   Hasta          60   Hasta          80   Hasta          100   Hasta 150 palabras   Hasta 200 palabras
Numero de palabras   por hoja.           por hoja.           palabras      por   palabras      por   palabras por hoja.   por hoja.            por hoja.
que componen el      10 carillas         20 carillas         hoja.               hoja.               50 carillas          80 carillas          100 carillas
texto                                                        30 carillas         40 carillas
94

                 Catalogo de Textos Cra por Velocidad Lectora



La siguiente lista de textos facilitará la determinación del Índice de Legibilidad.
Están clasificados por VL, pero requiere que los docentes revaliden su
propiedad aplicando la Tabla de Criterios de Legibilidad por Velocidad Lectora
que antecede este catálogo.



VL 38 a 46

                            Título                                          Editorial
¡Cómo los animales!                                            Global
¡Oh, que voz tiene el león!                                    Combel
¿A qué sabe la Luna?                                           Kalandraka
¿Dónde perdió Luna la risa?                                    Kalandraka
¿Quién tiene miedo de decir no?                                Global
A pasear                                                       Edelvives
Aleluyas para los más chiquitos                                Universitaria
Buscando a Dominga                                             Recrea
Cada uno vive donde puede                                      Melhoramentos
Caracol presta tu casa                                         Sudamericana
Cuentos Gigantes                                               Santillana
Cuentos Gigantes: El flautista de Hamelin; La creación del     Santillana
mundo
Cuentos Gigantes: El gato con botas; El traje nuevo del        Santillana
Emperador
Cuentos Gigantes: El patito feo; Brrr, el pingüino friolento   Santillana
Cuentos Gigantes: La niña y su farol; La Pincoya               Santillana
Cuentos Gigantes: Pedrito y el lobo; El torito de Caliboro     Santillana
El árbol de los cielos                                         Patris
El diente desobediente de Rocío                                Alfaguara infantil y Juvenil
El gusanito que deseaba crecer                                 Melhoramentos
El muro                                                        Entrelibros
El secreto                                                     Kókinos
El señor de la lluvia                                          Lumen
El Tiburón va al dentista                                      Alfaguara infantil y Juvenil
En los columpios                                               Algar
Este mundo es un balón                                         Melhoramentos
Hay que enseñarle a tejer al gato                              Sudamericana
La abuela de Rosa                                              Algar
La bufanda verde                                               Algar
La obra maestra de Sofía                                       Serres
La pepita de sandía                                            Edebé
La sorpresa                                                    Fondo de Cultura
                                                               Económica
La tortuga pocoapoco                                           Combel
Los ángeles de la guarda                                       Fondo de Cultura
                                                               Económica
95

Los juguetes del niño Jesús                                    Pehuén
Mi primer teatro                                               Arrayán Editores
Mira cómo suena                                                Algar
Ojos                                                           Edebé
Para ver y no creer                                            Alfaguara Infantil y Juvenil
Pequeño Azul y Pequeño Amarillo                                Kalandraka
Pies para la princesa                                          Anaya
Polo el aprendiz de mago                                       Combel
Polo y Lilí                                                    Combel
Pomelo es elefantástico                                        Kókinos
Pomelo sueña                                                   Kókinos
Rafa la garza y Tono el zorro                                  Vicens Vives
Ripios y adivinanzas del mar                                   Fondo de Cultura
                                                               Económica
Si yo fuese muy delgado                                        Kalandraka
Sixto seis cenas                                               Vicens Vives
Una familia maravillosa                                        Melhoramentos



VL 64 a 73

                       Título                                     Editorial
Eliona y Las Cuatro Pócimas                     Sieteleguas
Filiberto y el sastre de sombras                Kalandraka
Juan Felizario Contento                         Fondo de Cultura Económica
Juan y sus zapatos                              Fondo de Cultura Económica
Los lunares de Lía                              Recrea
Matías Dibuja el Sol                            Ediciones Ekaré
El ruiseñor y la rosa                           Panamericana
La cebra Camila                                 Kalandraka
¿Cómo serán mis cuernos?                        Alfaguara infantil y Juvenil
Amigos en el Bosque                             Alfaguara
Animales, cuentos chilenos                      Amanuta
Anita Anota                                     Nicanitasantiago
Atrapalecturas 1. Leyendo poco a poco           MN Marenostrum
Atrapalecturas 2. Leyendo un poco más           MN Marenostrum
Atrapalecturas 3. Leyendo otro poco             MN Marenostrum
Atrapalecturas 4. Leyendo para siempre          MN Marenostrum
Barcos que vuelan                               Alfaguara
Busca que te busca                              Playco
Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y        Anaya
Blanca
Corazón de mandarín                             Alfaguara Infantil y Juvenil
Cuento que te cuento                            Playco
Cuentos clásicos                                Universitaria
Cuentos de Chile 1                              Zig-Zag
Dice que dicen que dijo...                      Nicanitasantiago
El bebé más dulce del mundo                     Tandem
El globito que no quería subir                  Recrea
El globito rojo                                 Kalandraka
El Gran Doctor                                  Anaya
96

El Lobo de Gubbio                                Zig Zag
El pulpo de Pepe                                 Casals
El rey Sol y la reina Luna                       La Galera
El sol y el agua                                 Playco
Fábulas: Iriarte y Samaniego                     Ediciones Internacionales Universitarias
Flora y Tecla                                    Vicens Vives
Garabato                                         Babel Libros
Guyi Guyi                                        Thule
Izquierdo y Derecho                              La Galera
Jaime y las Bellotas                             Kalandraka
Juego de la Sombra                               Global
La abuelita de arriba y la abuelita de abajo     Norma
La cajita                                        Fondo de Cultura Económica
La Colina Barrugota                              Pearson Alhambra
La computadora nueva de Winnie                   Océano
La fiesta en el cielo: un cuento del folklore    Melhoramentos
brasileño
La flor del lado de allá                         Global
La gran pregunta                                 Tecolote
La manta blanca                                  Edebé
La pequeña Lilén                                 Sol y Luna Libros
La polilla del Baúl                              Alfaguara
La princesa y el pintor                          Serres
La tortuga Catalina                              Tandem
Las apuestas del zorro                           Amanuta
Leonidas y su perro Luis                         Nicanitas
Lo siento                                        Everest
Los pájaros del cielo                            Tandem
Los pelos de la señora Bruna                     Tandem
Marcelo, membrillo, martillo y otras historias   Global
Marea alta, marea baja                           Global
Ochopatas y un cuento                            Alfaguara Infantil y Juvenil
Pepito y sus libruras                            Santillana
Pequeño Zambo                                    Playco
Perro azul                                       Corimbo
Perro sabio y otros cuentos                      Ediciones Colihue
Ricitos de Oro y los tres osos                   Playco
Si yo fuese muy alto                             Kalandraka
Sofía, la vaca que amaba la música               Corimbo
Te echo de menos                                 La Galera
Teo y sus abuelos                                Timun Mas
La tarta voladora                                La Galera
Las aventuras de Romeo Palote                    Arrayán Editores
Los viajeros invisibles                          Arrayán Editores
¡No funciona la tele!                            Alfaguara Infantil
¡Qué ruidoso Sinforoso!                          Anaya
¡Ronquidos!                                      Norma
¡Una de piratas!!                                Ediciones SM
¿Dónde está el libro de Clara?                   Juventud
¿Qué hago?....mis papás se pelean                Alfaguara Infantil y Juvenil
A la pequeña bruja le duelen las muelas          Timun Mas
97

Caco y la Turu                                  Alfaguara Infantil y Juvenil
Choco encuentra una mamá                        Norma
Clotilde y Aníbal                               Norma
Cuando el sol se aburrió de trabajar            Andrés Bello
Cuentos maravillosos                            Bibliográfica Internacional
El almuerzo sorpresa                            Scholastic
El baño del tejón                               Lumen
El Club del Revés                               Conaculta
El día de campo de don Chancho                  Norma
El gato con botas                               Océano
El lobo y las siete cabritas                    Cuarto Propio
El mono imitamonos                              Ediciones SM
El mundo es una pelota                          EMECE
El muñeco de don Bepo                           Ediciones SM
El niño que perdió el ombligo                   Norma
El patito feo                                   La Galera
El pequeño universo                             Don Bosco
El piano                                        Alfaguara Infantil y Juvenil
El rey Solito                                   Ediciones SM
El sastrecillo valiente                         Cuarto Propio
El soldadito de plomo                           Océano
El sombrero                                     Norma
El tigre y el ratón                             Norma
El trapito feliz                                Fondo de Cultura Económica
El viejo reloj                                  Ediciones Gaviota
El zapatero y los duendes                       Dolmen Ediciones
Elefante tiene hipo                             Scholastic
En el desván                                    Fondo de Cultura Económica
Era que se era                                  Alfaguara Infantil y Juvenil
Eva y su Tan                                    Alfaguara Infantil
Fábulas                                         Océano
Fábulas de Esopo                                Edilupa
Fábulas de Esopo                                Everest
Grandes relatos para la lectura infantil        Océano
Hansel y Gretel                                 Cuarto Propio
La Bella Durmiente del bosque                   Océano
La bruja colorea                                Everest
La Cenicienta                                   Océano
La cuncuna Filomena                             Ediciones SM
La gallina Mina que viene de China y los        Edelvives
elefantes
La princesa peleona                             Anaya
Las aventuras de Mowgli                         Vicens Vives
Las hormigas también tienen problemas           Ediciones SM
Laura y el ratón                                Anaya
Los dedales de oro y otros cuentos              Andrés Bello
Los duendecillos y el zapatero                  Cuarto Propio
Los músicos de Bremen                           La Galera
Los secretos de abuelo Sapo                     Norma
Los seis ciegos y el elefante                   Scholastic
Los tres cerditos                               Océano
98

Manuel y Didí y el coche de maíz               Ediciones Gaviota
Manuel y Didí y la choza en el árbol           Ediciones Gaviota
Manuel y Didí y la seta gigante                Ediciones Gaviota
Mi mamá es preciosa                            Everest
Nariz de serpiente                             Everest
Ni un pelo de tonto                            Alfaguara Infantil
Osito                                          Alfaguara Infantil y Juvenil
Para atrapar la Luna                           Pehuén
Patatita                                       Ediciones SM
Pieles                                         Everest
Pimienta en la cabecita                        Norma
Pimientita cuenta hasta tres                   Cuarto Propio
Pirata                                         Algar
Polita en el bosque                            Dolmen Ediciones
Quien encuentra un pirata, encuentra un        Ediciones SM
tesoro
Ramón recuerda                                 Norma
Tito, Tito. Rimas, adivinanzas y juegos        Everest
infantiles
Tomás aprende a leer                           Juventud
Totalmente cierto                              Everest
Verdi                                          Juventud




VL 88 a 99

                          Título                                              Editorial
¡Alguien me está devorando!                                      Nicanitasantiago
¡Caramba Con Los Amigos!                                         Combel
Atina y Adivina                                                  Vicens Vives
Belisario                                                        Fondo de Cultura
                                                                 Económica
Cinco niños y eso                                                Andrés Bello
Claudia y el toro                                                Kalandraka
Cuentos para niños                                               Zig-Zag
De carta en carta                                                Alfaguara infantil y Juvenil
De miedos y pájaros                                              Zig-Zag
Del otro lado hay secretos                                       Sudamericana
Delia Degu Y Su Sombrero                                         Alfaguara
El castillo de Parlotabras                                       Vicens Vives
El Chajá                                                         Shinseken
El espantapájaros con corazón                                    Edebé
El fantasma de Canterville y otros cuentos                       Vicens Vives
El Hacedor de juguetes y otros cuentos                           Zig-Zag
El loro parlanchín                                               Combel
El mono Jacobo                                                   Sol y Luna Libros
El país de las ausencias                                         Zig-Zag
El perro virtual y otros cuentos                                 Zig-Zag
El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su      Alfaguara Infantil y Juvenil
cabeza
99

Había nacido transparente                                        Cuarto Propio
Helen Keller                                                     Ediciones SM
Himalaya, el nacimiento de un líder                              Brosquil Ediciones
Historia de Iván el imbécil                                      Ediciones Colihue
La Bella y la Bestia y otros cuentos maravillosos                Vicens Vives
La cabeza en la bolsa                                            Fondo de Cultura
                                                                 Económica
La familia guácatela                                             Alfaguara
La gata Felicia                                                  Serres
La Niebla Del Escondite                                          Combel
La noche del tatú                                                Shinseken
La verdadera historia del flautista de Hamelin                   Conaculta
La vida íntima de Laura                                          Lom Ediciones
Las Semillas Mágicas                                             Fondo de Cultura
                                                                 Económica
Mamiña, niña de mis ojos y otras leyendas de amor                Santillana
Pájaros en la cabeza                                             Kalandraka
Quidora, joven mapuche                                           Zig-Zag
Quisiera ser como tú                                             UnaLuna
Tocotoc                                                          Panamericana
Una letra prometida                                              Sieteleguas
Yo quiero un perro                                               El Nacional



VL 111 a 124

                       Título                                       Editorial
¡Bravo, Rosina!                                     Ediciones Ekaré
¿Seguiremos siendo amigos?                          Alfaguara Infantil y Juvenil
¿Un pájaro de mucho cuidado?                        Everest
100 fábulas fabulosas                               Arrayán Editores
A bordo de la Gaviota                               Anaya
A Margarita                                         Andrés Bello
Abuelita Opalina                                    Ediciones SM
Alí Babá y los 40 ladrones                          Andrés Bello
Alonso, un conquistador de diez años                Andrés Bello
Amigos del alma                                     Alfaguara Infantil y Juvenil
Antología de poesía infantil                        Arrayán Editores
Apalka                                              CIDCLI
Arcoiris de poesía infantil 2                       Universitaria
Arcoiris de poesía infantil 3                       Universitaria
Aventuras del duende Melodía                        Zig-Zag
Barba Azul y otros cuentos                          Andrés Bello
Blobló                                              Kalandraka
Chipana                                             Sol y Luna Libros
Cómo se formó la garganta de la ballena y otros     Dolmen Ediciones
relatos
Conversaciones con el profesor Zahvedruz            Ediciones SM
Cosas que se pierden, amigos que se encuentran      Magisterio Casals
Cuatro o tres manzanas verdes                       Anaya
Cuentos clásicos de Andersen                        Algaida Editores
100

Cuentos con olor a fruta                           Universitaria
Cuentos con plumas y sin plumas                    Sudamericana
Cuentos de la selva                                Andrés Bello
Cuentos de animales de agua, aire y tierra         Santillana
Cuentos de cinco minutos                           Anaya
Cuentos de Grimm                                   Zig-Zag
Cuentos de los hermanos Grimm                      Andrés Bello
Cuentos de maravillas                              Sudamericana
Cuentos de mi escritorio                           Zig-Zag
Cuentos de príncipes, garzas y manzanas            Ediciones SM
Cuentos de siempre para niños de hoy               Zig-Zag
Cuentos del Norte, Sur, Este y Oeste               Santillana
Cuentos del Sapo                                   Sudamericana
Cuentos para Marisol                               Zig-Zag
Cuentos para no cortar                             Arrayán Editores
De hielo y de fuego                                Anaya
Del aire al aire                                   Universitaria
Diego y los limones mágicos                        Ediciones Ekaré
Doctor Rus                                         Edebé
El árbol que canta                                 Universitaria
El duende del carpintero                           Norma
El estanque de los patos pobres                    Edebé
El gran amor de una gallina                        Anaya
El libro de la selva                               Zig-Zag
El libro de las virtudes para niños                Ediciones B
El libro del libro                                 Akal
El lugar más bonito del mundo                      Alfaguara Infantil y Juvenil
El maravilloso mago de Oz                          Mestas Ediciones
El misterio del hombre que desapareció             Norma
El misterioso manuscrito de Nostrarratus           Destino Infantil y Juvenil
El país de Jauja                                   Fondo de Cultura Económica
El que no corre vuela, y otros cuentos del mismo   Santillana
diablo
El regreso de Doble-P                              Magisterio Casals
El secuestro de la bibliotecaria                   Alfaguara Infantil y Juvenil
El tío Willibrord                                  Ediciones SM
El vampiro debilucho                               Edelvives
En viriviví                                        Anaya
Esperanza renace                                   Scholastic
Fábulas                                            Universitaria
Filiberta, la hormiga gigante                      Pehuén
Franz se mete en problemas de amor                 Norma
Fray Andrés, otra vez                              Ediciones SM
Gente muy diferente                                Everest
Guillermo el líder                                 Andrés Bello
Haikais de Tablada                                 Playco
Heidi                                              Everest
Historias de Ninguno                               Ediciones SM
Ingo y Drago                                       Ediciones SM
Kiwala conoce el mar                               Amanuta
La abuela tejedora                                 Fondo de Cultura Económica
101

La bici Cleta                                      Anaya
La bruja Mon                                       Ediciones SM
La bruja y el trovador                             Pehuén
La cama mágica de Bartolo                          Alfaguara Infantil y Juvenil
La ciudad que tenía de todo                        Anaya
La fuerza de la gacela                             Ediciones SM
La gallina Mina que viene de China y los monos     Edelvives
La gallina que pudo ser princesa                   Anaya
La historia de Manú                                Alfaguara Infantil y Juvenil
La laguna de los coipos                            Ediciones SM
La mariposa y el leñador                           Pehuén
La peineta colorada                                Ediciones Ekaré
La princesa Paloma                                 Pehuén
La puerta olvidada                                 Norma
La silla vacía                                     Norma
La terrible araña Alinka                           Pehuén
Las aventuras del aprendiz Lápich                  Andrés Bello
Las calzas del brujo y otros cuentos               Universitaria
Las desventuras de Juana Calamidad                 Anaya
Las hadas y otros cuentos                          Universitaria
Las más bellas historias para ser contadas         Edebé
Leonardo y el aprendiz volador                     Serres
Leyendas de nuestra América                        Norma
Licanrayén                                         Amanuta
Lo que cuentan los tobas                           Sudamericana
Los buenos cuentos                                 Universitaria
Los espíritus del Selknam                          Amanuta
Los gatos de María Tatín                           Zendrera Zariquiey
Los Hollister y la casa encantada                  Everest
Los últimos gigantes                               Blume
Los viajes de Gulliver                             Ediciones Gaviota
Mágica radio                                       Anaya
Manolito Gafotas                                   Alfaguara Infantil y Juvenil
Manual de los cielos y sus mitos                   Blume
Mariposa del aire                                  Ediciones Colihue
Me gusta el chocolate                              Tuscania
Miranda da la vuelta al mundo                      Serres
Navegancias                                        Zig-Zag
Niña bonita                                        Ediciones Ekaré
No me creas lo que te cuento                       Ediciones SM
Nosotros, los otros y los demás                    Magisterio Casals
Otto es un rinoceronte                             Alfaguara Infantil y Juvenil
Óyeme con los ojos                                 Anaya
Pablo y los duendes                                Pehuén
Pablo y su elefante                                Magisterio Casals
Pablo: décimas sobre la infancia de Pablo Neruda   Arrayán Editores
Paraíso de papel                                   Universitaria
Piedras de fuego                                   Amanuta
Piel de asno                                       Zendrera Zariquiey
Piruleta                                           Alfaguara Infantil y Juvenil
102

Poesía de Pablo Neruda                              Andrés Bello
Poesía y prosa                                      Pehuén
Polita aprende el mundo                             Universitaria
Polita va a la escuela                              Universitaria
Querida Susi, querido Paul                          Ediciones SM
Receta para espantar la tristeza                    Ediciones SM
Rolo Tricahue y el cóndor                           Sol y Luna Libros
Rosa Blanca                                         Lóguez Ediciones
Sapo y un día muy especial                          Ediciones Ekaré
Secuestro en Nueva York                             Ediciones Gaviota
Semillas                                            Fondo de Cultura Económica
si puede                                            Edebé
Siete cuentos rápidos y cinco no tanto              Universitaria
Siete ratones ciegos                                Ediciones Ekaré
Simbad el marino y otros cuentos de las mil y una   Andrés Bello
noche
Simbad el marino y otros relatos                    Andrés Bello
Sinfonía de cuna                                    CIDCLI
Sir Lui                                             Magisterio Casals
Software, la superbabosa                            Edebé
Toño y los animales cautivos                        Norma
Tranquila tragalenguas                              Alfaguara Infantil y Juvenil
Un elefante ocupa mucho espacio                     Norma
Un puñado de semillas                               Ediciones Ekaré
Una piedra extraordinaria                           Ediciones Ekaré
Una sarta de mentiras                               Fondo de Cultura Económica
Vamos a buscar un tesoro                            Alfaguara Infantil y Juvenil
Vegetal cómo sientes                                Tuscania
Venir del mar                                       Castillo
Versos del pozo redondo                             Ediciones Colihue
Yaga y el hombrecillo de la flauta                  Ediciones SM
Yerarya, el secreto de un kaweshkar                 Cuarto Propio



VL 136 a 149

                    Título                                       Editorial
¿Quieren saber por qué les cuento cuentos       Edebé
rapanui?
13 de espanto                                   Sudamericana
15 de Brujas                                    Sudamericana
17 de miedo                                     Sudamericana
18 de amor. Antología                           Sudamericana
Alonso en una hacienda colonial                 Andrés Bello
Amigos robots                                   Vicens Vives
Annie Bonny: la pirata                          Thule
Antología fundamental                           Pehuén
Atlas básico de gramática                       Parramón
Atreverse a corregir                            Sudamericana
Canciones, poemas y romances para niños         Octaedro
Celestino Tarambana                             OQO
103

Cuando éramos niños en la Patagonia             Pehuén
Cuentos imposibles                              Arrayán Editores
De la Tierra a la Luna                          Andrés Bello
De la Tierra a la Luna                          Cangrejo
De la Tierra a la Luna                          Edaf
De puro caballero que soy                       Lom Ediciones
Desván de América                               Miraguano
El abuelo más loco del mundo                    Lom Ediciones
El ángel del abuelo                             Lóguez Ediciones
El chupacabras de Pirque                        Alfaguara Infantil y Juvenil
El enigma del barquero                          Sudamericana
El Gran Gigante Bonachón                        Alfaguara
El gran libro del miedo                         Parramón
El jorobado y otros cuentos de Las mil y una    Vicens Vives
noches
El libro de los chicos enamorados               Alfaguara Infantil y Juvenil
El libro de los gigantes, fantasmas y duendes   Brosquil Ediciones
El libro de oro de los cuentos de hadas         Ediciones Ekaré
El método del doctor Alquitrán y el profesor    Libros del Zorro Rojo
Pluma
El pastor Raúl                                  Kalandraka
El pequeño Borges imagina El Quijote            Sirpus
El Puente Del Diablo                            Sudamericana
El Secuestro de Benito                          Conaculta
El viejo carbonero                              Shinseken
Entre los bambúes                               Global
Fernanda y los mundos secretos                  Fondo de Cultura Económica
Folclor del carbón                              Grijalbo
Fuerte Bulnes Chiloé, cielos cubiertos          Zig-Zag
Habría que...                                   Ediciones SM
Harry Potter y el prisionero de Azkaban         Salamandra
La aventuras del barón de Munchausen            Vicens Vives
La casa del árbol                               Anaya
La luz mala                                     Sudamericana
La Mujer Vampiro                                Sudamericana
La polilla                                      Sudamericana
La rosa de los vientos. Antología poética       Vicens Vives
La verdad según Carlos Perro                    Anaya
Lao Lao y el dragón de hielo                    Brosquil Ediciones
Las aventuras de Robinson Crusoe                Mestas
Las aventuras de Sindbad el Marino              Sirpus
Las aventuras del barón de Munchausen           Edhasa
Las soñadoras de la colina                      Sol y Luna Libros
Lo que cuentan los Inuit                        Sudamericana
Lo que cuentan los iroqueses                    Sudamericana
Lo que cuentan los mapuches                     Sudamericana
Los cuentos de mis hijos                        Zig-Zag
Los Misterios Del Señor Burdick                 Fondo de Cultura Económica
Los niños de la Cruz del Sur                    Zig-Zag
Los pecosos                                     Sudamericana
Los perros rojos - El Ankus del rey             Vicens Vives
104

Lucila se llama Gabriela                         Castillo
Luna Roja                                        Sudamericana
Marcos y Andrea en el Olimpo                     Arrayán Editores
Melisenda                                        Vives
Menuda Bruja!                                    Ediciones Salamandra
Misterio en el campamento                        Arrayán Editores
Misterio en Los Piñones                          Arrayán Editores
Oscar y Mamie Rose                               Obelisco
Pepito, el señor de los chistes                  Santillana
Platero y yo                                     Edaf
Ramiro, Grumete De La Esmeralda                  Zig-Zag
Relatos de fantasmas                             Vicens Vives
Scott y Amundsen. La conquista del polo sur      Vicens Vives
Ser y parecer                                    Ediciones SM
Supertoci                                        Alfaguara
Tigres de la otra noche                          Fondo de Cultura Económica
Tin Tin en América (y otros)                     Juventud
Un caballo llamado Libertad                      Scholastic
Una extraña aventura en Talalai                  Global
Una misión monstruosa                            Salamandra
Una niña llamada Ernestina                       Universitaria
Una serie de catastróficas desdichas             Montena



VL 161 a 177

                              Título                                     Editorial
¡Socorro! (12 cuentos para caerse de miedo)                    Alfaguara Infantil y Juvenil
¡Socorro! Diez (libro pesadillesco)                            Norma
Anaconda                                                       Vicens Vives
Angélica                                                       Norma
Antología de cuentos Hispanoamericanos                         Universitaria
Asesinato en el Canadian Express                               Ediciones SM
Asterix y el caldero (y otros)                                 Salvat Editores
Aventuras en las estrellas                                     Andrés Bello
Ben quiere a Anna                                              Alfaguara Infantil y Juvenil
Corazón                                                        Andrés Bello
Cucho                                                          Ediciones SM
Cuentos a Beatriz                                              Zig-Zag
Cuentos araucanos                                              Andrés Bello
Cuentos chilenos                                               Zig-Zag
Cuentos chilenos para niños                                    Andrés Bello
Cuentos de los derechos del niño                               Zig-Zag
Cuentos de terror I                                            Norma
Cuentos mágicos del sur del mundo                              Ediciones SM
Cuentos para jugar                                             Alfaguara Infantil y Juvenil
Cuentos tradicionales europeos                                 Andrés Bello
Dibujante de cómics                                            Molino
Diccionario de los dioses y mitos del antiguo Egipto           Océano Ambar
Diccionario de sinónimos y antónimos                           Espasa-Calpe
105

Diccionario de sinónimos, ideas afines, antónimos y              Cultural de Ediciones
parónimos
Diccionario sinónimos y antónimos                                Arrayán Editores
Dika mete la pata                                                Ediciones Palabra
Egypcios del espacio                                             Saure
Egypcios del espacio: la cerveza del faraón                      Saure
El castillo de Roca Tacaña                                       Destino Infantil y Juvenil
El diario de Ana Frank                                           Pehuén
El gato negro                                                    Anaya
El gato negro y otros cuentos de horror                          Vicens Vives
El gigante egoísta y otros cuentos                               Vicens Vives
El jardín secreto                                                Andrés Bello
El largo verano de Eugenia Mestre                                Anaya
El libro de las preguntas                                        Planeta
El pequeño Nicolás                                               Alfaguara Infantil y Juvenil
El pequeño vampiro                                               Alfaguara Infantil y Juvenil
El pequeño vampiro en el país del conde Drácula                  Alfaguara Infantil y Juvenil
El pequeño vampiro en peligro                                    Alfaguara Infantil y Juvenil
El Pirata Garrapata en la ciudad prohibida de Pekín casi         Ediciones SM
pierde el peluquín
El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa y otros cuentos         Andrés Bello
El ruiseñor y la rosa y otros cuentos                            Planeta
El superzorro                                                    Alfaguara Infantil y Juvenil
En familia                                                       Andrés Bello
Erase una vez un hermoso planeta llamado Tierra                  Zig-Zag
Fábulas (Esopo, Fredo, Iriarte, Samaniego, Hartzenbusch)         Andrés Bello
Fantasmas de día                                                 Ediciones SM
Filgrid, el mago de los caminos                                  Cántaro
Fray Perico y su borrico                                         Ediciones SM
Frin                                                             Alfaguara Infantil y Juvenil
Gata García                                                      Edebé
Gatos                                                            Sudamericana
Gran diccionario ilustrado de la lengua española                 Bibliográfica Internacional
Guillermo                                                        Andrés Bello
Historias de Shakespeare                                         Andrés Bello
Hombrecitos                                                      Andrés Bello
La abuela                                                        Alfaguara Infantil y Juvenil
La bolsa amarilla                                                Norma
La carrera más loca del mundo                                    Destino Infantil y Juvenil
La increíble historia de Lavinia                                 Zig-Zag
La isla de las montañas azules                                   Anaya
La pajarera de Manuel Encino                                     Arrayán Editores
La Porota                                                        Zig-Zag
La vuelta al mundo en ochenta días                               Andrés Bello
Las aventuras de Tom Sawyer                                      Andrés Bello
Las brujas                                                       Alfaguara Infantil y Juvenil
Las crónicas de Narnia. Libro I. El león, la bruja y el ropero   Andrés Bello
Las crónicas de Narnia. Libro II. El principe Caspian            Andrés Bello
Las crónicas de Narnia. Libro III. La travesía del explorador    Andrés Bello
del amanecer
Las crónicas de Narnia. Libro IV. La silla de plata              Andrés Bello
106

Las crónicas de Narnia. Libro V. El caballo y su niño                  Andrés Bello
Las crónicas de Narnia. Libro VI. El sobrino del mago                  Andrés Bello
Las crónicas de Narnia. Libro VII. La última batalla                   Andrés Bello
Las medias de los flamencos                                            Los Libros de El Nacional
Leyendas americanas de la tierra                                       Arrayán Editores
Leyendas bajo la Cruz del Sur                                          Andrés Bello
Leyendas chilenas                                                      Andrés Bello
Leyendas y cuentos iberoamericanos                                     Andrés Bello
Los Cretinos                                                           Alfaguara Infantil y Juvenil
Mac, el microbio desconocido                                           Zig-Zag
Mamire, el último niño                                                 Alfaguara Infantil y Juvenil
Mapuche. Lengua y cultura                                              Pehuén
Mitos y leyendas de Chile                                              Zig-Zag
Mujercitas                                                             Andrés Bello
Mujercitas                                                             Panamericana
No somos irrompibles                                                   Alfaguara Infantil y Juvenil
Nuestras hazañas en la cueva                                           Norma
Ostelinda. Yo vengo de todas partes                                    La Galera
Papelucho                                                              Sudamericana
Papelucho en vacaciones                                                Sudamericana
Papelucho y el marciano                                                Sudamericana
Papelucho, mi hermana Ji                                               Sudamericana
Poesía chilena                                                         Pehuén
Poesía infantil                                                        Andrés Bello
Queridos monstruos                                                     Alfaguara Infantil y Juvenil
Sandokán                                                               Andrés Bello
Sherlock Holmes. Estudio en Escarlata                                  Andrés Bello
Sin familia                                                            Andrés Bello
Teatro breve para niños                                                Pehuén
Teatro escolar representable 1                                         Arrayán Editores
Teseo                                                                  Ediciones Pedagógicas
                                                                       Chilenas
Trece casos misteriosos                                                Andrés Bello
Un genio en la Tele                                                    Anaya
Üñümche, hombre pájaro                                                 Pehuén
Veinte poemas de amor y una canción desesperada                        Planeta



VL 174 a 193 A

                  Título                                        Editorial
¡Hay que salvar a Sole!                 Zig-Zag
100 greguerías ilustradas               Media Vaca
Aléjate del sótano                      Norma
Bibiana y su mundo                      Ediciones SM
Boca de lobo                            Thule
Charles Chaplin                         Parramón
Charlie y el gran ascensor de cristal   Alfaguara Infantil y Juvenil
Charlie y la fábrica de chocolates      Alfaguara Infantil y Juvenil
Cuentos folclóricos para niños          Andrés Bello
Diablos y mariposas                     Eclipse
107

El asesinato del profesor de           Anaya
matemáticas
El Corsario Negro                      Estrada
El maestro y el robot                  Ediciones SM
El maravilloso viaje de Nils           Andrés Bello
Holgersson
El niño del pasaje                     Andrés Bello
El país del agua                       Andrés Bello
El Principito                          Dolmen Ediciones
El regreso de la mujer de goma         Arrayán Editores
El señor de los anillos I, II y III    Ediciones Minotauro
El señor Ibrahim y las flores del      Obelisco
Corán
El tesoro del molino viejo             Ediciones SM
El valle del infierno                  Anaya
Emilia y la dama negra                 Andrés Bello
Emilia. Cuatro enigmas de verano       Andrés Bello
Hasta el domingo                       Norma
Isabel a diez mil kilómetros de casa   Sol y Luna libros
La ballena varada                      Alfaguara Infantil y Juvenil
La cazadora de Indiana Jones           Ediciones SM
La pluma de Miguel                     Lom Ediciones
La Rebelión de los Arqueros            CCS EDITORIAL
La suerte cambia la vida               Fondo de Cultura Económica
Los Hollister y el misterio de los     RBA
gnomos
Los Hollister y el reloj de cuco       RBA
Los secuestradores de burros           Alfaguara Infantil y Juvenil
Mai                                    Ediciones SM
Manual de calcetines salvajes          Faktoria K de Libros
Matilda                                Alfaguara Infantil y Juvenil
Mitos griegos                          Norma
Montaña adentro                        Universitaria
Motivos de San Francisco               Andrés Bello
Nuestras sombras                       Andrés Bello
Quique Hache, detective                Alfaguara Infantil y Juvenil
Renco y el tesoro                      Ediciones SM
Sakanusoyin: cazador de Tierra del     Alfaguara Infantil y Juvenil
Fue
Subterra                               Zig-Zag
Un zorzal llamó a la ventana           Arrayán Editores
Veinte mil leguas de viaje submarino   Andrés Bello
108

VL 174 a 193 B




                      Título                                        Editorial
Antai                                              Andrés Bello
Aventuras de Sherlock Holmes                       Zig-Zag
Cambio de voz                                      Norma
Cinco panes de cebada                              Ediciones SM
Colmillo Blanco                                    Andrés Bello
Cuentos de los reinos inquietos                    Andrés Bello
Cuentos mapuches del Lago Escondido                Zig-Zag
El cepillo de dientes y El velero en la botella    Zig-Zag
El cisne y la luna                                 Arrayán Editores
El delincuente, el vaso de leche y otros cuentos   Zig-Zag
El fantasma de Canterville                         Zig-Zag
El galgo de don Quijote                            Sol y Luna
El Hobbit                                          Planeta
El hombre de la rosa y otros cuentos               Zig-Zag
El libro de las tierras vírgenes                   Zig-Zag
El polizón de la Santa María                       Andrés Bello
El último grumete de la Baquedano                  Zig-Zag
Fausto                                             Andrés Bello
Gracia y el forastero                              Zig-Zag
Harry Potter y el cáliz de fuego                   Ediciones Salamandra
Harry Potter y el cáliz de fuego                   Salamandra
Harry Potter y el misterio del príncipe            Salamandra
Harry Potter y el prisionero de Azkaban            Salamandra
Harry Potter y la cámara secreta                   Ediciones Salamandra
Harry Potter y la Orden del Fénix                  Ediciones Salamandra
Harry Potter y la piedra filosofal                 Ediciones Salamandra
Hércules                                           Andrés Bello
Historia de una gaviota y del gato que le enseñó   Tusquets Editores
a…
Juan Salvador Gaviota                              Ediciones B
La cabaña del tío Tom                              Ediciones SM
La comarca del jazmín                              Andrés Bello
La composición                                     Ediciones Ekaré
La hija del espantapájaro                          Ediciones SM
La huella del Dragón.                              Ediciones Gaviota
La isla del tesoro                                 Andrés Bello
La leyenda de Al-Qit                               Alfaguara Infantil y Juvenil
La llamada de la selva                             Andrés Bello
La noche del Samurai                               Ediciones Gaviota
Leyendas y cuentos indígenas de                    Andrés Bello
hispanoamérica
Lo único del mundo                                 Norma
Los conquistadores de la Antártida                 Zig-Zag
Los tigres de la Malasia                           Pehuén
Marcelino pan y vino                               Andrés Bello

Textos+por+vl

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    1 DAEM COELEMU Textos Legibilizadospara Desarrollar La Velocidad Lectora Septiembre de 2009
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    2 INDICE CONTENIDO PÁGINA INDICE 2 PRESENTACIÓN 3 TEXTOS CATEGORÍA 38 A 46 p/m 4-11 TEXTOS CATEGORÍA 64 A 73 p/m 12-23 TEXTOS CATEGORÍA 88 A 99 p/m 24- 40 TEXTOS CATEGORÍA 111 A 124 p/m 41- 53 TEXTOS CATEGORÍA 136 A 149 p/m 54- 62 TEXTOS CATEGORÍA 161 A 177 p/m 63- 75 TEXTOS CATEGORÍA 174 A 193 p/m 76- 89 ANEXOS (matriz criterios legibilidad y catálogo Cra precategorizados) 90- 108
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    3 …Y después deevaluar la Velocidad Lectora, ¿qué? Este texto es una respuesta a la interrogante surgida durante este proceso, es el resultado del desaprender, para luego componer nuestro conocimiento. Su sencillez se sostiene en fundamento teórico que da cuenta de la importancia de automatizar el proceso lector y como se logra. Los estudiantes leen a distinta velocidades, independiente del curso y edad que tienen, eso queda claramente demostrado en las evaluaciones diagnósticas realizadas, por lo tanto el desafío de la escuela es trasladar a cada uno de ellos a las categorías que les corresponde. La lectura se automatiza en la medida que los estudiantes sean capaces de trasladar la mayor cantidad de palabras a la “memoria a largo plazo” para leerlas por “vía directa” recuperándolas del “almacén léxico”. Este “almacén léxico” guarda las palabras como imágenes completas (léxico visual) y como sonidos completos (léxico auditivo), así un niño, en la medida que repetidas veces lea una palabra activará la “vía de reconocimiento rápido” facilitando su lectura como imagen, liberando recurso de la “memoria operativa” para orientarlos a los procesos de comprensión. Por tanto los alumnos/as deben leer textos que den cuenta de su velocidad de lectura y no de edades y/o cursos. Para eso se requiere determinar el Índice de legibilidad para Velocidad Lectora estableciendo “criterios de legibilidad” que permiten determinar cuales son las características que deben tener los textos para cada categoría de velocidad. Por las características de la “atención”, de ser única, direccionada y limitada en el tiempo, se recomienda que estas sesiones de lectura no superen los veinte minutos tres veces al día, por periodos de 15 a 20 días, para luego evaluar y recategorizar a los alumnos/as, y determinar el tipo de textos que deben continuar leyendo. Es recomendable acompañar este proceso con un sistema de evaluación bien implementado en el Establecimiento, que considere básicamente recoger información sistematizar, analizar, devolver e incorporar ajustes, para iniciar el ciclo nuevamente. Equipo Comunal
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    4 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: CLAUDIA Y EL TORO, EL ELEFANTE PERDIDO, QUE LE PASO A DANIELITA CATEGORIA: 38 a 46 p/m Formato Fuente Script 20 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de Párrafos de hasta 10 líneas controladas1, la línea escrita y tipo de puntuación sin división de palabras por guión al final de la línea y con puntuación que señale preferentemente pausas. Tipología Narraciones Tipo o estilo de textos referido a si estos son referidas a historias de animales y narrativos, informativos, descriptivos, etc. personas reales o fantásticos2 y textos poéticos como juegos infantiles, adivinanzas, trabalenguas, poesías, rimas y juegos verbales. Vocabulario Palabras familiares de significado Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de concreto, con significado denotativo3 uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial en estilo coloquial. o formal. Iconografía Texto sobre imagen de fondo o ¾ de Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al página. proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal en inicio, desarrollo y Orden en que están presentados los desenlace diversos acontecimientos de un relato. Nivel de Dificultad Oraciones simples4, Con hasta 3 Estructura sintáctica de las oraciones y de los personajes en un ambiente, con narrador elementos narrativos. testigo. Nivel de complejidad Palabras hasta tres silabas de Estructura y composición de las palabras respecto composición directa de la cantidad y disposición de palabras y silabas Argumento Fantásticos con moralejas y finales La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que felices el narrador va contando. Cuentos de hadas, de animales con comportamientos similares a los de un niño Personificación de los elementos de la naturaleza. Extensión Hasta 30 palabras por hoja. Numero de palabras que componen el texto 10 carillas 1 “Oraciones cuyo predicado con los complementos adjuntos permitan constituir un mensaje completo por línea” La legibilidad de los textos, Felipe Alliende 2 “El interés por lo fantástico aumenta hasta los 8 ó 9 años y luego disminuye en forma gradual”, El Poder de leer”, Mabel Condemarín 3 “Es lo que apunta a lo propiamente designado por la palabra o expresión”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende 4 “Oraciones simples, cuando contiene un único verbo, y por lo tanto expresa solamente una acción verbal.”, http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
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    8 El Elefante Perdido Se ha perdido mi elefante. Se ha perdido. Se perdió Lo tenía en el jardín. Se ha ido. O se escondió. He buscado en la cocina, En las piezas, En el balcón.
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    9 Pregunté a muchagente. Si lo ha visto. Nadie vio. Tal vez no vuelva a tocarle Sus orejas. Qué dolor Para no llorar de pena Prenderé el Televisor
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    10 Pero saben quénoticia me anunció el locutor Señores un elefante se ha encontrado se encontró Que venga luego su dueño… su dueño ese soy yo
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    11 ¿Qué le pasoa Danielita? su sonrisa está vacía, se le perdieron sus dientes. O los guardo en la alcancía. O un ratón muy silencioso en la noche se los robó, pues, comiendo tanto queso, a los suyos los gasto. Tal vez fuese la lauchita que sus dientes se llevaron, y en un hongo colorado calladita los guardo.
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    12 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: EL LORO PARLANCHÍN, GREGUERIAS, LA CUNCUNA MATELUNA CATEGORIA: 64 a 73 p/m Formato Fuente Script 12 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de Párrafos de hasta 20 líneas controladas, la línea escrita y tipo de puntuación sin división de palabras por guión al final de la línea y con puntuación que señale preferentemente pausas, entonación. Tipología Narraciones Tipo o estilo de textos referido a si estos son referidas a historias de animales y narrativos, informativos, descriptivos, etc. personas reales o fantásticos, y poéticos como juegos infantiles, adivinanzas, trabalenguas, poesías, rimas y juegos verbales. Vocabulario Palabras familiares de significado Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de concreto, con significado denotativo en uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial estilo coloquial. o formal. Iconografía Texto en línea con imagen de ½ Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al página. proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal en inicio, desarrollo Orden en que están presentados los y desenlace diversos acontecimientos de un relato. Nivel de Dificultad Oraciones simples, Con más de 3 Estructura sintáctica de las oraciones y de los personajes en un ambiente, con narrador elementos narrativos. testigo Nivel de complejidad Palabras hasta tres silabas de Estructura y composición de las palabras respecto composición directa e indirecta con de la cantidad y disposición de palabras y silabas letras de doble sonido Argumento Fantásticos y aventuras con moralejas y La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que finales felices donde la realidad se va el narrador va contando. imponiendo Cuentos tradicionales, clásicos europeos, fantasía e historias de animales domésticos que hablan, cuentos maravillosos Extensión Hasta 50 palabras por hoja. Numero de palabras que componen el texto 20 carillas
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    13 GREGUERIAS El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño. Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio. Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar. Cuando el tren acaba de pasar el puente, mueve alegremente su cosa. El murciélago vuela con su capa puesta. La araña es la zurcidora del aire. El arco iris es la bufanda del cielo. Los patos fueron los primeros que tuvieron bocina propia. Lo más maravilloso de la espiga es lo bien hecha que tiene la trenza.
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    18 La Cuncuna Mateluna El ruido y ajetreo en el bosque era enorme. Claro, era vísperas de Navidad y la mayoría de los animales habían dejado cosas para último minuto. Por eso el Centro Comercial estaba repleto. Por ahí andaba el conejo disfrazado de Viejo Pascuero, sonriendo con sus tremendos dientes enredados en la barba. Por allá, la lechuza tropezaba con todo el mundo, porque andaba con los ojos cerrados para que no le molestara la luz. Por acá la señora pata vitrineaba con sus doce patitos en fila. Y, entre todos, andaba la cuncuna Mateluna apuradísima. Tenía que hacerle un regalo a su novio, el gusano Luciano, y había juntado veinte pesos en una pequeña alcancía. No sabía si comprarle un auto o un camión, una corbata o un peinetón.
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    19 Claro que como Luciano no sabía conducir ni le gustaba vestirse elegante y era pelado, mejor le regalaba otra cosa. -Ay, que le compro a mi luchiluchi –pensaba, muerta de calor y sin decidirse por nada. Para pensar mejor y comer algo rico, entro al Café del Mono. -¿Qué se sirve, señorita? -preguntó el mono. - Un helado, gracias. -respondió ella. Y se le hizo agua la boca por esa palabra con sabor a bate bate chocolate. A los pocos minutos regresó el mono con una copa así de grande. La cuncuna primero tragó saliva. Luego tomó la cuchara. Después la hundió en la copa. Chocolate y frutillas, almendras, manjar, frutas confitadas, todo muy ñam ñam. La cuncuna abrió la boca y… y…. ¿Qué no le gustó? ¿Qué se arrepintió de comer porque estaba gorda? No, abrió la boca y… vio frente a ella a un ratoncito que la miraba con los ojos redondos como copa y boca larga como cuchara. La cuncuna, incomoda, cerró los ojos, abrió la boca, volvió a levantar la cuchara. Ñam… que rico.
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    20 Dejó que el helado le enfriara la lengua y cuando estaba a punto de tragarlo, abrió medio ojo y… el ratoncito seguía mirándola. La cuncuna Mateluna respiro hondo, cerro entero el ojo, se dio vueltas, tomo la cuchara, sintió el aroma de chocolate y frutillas, almendras, manjar, frutas confitadas, ñam y… el ratoncito de nuevo estaba frente a ella. Se dio vueltas para el otro lado y tomo la copa de helados con las dos manos. Y para el otro lado estaba el ratoncito mirando, mirando. Entonces se metió debajo de la mesa, se inclinó sobre la copa, metió la cuchara en ese pedacito de chocolate con dos almendras enteritas, levantó la cuchara y… ¿Quién estaba debajo de la mesa mirando, mirando? Si, el ratoncito.
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    21 -¿Es que una no puede tomarse un helado tranquila mientras piensa en el regalo que tiene que hacerle a su luchiluchi con los veinte pesos que ahorro? –pregunto Mateluna con el mantel en la cabeza. -Sipi –respondió el ratoncito con ojos de copa y boca de chuchara. -Fuchi, fuchi, fuchi –lo espantó la cuncuna, moviendo las manos. Pero como los ratones no entienden ese idioma, ni se movió. -Nopu –dijo el ratoncito, sonriendo con dos dientes afuera. -Ay, qué vida –suspiró ella. Tomó la cuchara, la hundió en la copa y la sacó con helado, cerezas, manjar y frambuesas, la hizo volar como avión y la puso frente al ratoncito.
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    22 -Abre la boca –le dijo. El ratoncito la abrió y ñam. -¿Quieres más? –preguntó la cuncuna, tragando saliva. -Sipi –respondió el ratoncito. Tomo la cuchara, la hundió en la copa y la sacó con helado y chantilly, con dos pasas y maní, la hizo volar como avioneta, y la puso frente a la boca del ratoncito. -Ñam –saboreó el ratoncito. -Slurp –trago saliva la cuncuna. Y entre aviones, avionetas, motos y motonetas, el ratoncito se comió todo todito el helado. -Quiero pagar, por favor –pidió la cuncuna con la boca hecha agua. -Son veinte pesos y Feliz Navidad –dijo el mono, extendiendo la cuenta por debajo de la mesa. EL ratoncito sonríe con sus dientes manchados de maní, vainilla y cuchuflí y Mateluna se comió un pedacito de chocolate que había pegado al mantel. Así, mientras en el Centro Comercial el conejo seguía tocando la campana y asustaba a la lechuza que tropezaba con la pata y los doce patitos, la cuncuna llegó a su casa.
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    23 Se preparó una leche con vainilla y se la tomó con los ojos cerrados. ¿Y saben que hizo después? Envolvió el regalo de su gusano Luciano. Era un regalo muy simple: dos besos y una poesía, la sonrisa de un ratoncito y una pequeña alcancía. Ana María Guiraldes Chilena
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    24 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: COCORINA, DICEN…QUE DIJO, EL TOPO QUE QUERÍA… CATEGORIA: 88 a 99 p/m Formato Fuente Script 12 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de Párrafos de hasta 20 líneas, con y sin la línea escrita y tipo de puntuación división de palabras por guión al final de la línea y con puntuación que señale pausas, entonación y distribución Tipología Narraciones Tipo o estilo de textos referido a si estos son referidas a historias de animales y narrativos, informativos, descriptivos, etc. personas reales o fantásticos, y juegos infantiles, adivinanzas, trabalenguas, poesías, rimas, juegos verbales; y normativos que ofrecen pautas. para desempeñar distintas funciones Vocabulario Palabras no familiares de significado Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de concreto, , con significado denotativo en uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial estilo coloquial. o formal. Iconografía Texto en línea con imágenes de ½ y ¼ Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al página. proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal en inicio, desarrollo y Orden en que están presentados los diversos desenlace acontecimientos de un relato. Nivel de Dificultad Oraciones simples, Con más de 3 Estructura sintáctica de las oraciones y de los personajes en diversos ambientes, con elementos narrativos. narrador testigo y/o omnisciente Nivel de complejidad Palabras de más de cuatro silabas de Estructura y composición de las palabras respecto composición directa, indirecta y mixta de la cantidad y disposición de palabras y silabas con letras de doble sonido Argumento Fantásticos y aventuras con moralejas y La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que finales felices donde la realidad se va el narrador va contando. imponiendo Leyendas folclóricas, máquinas personificadas, ambiente familiar (hogar, escuela, amigos, juego...) y humor. Extensión Hasta 60 palabras por hoja. Numero de palabras que componen el texto 30 carillas
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    34 Dice que dicen, Que dijo... Dicen que este cuento empezó cuando Teresa le dijo a su hijo en la mesa: “Ve a buscar a Tomás y dile que venga a ayudar a sacar al ratón que está allí atrás”. Juan llegó a la casa de Tomás y, como no lo encontró, dicen que le dijo a su hermana Roxana que su mama había encontrado un ratón comiendo una manzana en un cajón. Sin preguntar nada más, la hermana de Tomás salió a la calle y grito: “¡Hay un ratón escondido en un rincón!”
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    35 Y cuando Cristina, la vecina de la esquina, la oyó, la noticia a Patricia le contó: “Hay un ratón en el pueblo que asusta a la gente de buen corazón”. Dicen que sin malicia dijo Patricia a su tía María: “¿Sabes, tía, que paso? Había un ratón en el pueblo y ahora parece que son un montón”. La tía, desesperada, llamó a la policía y dicen que dijo que ratones había a montones y que los traían los ladrones. El sargento al momento dio una orden diciendo: “¡Hay que encontrar al ladrón de esta población!” Obediente, salió el teniente a interrogar a la gente, comenzando por Agustín, que estaba en su jardín. “¿Vio algo raro?” preguntó. Dicen que Agustín dijo al teniente: “¡Veloz y sigilosamente, alguien huye detrás de ese grupo de gente!” Dicen que Anita dijo al teniente: “¿Atrapen al delincuente, que escapa corriendo por aquel puente!” Pero tanto, tanto grito que al agente aturdió, y distante, allá a lo lejos, hasta Julián la escuchó. Detener al ladrón quiso Julián, pero sin fortuna, porque al resbalar, apenas alcanzó a rozar el talón del malhechor, quien dicen que dijo: “Yo me voy de este lugar porque tengo
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    36 que llegar”. Y,aprovechando la ocasión, a la casa de Teresa corrió y corrió. Allí, por fin lo interceptó la policía y una multitud enardecida decía: “¡Cárcel y castigo para ese forajido!” El forajido, muy afligido, enfrentó a los pobladores diciendo sin más ni más: “Amigos, soy Tomás y el ratón de la casa de Teresa he venido a sacar”. Con risas y carcajadas, toda la aldea la confusión festejaba. Felices de que no existieran ni ratones ni ladrones, aunque se diga que dicen que dijo el cartero que al ratón le ha llegado una carta de su amor verdadero.
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    37 El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. Todo empezó cuando, un día, el topo asomó la cabeza por su agujero para ver si ya había salido el sol. Aquello era gordo y marrón; peor de todo: le fue a caer justo en la cabeza. ¡Qué ordinariez!, chillo el topo. ¿Se puede saber quien se ha hecho esto en mi cabeza? Pero era tan corto de vista que no pudo descubrir a nadie. ¿Has sido tú la que se ha hecho esto en mi cabeza?, preguntó a la paloma, que volaba por allí en aquel momento. plas, un goterón húmedo y blancuzco se estrello en el suelo, justo al lado del topo, y le salpico en la pata derecha.
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    38 ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi cabeza?, pregunto al caballo que pacía en el prado. ¿Yo? Ni hablar ¡Yo eso lo hago así!, contestó el caballo. Y, pof, pof, cinco boñigas grandes y redondas cayeron pesadamente casi rozando al topo, que se quedó muy impresionado. ¿Has sido tú la que se ha hecho esto en mi cabeza?, pregunto a la liebre. ¿Yo? Ni hablar contestó la liebre. Y, ra ta ta ta ta, quince balines redondos silbaron en los oídos del topo, que tuvo que dar un salto arriesgado para que no le alcanzaran. ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi cabeza?, preguntó a la cabra, que acababa de despertarse de un sueño agradable. ¿Yo? Ni hablar la cabra. Y tac, toc, tac, un montón de pelotillas de color bombón rodaron por la hierba. Al topo casi le gustaron. ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi cabeza?, preguntó a la vaca, que estaba remiendo como siempre. ¿Yo? Ni hablar la vaca. Y, chaf, un pastelón marrón verdoso se desparramó en la hierba, muy
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    39 cerca del topo.El topo se alegró muchísimo de que no hubiera sido la vaca quien se hubiera hecho aquello en su cabeza. ¿Has sido tú el que se ha hecho esto en mi cabeza?, preguntó a la cerda. ¿Yo? Ni hablar contestó la cerda. Y flof, una masa pequeña oscura y blandita cayó en la hierba. El topo se tapo la nariz. ¿Han sido ustedes los que hicieron esto en mi cabeza?, fue a preguntar de nuevo. Pero, cuando se acerco, vio que se trataba de dos moscas negras y gordas. Estaban comiendo. ¡Por fin alguién que me podría ayudar!, pensó el topo. ¿Saben quien ha hecho esto en mi cabeza?, preguntó de prisa. Espera un poco, zumbaron las moscas. Y al cabo de un rato contestaron: Esta claro. Ha sido un perro. Por fin sabía el topo quien se había hecho aquello en su cabeza: ¡Hermenegildo, el perro del carnicero! Veloz como un rayo se encaramó en la caseta de aterrizo justo en la cabeza del perro.
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    40 Y Feliz y contento, el topo volvió a desaparecer dentro de su agujero.
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    41 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: LEONARDO Y EL PRENDIZ DE VOLADOR, LOS HUEVOS CASCARUDOS CATEGORIA: 111 a 124 p/m Formato Fuente Script 12 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de Párrafos de hasta 30 líneas, con división la línea escrita y tipo de puntuación de palabras por guión al final de la línea y con puntuación que señale pausas, distribución y enfatice entonación. Tipología Narraciones, textos poéticos y Tipo o estilo de textos referido a si estos son normativos diversos. Dramáticos que narrativos, informativos, descriptivos, etc. incluyan monólogos, libretos, dramatizaciones, Vocabulario Palabras no familiares de significado Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de abstracto, con significado connotativo5 uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial en estilo coloquial. o formal. Iconografía Texto en línea y en cuadro con la imagen Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al de ½ y ¼ página. proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal en inicio, desarrollo Orden en que están presentados los y desenlace diversos acontecimientos de un relato. Nivel de Dificultad Oraciones simples y compuestas6, con Estructura sintáctica de las oraciones y de los más de 3 personajes en diversos elementos narrativos. ambientes con narrador testigo y/o omnisciente. Nivel de complejidad Palabras de más de cuatro silabas de Estructura y composición de las palabras respecto composición directa, indirecta y mixta y de la cantidad y disposición de palabras y silabas trabada Argumento Ficciones históricas donde el concepto La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que de tiempo cobra significado y el narrador va contando. pueda fácilmente identificarse con los personajes que le proporcionan modelos positivos de conducta y valores que merece la pena copiar Cuentos fantasiosos. Historias de animales humanizados. Inventos fantásticos. Objetos animados. Humor absurdo, disparates y Aventuras del ambiente más cercano: familia, escuela, amigos. Hasta 80 palabras por hoja. Extensión Numero de palabras que componen el texto 40 carillas 5 “Es lo que apunta a una serie de conceptos asociados a la palabra o expresión”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende 6 “Oraciones compuestas, cuando contienen más de un verbo, y por lo tanto expresan más de una acción verbal.”, http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
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    42 Los huevos cascarudos Había una vez, en una lejana isla, en medio de algún inmenso océano, una tranquila playa llena de sol y arena, y lo más hermoso, aunque no lo creas era que en ella no había papeles sucios ni botellas vacías… solo había arena y… ¡tortugas! ¡Oh, sí! Había miles de tortugas que llegaban hasta esa playa a descansar después de haber cruzado el océano nadando. Llegaban a descansar y a poner sus huevos, ¡Y cuantos huevos ponían! Cada una ponía decenas y decenas de huevos redondos y blandos en los hoyos que excavaban en la arena. Sin embargo no de todos los huevos nacía una tortuga. ¡Oh, no! Solo de unos pocos. Las aves marinas y los animales que allí vivían se daban deliciosos banquetes con ellos. Como los huevos no tenían cascara, eran un cómodo y sabroso bocado. De los que aun quedaban, muchos se secaban con el calor del sol y otros se helaban con el frio de las noches aunque estuvieran algo enterrados. En verdad, eran muy, muy pocos los que sobrevivían. Hasta que un día… La señora Lentina, una tortuga muy jovencita y recién casada, salió del agua, hizo un hoyo en la arena… y se dispuso a poner sus muchos huevos. Y así como muy pronto, cosa que le extraño bastante, los huevos estuvieron en el nido. Muy orgullosa pues era la primera vez que lo hacía, la señora Lentina se dio una vuelta para contemplarlos…
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    43 -¡NO… NO… NO PUEDE SER! –exclamó horrorizada –no puede ser que yo haya puesto esos huevos. Mis huevitos deberían haber sido suaves y blandos… ¡no como estos! ¿Qué era lo que horrorizaba a la señora Lentina? En efecto, los que había en el nido, que eran solamente unos pocos. Estaban recubiertos por una piel muy dura y tiesa. ¡Los huevos de los nidos vecinos, se reían a carcajadas! -¡Que cosillas tan ridículas! –se burlaban... -¡¡CASCARUDOS!! -¡Mírenlos!... ¡tienen cascara!... –y no podían dejar de reír. Incapaz de soportar tanta vergüenza… ¡haber puesto tales huevos!... La señora Lentina los arrojo fuera del nido y se volvió al mar dejándolos abandonados… a merced del frio y del sol o de cualquier animal que pasara por allí. Los huevos se miraron entre sí: -¡Que haremos? –se preguntaron angustiados. No podemos quedarnos aquí, necesitamos el calor del nido para desarrollarnos… y llegar a ser tortugas tan lindas como nuestra mamá –se lamentó otro. Y todos quedaron muy pensativos. Entonces, un huevo, que además de cascarudo era inteligente dijo: En vista que nos han abandonado, debemos lograr que nos lleven a otros nidos. Para eso, tenemos que demostrar que los huevos con cascara, como nosotros, son mejores que los blandos.
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    44 Leonardo y el aprendiz volador C uando Zoro era un muchacho no había naves espaciales ni aviones. El cielo pertenecían los pájaros. Pero había un hombre que tenía un sueño increíble. -Un día, -le decía a su discípulo, -la gente navegará a través de las nubes y podrá ver el mundo baja sus pies. El hombre con aquel extraordinario sueño y una barba como de brujo era Leonardo Da Vinci. Todo parecía posible en el abarrotado estudio de Leonardo. Era pintor, escultor, matemático, músico y científico. A veces le enseñaba a Zoro sus preciosos cuadernos de apuntes en los que miles de ideas rebosaban en cada página. ¿Cómo empieza la vida?, ¿Cómo crece una planta?, ¿Cómo se mueven los planetas?
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    45 y ¿Cómo puede una persona volar como un pájaro? Pero cuando Zoro intentaba a leer los cuadernos, descubría que estaban escritos de atrás para adelante: “ ojepse nu ne reel nedeup es olós saterces sarbalap saL” Había un lugar que Zoro no había visto nunca: un misterioso taller con la puerta solo cerrada. No podía entrar nadie, aparte del propio Leonardo. Zoro anhelaba saber qué se escondía allí. “Quizás es una escultura fantástica –pensó -, o una gran máquina de guerra.” En el estudio todo el mundo trabajaba de firme. Zoro mezclaba los colores, limpiaba los pinceles y aprendía a dibujar. -Cuando sea mayor tendré mi propio estudio- decía -, ¡ y también un taller secreto! -Pues claro que lo tendrás, Zoro- sonríe Leonardo.
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    46 Leonardo era un buen hombre. Si alguna vez encontraba un animal enfermo o hambriento, lo llevaba a casa para que lo cuidasen sus discípulos. Pero un día, Leonardo encontró una cosa muy extraña. Arrastro hasta el estudio una ruidosa y salvaje criatura que pateaba, empujaba y se agarraba al gran artista. - ¿Qué es esto?- pregunto Zoro. Es ¡ un muchacho! .- s onrío Leonardo-. Un muchachomuy salvaje. No ha ido nunca a la e scuela y su madre es demasiado pobre para c uidar de él. Me ha rogado que le de algún t rabajo antes de que acabe en prisión. El muchacho salvaje tomó la mano de Leonardo y le dio un buen mordisco. Leonardo parecía estar enfadado, pero Zoro pudo ver que sonreía. -Te llamaremos Salai –dijo Leonardo-, que quiere decir “diablillo”, y eso es justo lo que es. Así pues, Salai se quedo en el estudio y, aunque era un pillo, todos les tenían afecto.
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    47 -¡Pero no puedes andar con estos trapos- dijo Leonardo-. Iré a comprarte un vestido de terciopelo, camisas y zapatos… Vaya, ¿Dónde he dejado mi bolsa? La buscaron por doquier y fue Zoro quien encontró el dinero escondido en grasienta chaqueta de Salai. Zoro no se lo podía creer. ¿Cómo se atrevía alguien a robara Leonardo da Vinci? Día tras día, Leonardo ideaba inventos de todo tipo. Zoro se quedaba boquiabierto cuando veía… el paracaídas, la primera bicicleta de verdad, una mortal máquina de guerra, un artefacto para caminar por encima del agua, un salvavidas, y una escafandra. Una vez ideó una máquina para tallar y pulir cristal y se hizo unas gafas. -Ahora si que puedo ver a Salai- dijo Leonardo, haciéndole un guiño a Zoro. Una mañana temprano Leonardo fue con Zoro a la ciudad a observar rostros para dibujarlos. Cuando veía a alguien especialmente bello o inusualmente feo, Leonardo lo seguía y hacía docenas de esbozos.
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    48 En el mercado, una mujer vendía pájaros enjaulados. Leonardo miró atentamente los pájaros, y, después, para sorpresa de Zoro, los compro todos; pero en lugar de llevárselos a casa, Leonardo mando a Zoro que abriera las jaulas. Todos se miraron con caras de no entender nada. -Un pájaro tiene que ser libre- dijo Leonardo-. Mira, Zoro, ¿Puedes ver como sus alas empujan el aire? Esto me da una idea. Leonardo empezó a correr. Cuando llegó a casa, se encerró otra vez en el taller misterioso. Zoro podía escuchar el ruido del martillo y de la cierra tras la puerta cerrada. Hora tras hora, Zoro esperaba, pero Leonardo no paró ni para comer ni para beber. ¿Qué diablos estaba construyendo? “Tiene que ser algo increíble- pensó Zoro-, algo con lo que jamás nadie a soñado.” Al final, Zoro callo dormido al pie de la escalera. Un día, Leonardo empezó a pintar un maravilloso cuadro de una mujer que se llamaba Monna Lisa. Como tenía que posar sentada sin moverse durante cuatro semanas, Leonardo alquiló acróbatas y músicos para que no se aburriera.
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    49 Zoro miraba sorprendido las verdes montañas y los ríos serpenteantes. “Seguro que nadie ha pintado algo tan perfecto”, pensó. Monna Lisa en el cuadro sonreía con una misteriosa y dulce sonrisa. “Es como si supiera algún secreto- pensó Zoro-, como si hubiera estado en la habitación cerrada.” De repente, Salai se acercó sigilosamente por detrás. -¡Ve conmigo, Zoro!- susurró-.Te enseñaré una cosa mas interesante que este cuadro. Salai tenía una mirada maliciosa.
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    50 Arrastró a Zoro fuera del estudio y en silencio bajaron por las escaleras hasta delante de la puerta del taller secreto. Entonces, Salai saco un gran manojo de llaves. -¡Las has robado! – Exclamó Zoro-. ¡Leonardo te echará de casa! Salai se rió y abrió la puerta. Zoro sabía que no debía entrar. Debía dar vuelta y correr hacia Leonardo, pero… ya estaba adentro mirando la estancia secreta. ¡Zoro no podía creer lo que veía! Una extraordinaria máquina ocupaba toda la estancia, con unas alas como las de una gran águila. -Ayúdame a sacarla fuera- le pidió Salai -. Sí esperamos a que Leonardo esté preparado, no volaremos nunca. Además, tú eres el único suficientemente pequeño para meterte dentro de la máquina. ¡ Es para ti, serás el aprendiz volador! -Leonardo se enfadara mucho – dijo Zoro en voz baja. -¡No si te ve volando por encima del estudió!- grito Salai-. Anda, Zoro. Ayúdame. Así mientras Leonardo trabajaba arriba, Salai y Zoro levantaron y arrastraron la pesada máquina fuera de la casa, por las calles y a través de los campos hasta las afueras. Salai señalo hacia las montañas más altas.
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    51 -lo intentaremos desde allí – dijo. Cuando se puso el sol llegaron a la cima. -Ahora- jadeo Salai-, la dejaremos aquí. Cuando pedalees, las alas se moverán. oro estaba inquieto y se sentía mal. - Quizá la máquina no esté terminada – sollozó-. Deberíamos esperar… Pero Salai ya había atado a Zoro con las correas de la máquina y las arrastró hasta el borde de la montaña. Zoro estaba aterrorizado. Empezó a gritar. De repente sopló una ráfaga de viento, Salai empujó y la máquina voladora se despegó del suelo.
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    52 Zoro miró hacia abajo, al mundo que había a sus pies; lloriqueaba de miedo, pero durante cuatro o cinco segundos… ¡Voló como un pájaro! -¡Funciona!, ¡Funciona! –Gritó Zoro. ¡Pero algo fallaba! El pájaro pesaba demasiado. Zoro pedaleaba, empujaba con todas sus fuerzas, pero la máquina empezó a caer. En aquel momento, Leonardo llegaba corriendo a través de los campos. Zoro tiraba de las cuerdas y chillaba, mientras la máquina caía como una piedra y se estrellaba contra un árbol. El propio Leonardo sacó el cuerpo desmayado de Zoro de la máquina destrozada y lo llevó con mucho cuidado a su casa. Salai le seguía despacio, cabizbajo y avergonzado. Zoro estaba en cama. Se había roto la pierna y tenía la cabeza vendada. -Oh, Zoro –dijo Leonardo con tristeza-, no me sorprende que Salai me desobedezca, pero tú…puede que estuviera equivocado. Quizá la gente no volará nunca. No somos pájaros. A partir de ahora me dedicaré a pintar. - No- Zoro le tranquilizó-. Recuerda que me dijiste:
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    53 “¡Un día la gente VOLARÁ!” La máquina pesaba demasiado, ¡ese es el problema! Leonardo estuvo un rato pensando. Después dio un salto. -¡Sí!- exclamó-, y las alas tienen que ser más largas. Como estas…y abrió su cuaderno de notas y empezó a trabajar, lenta y pacientemente, hasta que apareció un dibujo: una nueva máquina voladora, más sensacional que la anterior. Y mientras trabajaba, Leonardo empezó a sonreír con una misteriosa y dulce sonrisa, como si pudiera ver el futuro, en el que chicos y chicas como Zoro navegarían a través de las nubes
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    55 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: MI AMIGO EL NEGRO, LA POLILLA CATEGORIA: 136 a 149 p/m Formato Fuente Script 12 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de Párrafos de hasta 40 líneas, con división la línea escrita y tipo de puntuación de palabras por guión al final de la línea y con puntuación que señale pausas, distribución y enfatice entonación. Tipología Narraciones, textos poéticos y Tipo o estilo de textos referido a si estos son normativos diversos. Dramáticos que narrativos, informativos, descriptivos, etc. incluyan monólogos, libretos, dramatizaciones, . Vocabulario Palabras no familiares de significado Adecuación a su edad y si se trata de vocablos de abstracto, con significado connotativo en uso común-familiar o no y si el estilo es coloquial estilo formal. o formal. Iconografía Texto en línea y en cuadro con la imagen Cantidad y tipo de anclajes gráficos que asisten al de ½ y ¼ página. proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal en inicio, desarrollo y Orden en que están presentados los desenlace, con recursos temporales diversos acontecimientos de un relato. como Flash back y racconto Nivel de Dificultad Oraciones simples y compuestas, con Estructura sintáctica de las oraciones y de los más de 3 personajes en diversos elementos narrativos. ambientes con narrador protagonista Nivel de complejidad Palabras de más de cuatro silabas de Estructura y composición de las palabras respecto composición directa, indirecta, mixta y de la cantidad y disposición de palabras y silabas trabada Argumento Ficciones históricas donde el concepto de La sucesión de acciones, hechos o anécdotas que tiempo cobra significado y pueda el narrador va contando. fácilmente identificarse con los personajes que le proporcionan modelos positivos de conducta y valores que merece la pena copiar Cuentos sobre sus propios problemas. Cuentos modernos. Extensión Hasta 100 palabras por hoja. Numero de palabras que componen el texto 50 carillas
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    58 La Polilla LA CARTA Nacho volvía del correo cuando se cruzó con Sara. En realidad venia tan metido en sus pensamientos que ni siquiera la había visto. -¡Ey! –le grito ella, que casi lo choca con la bici-. ¿No me veías? -¡Ttsch! ¡Como que no! -Toma –le alcanzó una invitación de cumpleaños-. ¿Vas a ir? -Si, como que no. -Chau -Chau. Como que no, como que no. ¿De dónde había sacado eso? Como que no. Había quedado como un idiota. Así nunca se iba a fijar en él. Tendría que comprarle un regalo lindo, relindo, un anillo, un colgante, algo así. Mientras caminaba para su casa, los pensamientos de Nacho giraron un ratito alrededor del regalo para Sara pero enseguida volvieron a la carta de su abuelo. Estaba triste, de verdad. Tina nunca había estado así, lo retaba por cualquier cosa, se la pasaba a los gritos. Si, él sabía que desde que la habían echado de la fábrica no conseguía trabajo en ninguna parte, Tina se lo decía a cada rato. Pero el que culpa tenia. Por qué se la tenía que agarrar con él. ¿O estaría enojada por otra cosa? ¿Y si ya no lo quería más y no se animaba a decírselo? Porque al final, lo del boletín no era para hacer todo ese escándalo. “Un poquito flojo en lectura y en ortografía”, había dicho la señorita Marta, pero nada más. No era para tanto. No era para ponerse así. Se había puesto más mala que una araña, con una mano sacudía el boletín y con la otra le retorcía una oreja mientras le gritaba “¡Te voy a hacer tragar el libro de lectura!”. ¿O seria otra cosa? Por las
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    59 dudas iba atratar de portarse bien y de no ponerla más nerviosa como ella le pedía: “¡No me pongas más nerviosa de lo que estoy, Nacho!”. Así, si estaba pensando en dejar de quererlo, podría hacer que se arrepintiera. EL BOLETÍN En la reunión de padres, la señorita Marta, además de entregar el boletín de calificaciones, había comunicado lo siguiente: -Bueno, como ustedes están al tanto de las nuevas normativas, les comento que desde arriba –dijo la señorita Marta apuntando con el índice había el techo- nos bajan directivas para fomentar la lectura. Es por eso que la escuela ha decidido realizar un concurso de lectura para el primer ciclo. ¿Quién fue la primera madre en inscribir a su hijo en el concurso de lectura? Tina, por supuesto. Se había puesto tan furiosa al ver la nota que Nacho se había sacado en Lengua que ni siquiera la señorita Marta había logrado calmarla cuando le dijo que no era tan grave, que solo estaba un poquito flojo en lectura y en ortografía. Cuando volvieron a su casa, Tina, mientras le daba cuerda a las orejas de Nacho, le gritaba: -¿A ti no te importa nada?, ¿eh? ¿Qué quieres, terminar como yo? ¿O no te dije mil veces que si quieres ser alguien en la vida tienes que estudiar? ¿Y qué hace el señor? No estudia. ¡A, no! ¡Si no estudias por las buenas, vas a estudiar por las malas! ¡Yo te voy a hacer tragar los libros, vas a ver! Tu vas a leer si o si. Vas a participar en ese concurso y como que me llamo Tina, vas a ganar el primer premio. Y tú sabes Nacho, que cuando a mí se me pone algo en la cabeza… Si, sabía. Sabía lo que significaba que a la tina se le metiera algo a la cabeza. Por suerte, ya se le había soltado la oreja.
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    60 Tenía los dientes apretados, a si masticaba las lágrimas y se las tragaba, las mandaba para adentro en lugar de llorar para afuera. Por la ventana vio como el cielo se iba poniendo cada vez más negro. Se venía una tormenta. De golpe tuvo ganas de escribirle a su abuelo. Lo extrañaba mucho. Nacho nunca había tenido un padre pero si un abuelo que valía por mil padres. El abuelo Ariel lo acompañaba a futbol, lo ayudaba con las tareas de la escuela, le compraba golosinas aunque le doliera la panza, le había hecho montones de barriletes y hasta le había armado un karting a bolillero. Hacia un año que esa enfermedad lo había empezado a poner cada vez más flaco hasta que termino por matarlo. Antes de morir el abuelo Ariel había hablado con nacho de hombre a hombre. Entre las muchas cosas que se dijeron el abuelo le dijo que él se iba a otro lugar, que se iba porque no podía elegir otra cosa, si no, hubiera elegido quedarse ahí con él, con Nacho, pero no podía. Pero si tenía algo para decirle o pedirle o lo que fuera lo podía escribir. -¿A dónde te escribo? -Pone mi nombre, nada más. El tío Alberto va a saber dónde encontrarme. El tío Alberto era el único hermano del abuelo Ariel y además era el jefe de correos. LA LECTURA Al día siguiente amaneció con lluvia y siguió lloviendo toda la mañana y toda la tarde. Tina no estaba en casa cuando Nacho llego de la escuela. Así que Nacho aprovecho para mirar la tele. Cuando llego, Tina fue directamente a la habitaciónde Nacho. Se iba desenrollando la bufanda mientras caminaba - ¿Leíste?
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    61 No dijo “Hola, Nacho”. No preguntó “¿Cómo estás?”, “¿Cómo te fue en la escuela?”. No. Preguntó -¿Leíste? -Si –Mintió Nacho sin titubear. -¿Haber…? –Dijo Tina mientras seguía desenrollando la bufanda. Nacho tenía la garganta seca. -Tengo sed. ¿Puedo tomar un vaso de agua primero? -¡No! Nacho miro el primer reglón del libro de lectura. Trago saliva y empezó a leer en voz alta. Los dinosaurios vivieron sobre la Tierra durante unos 150 millones de años, y no es sorprendente que su mundo cambiase sustancialmente en el tra… en el transcurso de ese tiempo. Tina largo una carcajada interminable y ruidosa. En el tra… en el tra… en el tra… -le hacía burla. -Era una difícil –dijo Nacho. -¿Y fustanfialmente? ¿Qué significa fustanfialmente? -No dije eso –se defendió Nacho. -¡Silencio! –dijo Tina, que ya había terminado de desenrollarse la bufanda del cuello-. ¡Este fin de semana no hay permiso para nada! ¡Vas a estar encerrado en este cuarto hasta que leas como corresponde! EL FIN DE SEMANA El sábado a la tarde, el equipo de futbol del club Verde y Blanco estaba listo y formado para salir a la cancha. Solo faltaba el arquero: Nacho. -¿Quiere que valla hasta la casa entrenador? –preguntó el Clavo Romero, goleador del equipo.
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    62 -¡Anda! ¡Y dile que se apure o perderemos los puntos! El Clavo Romero tocó el timbre y espero un ratito. Volvió a tocar y, mientes esperaba otro ratito, se agachó para atarse los cordones de los botines. Cuando levantó la cabeza hacia la puerta abierta casi se desmaya. ¿Un brujo africano? El pelo todo empastado con algo amarillo, la cara cubierta de verde, envuelto en una túnica de colores. El goleador dio un salto hacia atrás y respiró rápido 2 o 3 veces antes de hablarle al hechicero. -¿Esta Nacho? Tina, que se había hecho un baño de barro en el pelo y una máscara de palta en la cara y que estaba con un humor de mil demonios le dijo: -Ignacio está, sí. Pero no va a salir. -¡Si no viene perdemos los puntos! -¡Oh, cabecita hueca! –le dijo Tina-. ¡Tan preocupado por unos puntos sarnosos de un partido sarnoso de un club sarnoso! ¡Ignacio tiene cosas más importantes en que pensar! Y le cerró la puerta en la cara. Nacho tampoco iba a ir al cumpleaños de Sara, y ni soñando al picnic que había organizado el pechuga.
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    63 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: EL PEQUEÑO ESCRIBIENTE FLORENTINO, HEIDY CATEGORIA: 161 a 177 p/m Formato Fuente Script 12 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de la Párrafos de hasta 40 líneas, con división de línea escrita y tipo de puntuación palabras por guión al final de la línea, en dos columnas o viñetas tipo comics Puntuación que señale pausas, distribución y enfatice entonación. Tipología Narraciones, textos poéticos y normativos Tipo o estilo de textos referido a si estos son diversos. Dramáticos que narrativos, informativos, descriptivos, etc. incluyan monólogos, libretos, dramatizaciones, Informativos que incluyen, informes sobre distintos temas y contenidos de áreas de estudio Vocabulario Palabras desconocidas de significado Adecuación a su edad y si se trata concreto, con significado connotativo en de vocablos de uso común-familiar o no y estilo formal, que requieren de aspectos si el estilo es coloquial o formal. pragmáticos7 para la comprensión Iconografía Texto en cuadro con la imagen de apoyo de Cantidad y tipo de anclajes gráficos 1/6 página. que asisten al proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal y alterada como In Orden en que están presentados los diversos media res, con recursos temporales como acontecimientos de un relato. Flash back y racconto Nivel de Dificultad Oraciones simples y compuestas, con más Estructura sintáctica de las oraciones y de los de 3 personajes en diversos ambientes con elementos narrativos. narrador protagonista y/o personaje secundarios Nivel de complejidad Palabras de más de cuatro silabas de Estructura y composición de las palabras composición directa, indirecta, mixta, respecto de la cantidad y disposición de trabada y compleja palabras y silabas Argumento Narraciones con datos fiables y exactos, La sucesión de acciones, hechos o anécdotas cuyos protagonistas estén sicológicamente que el narrador va contando. bien trazados y que promueven la reflexión crítica. Terror, Ciencia ficción, cuentos tradicionales clásicos y novelas cortas. Extensión Hasta 150 palabras por hoja. Numero de palabras que componen el texto 80 carillas 7 “Conocimiento del mundo necesario para manejar los aspectos semanticos”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende
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    69 El pequeño escribiente florentino Tenía doce años y cursaba la cuarta elemental. Era un simpático niño florentino de cabellos rubios y tez blanca, hijo mayor de cierto empleado de ferrocarriles quien, teniendo una familia numerosa y un escaso sueldo, vivía con suma estrechez. Su padre lo quería mucho, y era bueno e indulgente con él; indulgente en todo menos en lo que se refería a la escuela: en esto era muy exigente y se revestía de bastante severidad, porque el hijo debía estar pronto dispuesto a obtener otro empleo para ayudar a sostener a la familia; y para ello necesitaba trabajar mucho en poco tiempo. Así, aunque el muchacho era aplicado, el padre lo exhortaba siempre a estudiar. Era éste ya de avanzada edad y el exceso de trabajo lo había también envejecido prematuramente. En efecto, para proveer a las necesidades de la familia, además del mucho trabajo que tenía en su empleo, se buscaba a la vez, aquí y allá, trabajos extraordinarios de copista. Pasaba, entonces, sin descansar, ante su mesa, buena parte de la noche. Últimamente, cierta casa editorial que publicaba libros y periódicos le había hecho el encargo de escribir en las fajas el nombre y la dirección de los suscriptores. Ganaba tres florines por cada quinientas de aquellas tirillas de papel, escritas en caracteres grandes y regulares. Pero esta tarea lo cansaba, y se lamentaba de ello a menudo con la familia a la hora de comer. -Estoy perdiendo la vista -decía-; esta ocupación de noche acaba conmigo. El hijo le dijo un día: -Papá, déjame trabajar en tu lugar; tú sabes que escribo regular, tanto como tú. Pero el padre le respondió:
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    70 -No, hijo, no;tú debes estudiar; tu escuela es mucho más importante que mis fajas: tendría remordimiento si te privara del estudio una hora; lo agradezco; pero no quiero, y no me hables más de ello. El hijo sabía que con su padre era inútil insistir en aquellas materias, y no insistió. Pero he aquí lo que hizo. Sabía que a las doce en punto dejaba su padre de escribir y salía del despacho para dirigirse a la alcoba. Alguna vez lo había oído: en cuanto el reloj daba las doce, sentía inmediatamente el rumor de la silla que se movía y el lento paso de su padre. Una noche esperó a que estuviese ya en cama; se vistió sin hacer ruido, anduvo a tientas por el cuarto, encendió el quinqué de petróleo, y se sentó en la mesa de despacho, donde había un montón de fajas blancas y la indicación de las direcciones de los suscriptores. Empezó a escribir, imitando todo lo que pudo la letra de su padre. Y escribía contento, con gusto, aunque con miedo; las fajas escritas aumentaban, y de vez en cuando dejaba la pluma para frotarse las manos; después continuaba con más alegría, atento el oído y sonriente. Escribió ciento sesenta: ¡cerca de un florín! Entonces se detuvo: dejó la pluma donde estaba, apagó la luz y se volvió a la cama de puntillas. Aquel día, a las doce, el padre se sentó a la mesa de buen humor. No había advertido nada. Hacía aquel trabajo mecánicamente, contando las horas y pensando en otra cosa. No sacaba la cuenta de las fajas escritas hasta el día siguiente. Sentado a la mesa con buen humor, y poniendo la mano en el hombro del hijo: -¡Eh, Julio -le dijo-, mira qué buen trabajador es tu padre! En dos horas he trabajado anoche un tercio más de lo que acostumbro. La mano aún está ágil, y los ojos cumplen todavía con su deber. Julio, contento, mudo, decía para sí: "¡Pobre padre! Además de la ganancia, le he proporcionado también esta satisfacción: la de creerse rejuvenecido. ¡Ánimo, pues!" Alentado con el éxito, la noche siguiente, en cuanto dieron las doce, se levantó otra vez y se puso a trabajar. Y lo mismo siguió haciendo varias
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    71 noches. Su padreseguía también sin advertir nada. Sólo una vez, cenando, observó de pronto: -¡Es raro: cuánto petróleo se gasta en esta casa de algún tiempo a esta parte! Julio se estremeció; pero la conversación no pasó de allí, y el trabajo nocturno siguió adelante. Lo que ocurrió fue que, interrumpiendo así su sueño todas las noches, Julio no descansaba bastante; por la mañana se levantaba rendido aún, y por la noche al estudiar, le costaba trabajo tener los ojos abiertos. Una noche, por primera vez en su vida, se quedó dormido sobre los apuntes. -¡Vamos, vamos! -le gritó su padre dando una palmada-. ¡Al trabajo! Se asustó y volvió a ponerse a estudiar. Pero la noche y los días siguientes continuaba igual, y aún peor: daba cabezadas sobre los libros, se despertaba más tarde de lo acostumbrado; estudiaba las lecciones con desgano, y parecía que le disgustaba el estudio. Su padre empezó a observarlo, después se preocupó de ello y, al fin, tuvo que reprenderlo. Nunca lo había tenido que hacer por esta causa. -Julio -le dijo una mañana-; tú te descuidas mucho; ya no eres el de otras veces. No quiero esto. Todas las esperanzas de la familia se cifraban en ti. Estoy muy descontento. ¿Comprendes? A este único regaño, el verdaderamente severo que había recibido, el muchacho se turbó. -Sí, cierto -murmuró entre dientes-; así no se puede continuar; es menester que el engaño concluya. Pero por la noche de aquel mismo día, durante la comida, su padre exclamó con alegría: -¡Este mes he ganado en las fajas treinta y dos florines más que el mes pasado!
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    72 Y diciendo esto,sacó a la mesa un puñado de dulces que había comprado, para celebrar con sus hijos la ganancia extraordinaria que todos acogieron con júbilo. Entonces Julio cobró ánimo y pensó para sí: "¡No, pobre padre; no cesaré de engañarte; haré mayores esfuerzos para estudiar mucho de día; pero continuaré trabajando de noche para ti y para todos los demás!" Y añadió el padre: -¡Treinta y dos florines!... Estoy contento... Pero hay otra cosa - y señaló a Julio- que me disgusta. Y Julio recibió la reconvención en silencio, conteniendo dos lágrimas que querían salir, pero sintiendo al mismo tiempo en el corazón cierta dulzura. Y siguió trabajando con ahínco; pero acumulándose un trabajo a otro, le era cada vez más difícil resistir. La situación se prolongó así por dos meses. El padre continuaba reprendiendo al muchacho y mirándolo cada vez más enojado. Un día fue a preguntar por él al maestro, y éste le dijo: -Sí, cumple, porque tiene buena inteligencia; pero no está tan aplicado como antes. Se duerme, bosteza, está distraído; hace sus apuntes cortos, de prisa, con mala letra. Él podría hacer más, pero mucho más. Aquella noche el padre llamó al hijo aparte y le hizo reconvenciones más severas que las que hasta entonces le había hecho. -Julio, tú ves que yo trabajo, que yo gasto mucho mi vida por la familia. Tú no me secundas, tú no tienes lástima de mí, ni de tus hermanos, ni aún de tu madre. -¡Ah, no, no diga usted eso, padre mío! -gritó el hijo ahogado en llanto, y abrió la boca para confesarlo todo. Pero su padre lo interrumpió diciendo:
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    73 -Tú conoces lascondiciones de la familia: sabes que hay necesidad de hacer mucho, de sacrificarnos todos. Yo mismo debía doblar mi trabajo. Yo contaba estos meses últimos con una gratificación de cien florines en el ferrocarril, y he sabido esta mañana que ya no la tendré. Ante esta noticia, Julio retuvo en seguida la confesión que estaba por escaparse de sus labios, y se dijo resueltamente: "No, padre mío, no te diré nada; guardaré el secreto para poder trabajar por ti; del dolor que te causo te compenso de este modo: en la escuela estudiaré siempre lo bastante para salir del paso: lo que importa es ayudar para ganar la vida y aligerarte de la ocupación que te mata". Siguió adelante, transcurrieron otros dos meses de tarea nocturna y de pereza de día, de esfuerzos desesperados del hijo y de amargas reflexiones del padre. Pero lo peor era que éste se iba enfriando poco a poco con el niño, y no le hablaba sino raras veces, como si fuera un hijo desnaturalizado, del que nada hubiese que esperar, y casi huía de encontrar su mirada. Julio lo advertía, sufría en silencio, y cuando su padre volvía la espalda, le mandaba un beso furtivamente, volviendo la cara con sentimiento de ternura compasiva y triste; mientras tanto el dolor y la fatiga lo demacraban y le hacían perder el color, obligándolo a descuidarse cada vez más en sus estudios. Comprendía perfectamente que todo concluiría en un momento, la noche que dijera: "Hoy no me levanto"; pero al dar las doce, en el instante en que debía confirmar enérgicamente su propósito, sentía remordimiento; le parecía que, quedándose en la cama, faltaba a su deber, que robaba un florín a su padre y a su familia; y se levantaba pensando que cualquier noche que su padre se despertara y lo sorprendiera, o que por casualidad se enterara contando las fajas dos veces, entonces terminaría naturalmente todo, sin un acto de su voluntad, para lo cual no se sentía con ánimos. Y así continuó la misma situación. Pero una tarde, durante la comida, el padre pronunció una palabra que fue decisiva para él. Su madre lo miró, y pareciéndole que estaba más echado a perder y más pálido que de costumbre, le dijo:
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    74 -Julio, tú estásenfermo. -Y después, volviéndose con ansiedad al padre- : Julio está enfermo, ¡mira qué pálido está!... ¡Julio mío! ¿Qué tienes? El padre lo miró de reojo y dijo: -La mala conciencia hace que tenga mala salud. No estaba así cuando era estudiante aplicado e hijo cariñoso. -¡Pero está enfermo! -exclamó la mamá. -¡Ya no me importa! -respondió el padre. Aquella palabra le hizo el efecto de una puñalada en el corazón al pobre muchacho. ¡Ah! Ya no le importaba su salud a su padre, que en otro tiempo temblaba de oírlo toser solamente. Ya no lo quería, pues; había muerto en el corazón de su padre. "¡Ah, no, padre mío! -dijo entre sí con el corazón angustiado-; ahora acabo esto de veras; no puedo vivir sin tu cariño, lo quiero todo; todo te lo diré, no te engañaré más y estudiaré como antes, suceda lo que suceda, para que tú vuelvas a quererme, padre mío. ¡Oh, estoy decidido en mi resolución!" Aquella noche se levantó todavía, más bien por fuerza de la costumbre que por otra causa; y cuando se levantó quiso volver a ver por algunos minutos, en el silencio de la noche, por última vez, aquel cuarto donde había trabajado tanto secretamente, con el corazón lleno de satisfacción y de ternura. Sin embargo, cuando se volvió a encontrar en la mesa, con la luz encendida, y vio aquellas fajas blancas sobre las cuales no iba ya a escribir más, aquellos nombres de ciudades y de personas que se sabía de memoria, le entró una gran tristeza e involuntariamente cogió la pluma para reanudar el trabajo acostumbrado. Pero al extender la mano, tocó un libro y éste se cayó. Se quedó helado. Si su padre se despertaba... Cierto que no lo habría sorprendido cometiendo ninguna mala acción y que él mismo había decidido contárselo todo; sin embargo... el oír acercarse aquellos pasos en la
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    75 oscuridad, el sersorprendido a aquella hora, con aquel silencio; el que su madre se hubiese despertado y asustado; el pensar que por lo pronto su padre hubiera experimentado una humillación en su presencia descubriéndolo todo..., todo esto casi lo aterraba. Aguzó el oído, suspendiendo la respiración... No oyó nada. Escuchó por la cerradura de la puerta que tenía detrás: nada. Toda la casa dormía. Su padre no había oído. Se tranquilizó y volvió a escribir. Las fajas se amontonaban unas sobre otras. Oyó el paso cadencioso de la guardia municipal en la desierta calle; luego ruido de carruajes que cesó al cabo de un rato; después, pasado algún tiempo, el rumor de una fila de carros que pasaron lentamente; más tarde silencio profundo, interrumpido de vez en cuando por el ladrido de algún perro. Y siguió escribiendo. Entretanto su padre estaba detrás de él: se había levantado cuando se cayó el libro, y esperó buen rato; el ruido de los carros había cubierto el rumor de sus pasos y el ligero chirrido de las hojas de la puerta; y estaba allí, con su blanca cabeza sobre la negra cabecita de Julio. Había visto correr la pluma sobre las fajas y, en un momento, lo había recordado y comprendido todo. Un arrepentimiento desesperado, una ternura inmensa invadió su alma. De pronto, en un impulso, le tomó la cara entre las manos y Julio lanzó un grito de espanto. Después, al ver a su padre, se echó a llorar y le pidió perdón. -Hijo querido, tú debes perdonarme -replicó el padre-. Ahora lo comprendo todo. Ven a ver a tu madre. Y lo llevó casi a la fuerza junto al lecho y allí mismo pidió a su mujer que besara al niño. Después lo tomó en sus brazos y lo llevó hasta la cama, quedándose junto a él hasta que se durmió. Después de tantos meses, Julio tuvo un sueño tranquilo. Cuando el sol entró por la ventana y el niño despertó, vio apoyada en el borde de la cama la cabeza gris de su padre, quien había dormido allí toda la noche, junto a su hijo querido.
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    76 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora TEXTOS: ACERTIJO EN LAS TINIEBLAS, DON QUIJOTE Y LOS MOLINOS CATEGORIA: 174 a 193 p/m Formato Fuente Script 10 o superior con Fuente y tamaño de la letra, distribución de Párrafos de hasta 40 líneas, con división de la línea escrita y tipo de puntuación palabras por guión al final de la línea en dos o más columnas o viñetas tipo comics Puntuación que señale pausas, distribución y enfatice entonación. Tipología Narraciones estilo directo, textos poéticos y Tipo o estilo de textos referido a si normativos diversos. Dramáticos que estos son narrativos, informativos, incluyan monólogos, libretos, descriptivos, etc. dramatizaciones y obras teatrales. Informativos que incluyen, informes sobre distintos temas y contenidos de áreas de estudio Vocabulario Palabras desconocidas de significado Adecuación a su edad y si se trata de concreto o abstracto, con significado vocablos de uso común-familiar o no y si el connotativo en estilo formal, que requieren estilo es coloquial o formal. de aspectos pragmáticos para la comprensión Iconografía Texto en cuadro con la imagen y esquemas Cantidad y tipo de anclajes gráficos que de apoyo de 1/6 página. asisten al proceso de comprensión. Estructura Interna Estructura lineal y alterada como In Orden en que están presentados los media res y/o In extrema res, con diversos acontecimientos de un relato. recursos temporales como Flash back y racconto simples y compuestas, con más Oraciones Nivel de Dificultad Estructura sintáctica de las oraciones y de 3 personajes en diversos ambientes con de los elementos narrativos. narrador en 2da. persona Nivel de complejidad Palabras de más de cuatro silabas de Estructura y composición de las palabras composición directa, indirecta, mixta, respecto de la cantidad y disposición de trabada y compleja. palabras y silabas Argumento Narraciones con datos fiables y exactos, La sucesión de acciones, hechos o cuyos protagonistas estén sicológicamente anécdotas que el narrador va contando. bien trazados y que promueven la reflexión crítica. Terror, Ciencia ficción, cuentos tradicionales clásicos, mitos y leyendas universales y novelas cortas. Extensión Hasta 200 palabras por hoja. Numero de palabras que componen el texto 100 carillas
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    77 Delbuen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de feliz recordación En esto, descubrieron treinta o –Mire vuestra merced –respondió cuarenta molinos de viento que hay Sancho– que aquellos que allí se en aquel campo; y, así como don parecen no son gigantes, sino Quijote los vio, dijo a su escudero: molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, –La ventura va guiando nuestras volteadas del viento, hacen andar la cosas mejor de lo que acertáramos piedra del molino. a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren –Bien parece –respondió don treinta, o pocos más, desaforados Quijote– que no estás cursado en gigantes, con quien pienso hacer esto de las aventuras: ellos son batalla y quitarles a todos las vidas, gigantes; y si tienes miedo, quítate con cuyos despojos comenzaremos de ahí, y ponte en oración en el a enriquecer; que ésta es buena espacio que yo voy a entrar con guerra, y es gran servicio de Dios ellos en fiera y desigual batalla. quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas: –No arranquen, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. – ¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza. Levantándose en esto un poco de viento y las grandes aspas –Aquellos que allí ves –respondió comenzaron a moverse, lo cual visto su amo– de los brazos largos, que por don Quijote, dijo: los suelen tener algunos de casi dos leguas.
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    78 –Pues, aunque mováismás brazos gigantes en molinos por quitarme la que los del gigante Briareo, me lo gloria de su vencimiento: tal es la habéis de pagar. Y, en diciendo enemistad que me tiene; mas, al esto, y encomendándose de todo cabo al cabo, han de poder poco corazón a su señora Dulcinea, sus malas artes contra la bondad de pidiéndole que en tal trance le mi espada. socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, –Dios lo haga como puede – arremetió a todo el galope de respondió Sancho Panza. Rocinante y embistió con el primero Y, ayudándole a levantar, tornó a molino que estaba delante; y, subir sobre Rocinante, que medio dándole una lanzada en el aspa, la despaldado estaba. Y, hablando en volvió el viento con tanta furia que la pasada aventura, siguieron el hizo la lanza pedazos, llevándose camino del Puerto Lápice, porque tras sí al caballo y al caballero, que allí decía don Quijote que no era fue rodando muy maltrecho por el posible dejar de hallarse muchas y campo. diversas aventuras, por ser lugar Acudió Sancho Panza a socorrerle, muy pasajero; sino que iba muy a todo el correr de su asno, y pesaroso por haberle faltado la cuando llegó halló que no se podía lanza; y, diciéndoselo a su menear: tal fue el golpe que dio con escudero, le dijo: él Rocinante. –Yo me acuerdo haber leído que un caballero español, llamado Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una batalla roto la espada, desgajó de una encina un pesado ramo o tronco, y con él hizo tales cosas aquel día, y machacó tantos moros, que le quedó por sobrenombre Machuca, y así él como sus descendientes se llamaron, desde aquel día en adelante, Vargas y Machuca. Hete dicho esto, porque de la primera encina o roble que se me depare pienso –¡Válgame Dios! –dijo Sancho–. desgajar otro tronco tal y tan bueno ¿No le dije yo a vuestra merced que como aquél, que me imagino y mirase bien lo que hacía, que no pienso hacer con él tales hazañas, eran sino molinos de viento, y no lo que tú te tengas por bien afortunado podía ignorar sino quien llevase de haber merecido venir a verlas y a otros tales en la cabeza? ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas. –Calla, amigo Sancho –respondió don Quijote–, que las cosas de la –A la mano de Dios –dijo Sancho–; guerra, más que otras, están sujetas yo lo creo todo así como vuestra a continua mudanza; cuanto más, merced lo dice; pero enderécese un que yo pienso, y es así verdad, que poco, que parece que va de medio aquel sabio Frestón que me robó el lado, y debe de ser del molimiento aposento y los libros ha vuelto estos de la caída.
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    79 –Así es laverdad –respondió don espacio, y de cuando en cuando Quijote–; y si no me quejo del dolor, empinaba la bota, con tanto gusto, es porque no es dado a los que le pudiera envidiar el más caballeros andantes quejarse de regalado bodegonero de Málaga. Y, herida alguna, aunque se le salgan en tanto que él iba de aquella las tripas por ella. manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa –Si eso es así, no tengo yo qué que su amo le hubiese hecho, ni replicar –respondió Sancho–, pero tenía por ningún trabajo, sino por sabe Dios si yo me holgara que mucho descanso, andar buscando vuestra merced se quejara cuando las aventuras, por peligrosas que alguna cosa le doliera. De mí sé fuesen. decir que me he de quejar del más pequeño dolor que tenga, si ya no En resolución, aquella noche la se entiende también con los pasaron entre unos árboles, y del escuderos delos caballeros uno de ellos desgajó don Quijote un andantes eso del no quejarse. ramo seco que casi le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no durmió don Quijote, pensando en su señora Dulcinea, por acomodarse a lo que había leído en sus libros, cuando los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las florestas y despoblados, entretenidos con las memorias de sus señoras. No la pasó así Sancho Panza, que, como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de un sueño se la llevó No se dejó de reír don Quijote de la toda; y no fueran parte para simplicidad de su escudero; y así, le despertarle, si su amo no lo llamara, declaró que podía muy bien los rayos del sol, que le daban en el quejarse, cómo y cuándo quisiese, rostro, ni el canto de las aves, que, sin gana o con ella; que hasta muchas y muy regocijadamente, la entonces no había leído cosa en venida del nuevo día saludaban. Al contrario en la orden de caballería. levantarse dio un tiento a la bota, y Díjole Sancho que mirase que era la halló algo más flaca que la noche hora de comer. Respondióle su amo antes; y se le afligió el corazón, por que por entonces no le hacía parecerle que no llevaban camino menester; que comiese él cuando de remediar tan presto su falta. No se quiso desayunarse don Quijote, le antojase. Con esta licencia, se porque, como está dicho, dio en acomodó Sancho lo mejor que pudo sustentarse de sabrosas memorias. sobre su jumento, y, sacando de las Tornaron a su comenzado camino alforjas lo que en ellas había del Puerto Lápice, y a obra de las puesto, iba caminando y comiendo tres del día le descubrieron. detrás de su amo muy de su
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    80 ACERTIJOS EN LAS TINIEBLAS Cuando Bilbo abrió los ojos, se preguntó si en verdad los habría abierto; pues todo estaba tan oscuro como si los tuviese cerrados. No había nadie cerca de él. ¡Imaginaos qué terror! No podía ver nada, ni oír nada, ni sentir nada, excepto la piedra del suelo. Se incorporó muy lentamente y anduvo a tientas hasta tropezar con la pared del túnel; pero ni hacia arriba ni hacia abajo pudo encontrar nada, nada en absoluto, ni rastro de trasgos o enanos. La cabeza le daba vueltas y ni siquiera podía decir en qué dirección habrían ido los otros cuando cayó de bruces. Trató de orientarse de algún modo, y se arrastró largo trecho hasta que de pronto tocó con la mano algo que parecía un anillo pequeño, frío y metálico, en el suelo del túnel. Éste iba a ser un momento decisivo en la carrera de Bilbo, pero él no lo sabía. Casi sin darse cuenta se metió la sortija en el bolsillo. Por cierto, no parecía tener ninguna utilidad por ahora. No avanzó mucho más; se sentó en el suelo helado, abandonándose a un completo abatimiento. Se imaginaba friendo huevos y panceta en la cocina de su propia casa -pues alcanzaba a sentir, dentro de él, que era la hora de alguna comida-, pero esto sólo lo hacía más miserable. No sabía a dónde ir, ni qué había ocurrido, ni por qué lo habían dejado atrás, o por qué, si lo habían dejado atrás, los trasgos no lo habían capturado; no sabía ni siquiera por qué tenía la cabeza tan dolorida. La verdad es que había estado mucho tiempo tendido y quieto, invisible y olvidado en un rincón muy oscuro. Al cabo de un rato se palpó las ropas buscando la pipa. No estaba rota, y eso era algo. Buscó luego la petaca, y había algún tabaco, lo que ya era algo más, y luego buscó las cerillas y no encontró ninguna, y esto lo desanimó por completo. Sólo el cielo sabe qué cosa hubiera podido caer sobre él atraída por el roce de las cerillas y el olor del tabaco. Pero por ahora se sentía muy
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    81 abatido. No obstante,rebuscando en los bolsillos y palpándose de arriba abajo en busca de cerillas, topó con la empuñadura de la pequeña espada, la daga que había obtenido de los trolls y que casi mía olvidado; por fortuna, tampoco los trasgos la habían descubierto, pues la llevaba dentro de los calzones. Entonces la desenvainó. La espada brilló pálida y débil ante los ojos de Bilbo. «Así que es una hoja de los elfos, también», pensó, «y los trasgos no están muy cerca, aunque tampoco bastante lejos». Pero de alguna manera se sintió reconfortado. Era baste bueno llevar una hoja forjada en Gondolin para las guerras de los trasgos de las que había cantado tantas canciones; y también había notado que esas armas causaban gran impresión entre los trasgos que tropezaban con ellas de improviso. « ¿Volver?», pensó. «No sirve de nada. ¿Ir por algún camino lateral? ¡Imposible! ¿Ir hacia adelante? ¡No hay alternativa! ¡Adelante pues!» Y se incorporó y trotó llevando la Espada alzada frente a él, una mano en la pared y el corazón palpitando. Era evidente que Bilbo se encontraba en lo que puede llamarse un sitio estrecho. Pero recordad que no era tan estrecho para él como lo habría sido para vosotros o para mí. Los hóbbits no se parecen mucho a la gente ordinaria, y aunque sus agujeros son unas viviendas muy agradables y acogedoras, adecuadamente ventiladas, muy distintas de los túneles de los trasgos, están más acostumbrados que nosotros a andar por galerías, y no pierden fácilmente el sentido de la orientación bajo tierra, no cuando ya se han recobrado de un golpe en el cráneo. También pueden moverse muy en silencio y esconderse con rapidez; se recuperan de un modo maravilloso de caídas y magulladuras, y tienen un fondo de prudencia y unos dichos juiciosos que la mayoría de los hombres no ha oído nunca o ha olvidado hace tiempo. De cualquier modo, no me hubiera sentido a gusto en el sitio donde estaba el señor Bilbo. La galería parecía no tener fin. Todo lo que él sabía era que seguía bajando, siempre en la misma dirección, a pesar de un recodo y una o dos vueltas. Había pasadizos que partían de los lados aquí y allá, como podía saber por el brillo de la espada, o podía sentir con la mano en la pared. No les prestó atención, pero apresuraba el paso por temor a los trasgos o a cosas oscuras imaginadas a medias que asomaban en las bocas de los pasadizos. Adelante y adelante siguió, bajando y bajando; y todavía no se oía nada, excepto el zumbido ocasional de un murciélago que se le acercaba, asustándolo en un principio, pero que luego se repitió tanto que él dejó de preocuparse. No sé cuánto tiempo continuó así, odiando seguir adelante, no atreviéndose a parar, adelante y adelante, hasta que estuvo más cansado que cansado. Parecía que el camino continuaría así al día siguiente y más allá, perdiéndose en los días que vendrían después. De pronto, sin ningún motivo, se encontró trotando en un agua fría como hielo. ¡Uf! Esto lo reanimó, rápida y
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    82 bruscamente. No sabíasi el agua era sólo un estanque en medio del camino, la orilla de un arroyo que cruzaba el túnel bajo tierra, o el borde del lago subterráneo, oscuro y profundo. La espada apenas brillaba. Se detuvo, y escuchando con atención alcanzó a oír unas gotas que caían desde un techo invisible en el agua de abajo; pero no parecía haber ningún otro tipo de ruido. «De modo que es un lago o un pozo, y no un río subterráneo», pensó. Aún así no se atrevió a meterse en el agua a oscuras. No sabía nadar, y además pensaba en las criaturas barrosas y repugnantes, de ojos saltones y ciegos, que culebreaban sin duda en el agua. Hay extraños seres que viven en pozos y lagos en el corazón de los montes; pero cuyos antepasados llegaron nadando, sólo el cielo sabe hace cuánto tiempo, y nunca volvieron a salir, y los ojos les crecían, crecían y crecían mientras trataban de ver en la oscuridad; y allí hay también criaturas más viscosas que peces. Aún en los túneles y cuevas que los trasgos habían excavado para sí mismos, hay otras cosas vivas que ellos desconocen, cosas que han venido arrastrándose desde fuera para descansar en la oscuridad. Además, los orígenes de algunos de estos túneles se remontan a épocas anteriores a los trasgos, quienes sólo los ampliaron y unieron con pasadizos, y los primeros propietarios están todavía allí, en raros rincones, deslizándose y olfateando todo alrededor. Aquí abajo junto al agua lóbrega vivía el viejo Gollum, una pequeña y viscosa criatura. No sé de dónde había venido, ni quién o qué era. Era Gollum: tan oscuro como la oscuridad, excepto dos grandes ojos redondos y pálidos en la cara flaca. Tenía un pequeño bote y remaba muy en silencio por el lago, pues lago era, ancho, profundo y mortalmente frío. Remaba con los grandes pies colgando sobre la borda, pero nunca agitaba el agua. No él. Los ojos pálidos e inexpresivos buscaban peces ciegos alrededor, y los atrapaba con los dedos largos, rápidos como el pensamiento. Le gustaba también la carne. Los trasgos le parecían buenos, cuando podía echarles mano; pero trataba de que nunca lo encontraran desprevenido. Los estrangulaba por la espalda si alguna vez bajaba uno de ellos hasta la orilla del agua, mientras él rondaba en busca
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    83 de una presa.Rara vez lo hacían, pues tenían el presentimiento de que algo desagradable acechaba en las profundidades, debajo de la raíz misma de la montaña. Cuando excavaban los túneles, tiempo atrás, habían llegado hasta el lago y descubrieron que no podían ir más lejos. De modo que para ellos el camino terminaba en esa dirección, y de nada les valla merodear por allí, a menos que el Gran Trasgo los enviase. A veces tenían la ocurrencia de buscar peces en el lago, y a veces ni el trasgo ni el pescado volvían. Gollum vivía en verdad en una isla de roca barrosa en medio del lago. Observaba a Bilbo desde lejos con los ojos pálidos como telescopios. Bilbo no podía verlo, mientras el otro lo miraba, perplejo; parecía evidente que no era un trasgo. Gollum se metió en el bote y se alejó de la isla. Bilbo, sentado a orillas del agua, se sentía desconcertado, como si hubiese perdido el camino y el juicio. De pronto asomó Gollum, que cuchicheó y siseó: -¡Bendícenos y salpícanos, preciosso mío! Me huelo un banquete selecto; por lo menos nos daría para un sabroso bocado, ¡Gollum! -Y cuando dijo Gollum hizo con la garganta un ruido horrible como si engullera. Y así fue como le dieron ese nombre, aunque él siempre se llamaba a sí mismo «preciosso mío». El hóbbit dio un brinco cuando oyó el siseo, y de repente vio los ojos pálidos clavados en él. -¿Quién eres? -preguntó, adelantando la espada. -¿Qué ess él, preciosso mío? - susurró Gollum (que siempre se hablaba a sí mismo, porque no tenía a ningún otro con quien hablar). Eso era lo que quería descubrir, pues en verdad no tenía mucha hambre, sólo curiosidad; de otro modo hubiese estrangulado primero y susurrado después. -Soy el señor Bilbo Bolsón. He perdido a los enanos y al mago y no sé dónde estoy, y tampoco quiero saberlo, si pudiera salir. -¿Qué tiene él en las manoss? -dijo Gollum mirando la espada, que no le gustaba mucho. -
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    84 ¡Una espada, una hoja nacida en Gondolin! -Sss -dijo Gollum, y en un tono más cortés-: Quizá se siente aquí y charle conmigo un rato, preciosso mío. ¿Le gustan los acertijos? Quizá sí, ¿no? - Estaba ansioso por parecer amable, al menos por un rato, y hasta que supiese algo más sobre la espada y el hóbbit: si realmente estaba solo, si era bueno para comer, y si Gollum mismo tenía mucha hambre. Acertijos era todo en lo que podía pensar. Proponerlos y alguna vez encontrar la solución había sido el único entretenimiento que había compartido con otras alegres criaturas, sentadas en sus agujeros, hacía muchos, muchos años, antes de quedarse sin amigos y de que lo echasen, solo, y se arrastrara descendiendo y descendiendo, a la oscuridad bajo las montañas. -Muy bien -dijo Bilbo, muy dispuesto a mostrarse de acuerdo hasta descubrir algo más acerca de la criatura: si había venido sola, si estaba furiosa o hambrienta, y si era amiga de los trasgos-. Tú preguntas primero -dijo, pues no había tenido tiempo de pensar en un acertijo. Así que Gollum siseó: Las raíces no se ven, y es más alta que un árbol. Arriba y arriba sube, y sin embargo no crece. -¡Fácil! -dijo Bilbo-. Una montaña, supongo. -¿Lo adivinó fácilmente? ¡Tendría que competir con nosotros, preciosso mío! Si preciosso pregunta y él no responde, nos lo comemos, preciosso. Si él pregunta y no contestamos, haremos lo que él quiera, ¿eh? ¡Le enseñaremos el camino de la salida, sí! -De acuerdo -dijo Bilbo, no atreviéndose a discrepar y con el cerebro casi estallándole mientras pensaba en un acertijo que pudiese salvarlo de la olla. Treinta caballos blancos en una sierra colorada. Primero mordisquean, y luego machacan, luego descansan. Eso era todo lo que se le ocurría preguntar; la idea de comer le daba vueltas en la cabeza. Era además un acertijo bastante viejo, y Gollum conocía la respuesta tan bien como vosotros. -Chiste viejo, chiste viejo -susurró-. ¡Los dientes, los dientes, preciosso mío! ¡Pero sólo tenemos seis!, preciosso. Y enseguida propuso una segunda adivinanza. Canta sin voz, vuela sin alas, sin dientes muerde, sin boca habla.
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    85 -¡Un momento! -gritó Bilbo, incómodo, pensando aún en cosas que se comían. Por fortuna una vez había oído algo semejante, y recobrando el ingenio, pensó en la respuesta-. El viento, el viento, naturalmente -dijo, y quedó tan complacido que inventó en el acto otro acertijo. «Esto confundirá a esta asquerosa criaturita subterránea», pensó. Un ojo en la cara azul vio un ojo en la cara verde. «Ese ojo es como este ojo», dio el ojo primero, «pero en lugares bajos, y no en lugares altos.» -Ss, ss, ss -dijo Gollum. Había estado bajo tierra mucho tiempo, y estaba olvidando esa clase de cosas. Pero cuando Bilbo ya esperaba que el desdichado no podría responder, Gollum sacó a relucir recuerdos de tiempos y tiempos y tiempos atrás, cuando vivía con su abuela en un agujero a orillas de un río-. Ss, ss, ss, preciosso mío -dijo-. Quiere decir el sol sobre las margaritas, eso quiere decir. Pero estos acertijos sobre las cosas cotidianas al aire libre lo fatigaban. Le recordaban también los días en que aún no era una criatura tan solitaria y furtiva y repugnante, y lo sacaban de quicio. Más aún, le daban hambre, así que esta vez pensó en algo un poco más desagradable y difícil. No puedes verla ni sentirla, y ocupa todos los huecos; no puedes olerla ni oírla, está detrás de los astros, y está al pie de las colinas, llega primero, y se queda; mata risas y acaba vidas. Para desgracia de Gollum, Bilbo había oído algo parecido en otros tiempos, y de cualquier modo la respuesta fue rotunda. -¡La oscuridad! -dijo, sin ni siquiera rascarse la cabeza o ponerse la gorra de pensar. Caja sin llave, tapa o bisagras, pero dentro un tesoro dorado guarda. Bilbo preguntó para ganar tiempo, hasta que pudiese pensar algo más difícil. Creyó que era un acertijo asombrosamente viejo y fácil, aunque no con estas mismas palabras, pero resultó ser un horrible problema para Gollum. Siseaba entre dientes, sin encontrar la respuesta, murmurando y farfullando. Al cabo de un rato Bilbo empezó a impacientarse. Bueno, ¿qué es? - preguntó-. La respuesta no es una marmita hirviendo, como pareces creer, por el ruido que haces. -Una oportunidad, que nos dé una oportunidad, preciosso mío... ss... ss... -¡Bien! -dijo Bilbo tras esperar largo rato-. ¿Qué hay de respuesta? Pero de súbito Gollum se vio robando en los nidos, hacía mucho tiempo, y sentado en el barranco del río desafiando a su abuela, enseñando a su abuela a sorber... -¡Huevoss! -siseó-. ¡Huevoss, eso es! -y enseguida preguntó:
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    86 Todosviven sin aliento; y fríos como los muertos, nunca con sed, siempre bebiendo, todos en malla, siempre en silencio. El propio Gollum se dijo que la adivinanza era asombrosamente fácil, pues él pensaba día y noche en la respuesta. Pero por el momento no se le ocurrió nada mejor, tan aturdido estaba aún por la cuestión del huevo. De cualquier modo fue todo un problema para Bilbo, quien nunca había tenido nada que ver con el agua cuando había podido evitarlo. Imagino que ya conocéis la respuesta, no lo dudo, o que podéis adivinarla en un abrir y cerrar de ojos, ya que estáis cómodamente sentados en casa, y el peligro de ser comidos no turba vuestros pensamientos. Bilbo se sentó y carraspeó una o dos veces, pero la respuesta no llegó. Al cabo Gollum se puso a sisear entre dientes, complacido. -¿Es agradable, preciosso mío? ¿Es jugoso? ¿Cruje de rechupete? -Espió a Bilbo en la oscuridad. -Un momento -dijo Bilbo temblando de miedo-. Yo te he dado una buena oportunidad hace poco. -¡Tiene que darse prisa, darse prisa! -dijo Gollum, comenzando a pasar del bote a la orilla para acercarse a Bilbo. Pero cuando puso en el agua las patas grandes y membranosas, un pez saltó espantado y cayó sobre los pies de Bilbo. -¡Uf! -dijo-, ¡que frío y pegajoso! -y así acertó-. ¡Un pez, un pez! -gritó-. ¡Es un pez! Gollum quedó horriblemente desilusionado; pero Bilbo le propuso otro acertijo tan rápido como le fue posible, y Gollum tuvo que volver al bote y pensar. Sin piernas se apoya en una pierna; dos piernas se sienta cerca de tres- piernas, y cuatro-piernas consiguió algo. No era realmente el momento apropiado para este acertijo pero Bilbo estaba en un apuro. A Gollum le habría costado bastante acertar si Bilbo lo hubiera preguntado en otra ocasión. Tal como ocurrió, hablando de peces, «sin piernas» no parecía muy difícil, y el resto fue obvio. «Un pez sobre una mesa pequeña, un hombre a la mesa, y el gato que consigue las espinas. » Ésa era la respuesta, por supuesto, y Gollum la encontró pronto. Entonces pensó que ya era momento de preguntar algo horrible y difícil. Esto fue lo que dijo: Devora todas las cosas: aves, bestias, plantas y flores; roe el hierro, muerde el acero, y pulveriza la peña compacta; mata reyes, arruina ciudades y derriba las altas montañas.
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    87 El pobre Bilbo sentado en la oscuridad pensó en todos los horribles nombres de gigantes y ogros que alguna vez había oído en los cuentos, pero ninguno hacía todas esas cosas. Tenía el presentimiento de que la respuesta era muy diferente y que la sabía de algún modo, pero no era capaz de ponerse a pensar. Empezó a sentir miedo, y esto es malo para pensar. Gollum salió entonces del bote. Saltó al agua y avanzó hacia la orilla. Bilbo alcanzaba a ver los ojos que se acercaban. La lengua parecía habérsele pegado al paladar; quería gritar: ¡Dame tiempo! Pero todo lo que salió en un súbito chillido fue: -¡Tiempo! ¡Tiempo! Bilbo se salvó por pura suerte. Pues naturalmente ésta era la respuesta. Gollum quedó otra vez desilusionado; ahora estaba enojándose y cansándose del juego. Le había dado mucha hambre en verdad, y no volvió al bote. Se sentó en la oscuridad junto a Bilbo. Esto incomodó todavía más al hóbbit y le nubló el ingenio. -Ahora él tiene que hacernos una pregunta, preciosso mío, sí, ssí, ssí. Una pregunta máss para acertar, sí, ssí -dijo Gollum. Pero Bilbo no podía pensar en ningún acertijo con aquella cosa asquerosamente fría y húmeda al lado, sobándolo y empujándolo. Se rascaba, se pellizcaba; y seguía sin poder pensar. -¡Pregúntenos! ¡Pregúntenos! -decía Gollum. Bilbo se pellizcaba y se palmoteaba; aferró la espada con una mano y tanteó el bolsillo con la otra. Allí encontró el anillo que había recogido en el túnel, y que había olvidado. -¿Qué tengo en el bolsillo? -dijo, en voz alta. Hablaba consigo mismo, pero Gollum creyó que era un acertijo y se sintió terriblemente desconcertado. -¡No vale! ¡No vale! -siseó-. ¿No es cierto que no vale, preciosso mío, preguntarnos qué tiene en los asquerosos bolsillitos? Bilbo, viendo lo que había pasado y no teniendo nada mejor que decir, repitió la pregunta en voz más alta: - ¿Qué hay en mis bolsillos? -Sss -siseó Gollum-. Tiene que darnos tres oportunidades, preciosso mío, tress oportunidadess. -¡De acuerdo! ¡Adivina! -dijo Bilbo. -¡Las manoss! -dijo Gollum. -Falso -dijo Bilbo, quien por fortuna había retirado la mano otra vez-. ¡Prueba de nuevo!
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    88 -Sss -dijo Gollum más desconcertado que nunca. Pensó en todas las cosas que él llevaba en los bolsillos: espinas de pescado, dientes de trasgos, conchas mojadas, un trozo de ala de murciélago, una piedra aguzada para afilarse los colmillos, y otras cosas repugnantes. Intentó pensar en lo que otra gente podía llevar en los bolsillos. -¡Un cuchillo! -dijo al fin. -¡Falso! -dijo Bilbo, que había perdido el suyo hacía tiempo-. ¡Última oportunidad! Ahora Gollum se sentía mucho peor que cuando Bilbo le había planteado el acertijo del huevo. Siseó, farfulló y se balanceó adelante y atrás, golpeteando el suelo con los pies, y se meneó y retorció; sin embargo no se decidía, no quería echar a perder esa última oportunidad. -¡Vamos! -dijo Bilbo-. ¡Estoy esperando! Trató de parecer valiente y jovial, pero no estaba muy seguro de cómo terminaría el juego, ya Gollum acertase o no. -¡Se acabó el tiempo! -dijo. -¡Una cuerda o nada! -chilló Gollum, quien no respetaba del todo las reglas, respondiendo dos cosas a la vez. -¡Las dos mal! -gritó Bilbo, mucho más aliviado; e incorporándose de un salto, se apoyó de espaldas en la pared más próxima y desenvainó la pequeña espada. Naturalmente, sabía que el torneo de las adivinanzas era sagrado y de una antigüedad inmensa, y que aún las criaturas malvadas temían hacer trampas mientras jugaban. Pero sentía también que no podía confiar en que aquella criatura viscosa mantuviera una promesa. Cualquier excusa le parecería apropiada para eludirla. Y al fin y al cabo la última pregunta no había sido un acertijo genuino de acuerdo con las leyes ancestrales. Pero sin embargo Gollum no lo atacó en seguida. Miraba la espada que Bilbo tenía en la mano. Se quedó sentado, susurrando y estremeciéndose. Al fin, Bilbo no pudo esperar más.
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    89 -Y bien -dijo-, ¿qué hay de tu promesa? Me quiero ir; tienes que enseñarme el camino. - ¿Dijimos eso, preciosso? Mostrarle la salida al pequeño y asqueroso Bolsón, sí, sí. Pero, ¿qué tiene él en los bolsillos? ¡Ni cuerda, preciosso, ni nada! ¡Oh, no! ¡Gollum! -No te importa -dijo Bilbo-; una promesa es una promesa. -Vaya, ¡qué prisa! ¡Impaciente, preciosso! -siseó Gollum-, pero tiene que esperar, sí. No podemos subir por los pasadizos tan de prisa; primero tenemos que recoger cosas, sí, cosas que nos ayuden. -¡Bien, apresúrate! -dijo Bilbo, aliviado al pensar que Gollum se marchaba. Creía que sólo se estaba excusando, y que no pensaba volver. ¿De qué hablaba Gollum? ¿Qué cosa útil podía guardar en el lago oscuro? Pero se equivocaba. Gollum pensaba volver. Estaba enfadado ahora y hambriento. Y era una miserable y malvada criatura y ya tenía un plan. No muy lejos estaba su isla, de la que Bilbo nada sabía; y allí, en un escondrijo, guardaba algunas sobras miserables y una cosa muy hermosa, muy maravillosa. Tenía un anillo, un anillo de oro, un anillo precioso. -¡Mi regalo de cumpleaños! -murmuraba, como había hecho a menudo en los oscuros días interminables-. Eso es lo que ahora queremoss, sí, ¡lo queremoss! Lo quería porque era un anillo de poder, y si os lo poníais en el dedo, erais invisibles. Sólo a la plena luz del sol podrían- veros, y sólo por la sombra, temblorosa y tenue. -¡Mi regalo de cumpleaños! ¡Llegó a mí el día de mi cumpleaños, preciosso mío! -Así monologaba Gollum. Pero nadie sabe cómo Gollum había conseguido aquel regalo, hacía siglos, en los viejos días, cuando tales anillos abundaban en el mundo. Quizá ni el propio Amo que los gobernaba a todos podía decirlo.
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    90 Criterios de selección de textos por Velocidad Lectora (Índice de Legibilidad) CRITERIO8/p*m9 38-46 64-73 88-99 111-124 136-149 161-177 174-193 Formato Fuente Script 14 o Fuente Script 12 o Fuente Script 12 Fuente Script 12 Fuente Script 12 o Fuente Script 12 o Fuente Script 10 Fuente y tamaño de superior con superior con o superior con o superior con superior con superior con o superior con la letra, distribución Párrafos de hasta Párrafos de hasta Párrafos de hasta Párrafos de hasta Párrafos de hasta Párrafos de hasta Párrafos de de la línea escrita y 10 líneas 20 líneas 20 líneas, con y 30 líneas, con 40 líneas, con 40 líneas, con hasta 40 líneas, tipo de puntuación controladas10, sin controladas, sin sin división de división de división de división de con división de división de división de palabras por palabras por palabras por palabras por palabras por palabras por palabras por guión al final de guión al final de guión al final de la guión al final de la guión al final de guión al final de la guión al final de la la línea y con la línea y con línea y con línea, en dos la línea en dos o línea y con línea y con puntuación que puntuación que puntuación que columnas o viñetas más columnas o puntuación que puntuación que señale pausas, señale pausas, señale pausas, tipo comics viñetas tipo señale señale entonación y distribución y distribución y Puntuación que comics preferentemente preferentemente distribución enfatice enfatice señale pausas, Puntuación que pausas. pausas, entonación. entonación. distribución y señale pausas, entonación. enfatice distribución y entonación. enfatice entonación. Tipología Narraciones Narraciones Narraciones Narraciones, Narraciones, Narraciones, textos Narraciones Tipo o estilo de referidas a referidas a referidas a textos poéticos y textos poéticos y poéticos y estilo directo, textos referido a si historias de historias de historias de normativos normativos normativos textos poéticos y estos son animales y animales y animales y diversos. diversos. diversos. normativos narrativos, personas reales o personas reales o personas reales o Dramáticos que Dramáticos que Dramáticos que diversos. informativos, fantásticos11 y fantásticos, y fantásticos, y incluyan incluyan incluyan Dramáticos que 8 “Respecto de las características formales de las pruebas de Dominio Lector, los principales criterios considerados en su elaboración y análisis fueron…”, Pruebas de dominio Lector, Fundar 9 “Tabla referencial de categorías velocidad lectora”, Anexo IV Planes de Mejoramiento, Mineduc. 10 “Oraciones cuyo predicado con los complementos adjuntos permitan constituir un mensaje completo por línea” La legibilidad de los textos, Felipe Alliende 11 “El interés por lo fantástico aumenta hasta los 8 ó 9 años y luego disminuye en forma gradual”, El Poder de leer”, Mabel Condemarín
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    91 descriptivos, etc. textos poéticos poéticos como juegos infantiles, monólogos, monólogos, monólogos, incluyan como juegos juegos infantiles, adivinanzas, libretos, libretos, libretos, monólogos, infantiles, adivinanzas, trabalenguas, dramatizaciones, dramatizaciones, dramatizaciones, libretos, adivinanzas, trabalenguas, poesías, rimas, . . Informativos dramatizaciones trabalenguas, poesías, rimas y juegos verbales; que incluyen, y obras poesías, rimas y juegos verbales. y normativos que informes sobre teatrales. juegos verbales. ofrecen pautas. distintos temas y Informativos para desempeñar contenidos que incluyen, distintas de áreas de informes sobre funciones estudio distintos temas y contenidos de áreas de estudio Vocabulario Palabras Palabras familiares Palabras no Palabras no Palabras no Palabras Palabras Adecuación a su familiares de de significado familiares de familiares de familiares de desconocidas de desconocidas de edad y si se trata de significado concreto, con significado significado significado significado significado vocablos de uso concreto, con significado concreto, , con abstracto, con abstracto, con concreto, con concreto o común-familiar o no significado denotativo en significado significado significado significado abstracto, con y si el estilo es denotativo12 en estilo coloquial. denotativo en connotativo13 en connotativo en connotativo en significado coloquial o formal. estilo coloquial. estilo coloquial. estilo coloquial. estilo formal. estilo formal, que connotativo en requieren de estilo formal, aspectos que requieren de pragmáticos14 para aspectos la comprensión pragmáticos para la comprensión Iconografía Texto sobre Texto en línea con Texto en línea Texto en línea y Texto en línea y en Texto en cuadro Texto en cuadro Cantidad y tipo de imagen de fondo o imagen de ½ con imágenes de en cuadro con la cuadro con la con la imagen de con la imagen y anclajes gráficos ¾ de página. página. ½ y ¼ página. imagen de ½ y ¼ imagen de ½ y ¼ apoyo de 1/6 esquemas de que asisten al página. página. página. apoyo de 1/6 proceso de página. comprensión. Estructura Interna Estructura lineal Estructura lineal Estructura lineal Estructura lineal Estructura lineal Estructura lineal y Estructura lineal Orden en que están en inicio, en inicio, en inicio, en inicio, en inicio, alterada como In y alterada como presentados los desarrollo y desarrollo y desarrollo y desarrollo y desarrollo y media res, con In media res y/o diversos desenlace desenlace desenlace desenlace desenlace, con recursos In extrema res, acontecimientos de recursos temporales como con recursos un relato. temporales como Flash back y temporales como 12 “Es lo que apunta a lo propiamente designado por la palabra o expresión”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende 13 “Es lo que apunta a una serie de conceptos asociados a la palabra o expresión”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende 14 “Conocimiento del mundo necesario para manejar los aspectos semanticos”, La legibilidad de los textos, Felipe Alliende
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    92 Flash back y racconto Flash back y racconto racconto Nivel de Dificultad Oraciones Oraciones simples, Oraciones Oraciones Oraciones simples Oraciones simples Oraciones Estructura simples15, Con Con más de 3 simples, Con más simples y y compuestas, con y compuestas, con simples y sintáctica de las hasta 3 personajes en un de 3 personajes compuestas16, más de 3 más de 3 compuestas, con oraciones y de los personajes en un ambiente, con en diversos con más de 3 personajes en personajes en más de 3 elementos ambiente, con narrador testigo ambientes, con personajes en diversos diversos ambientes personajes en narrativos. narrador testigo. narrador testigo diversos ambientes con con narrador diversos y/o omnisciente ambientes con narrador protagonista y/o ambientes con narrador testigo protagonista personaje narrador en 2da. y/o omnisciente. secundarios persona Nivel de Palabras hasta Palabras hasta Palabras de más Palabras de más Palabras de más Palabras de más Palabras de más tres silabas de tres silabas de de cuatro silabas de cuatro silabas de cuatro silabas de cuatro silabas de cuatro silabas complejidad composición composición de composición de composición de composición de composición de Estructura y directa directa e indirecta directa, indirecta directa, indirecta directa, indirecta, directa, indirecta, composición composición de las con letras de doble y mixta con letras y mixta y trabada mixta y trabada mixta, trabada y directa, palabras respecto sonido de doble sonido compleja indirecta, mixta, de la cantidad y trabada y disposición de compleja. palabras y silabas Argumento Fantásticos con Fantásticos y Fantásticos y Ficciones Ficciones históricas Narraciones con Narraciones con La sucesión de moralejas y aventuras con aventuras con históricas donde donde el concepto datos fiables y datos fiables y acciones, hechos o finales felices moralejas y moralejas y el concepto de de tiempo cobra exactos, cuyos exactos, cuyos anécdotas que el finales felices finales felices tiempo cobra significado y pueda protagonistas protagonistas narrador va Cuentos de hadas, donde la realidad donde la realidad significado y fácilmente estén estén contando. de animales con se va imponiendo se va imponiendo pueda fácilmente identificarse con sicológicamente sicológicamente comportamientos identificarse con los personajes que bien trazados y bien trazados y similares a los de Cuentos Leyendas los personajes le proporcionan que promueven la que promueven un niño tradicionales, folclóricas, que le modelos reflexión crítica. la reflexión Personificación de clásicos europeos, máquinas proporcionan positivos crítica. los elementos de fantasía e historias personificadas, modelos deconducta Terror, Ciencia la naturaleza. de animales ambiente familiar positivos de y valores que ficción, cuentos Terror, Ciencia domésticosque (hogar, escuela, conducta y merece la tradicionales ficción, cuentos hablan, cuentos amigos, juego...) valores que pena copiar clásicos y novelas tradicionales 15 “Oraciones simples, cuando contiene un único verbo, y por lo tanto expresa solamente una acción verbal.”, http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm 16 “Oraciones compuestas, cuando contienen más de un verbo, y por lo tanto expresan más de una acción verbal.”, http://www.escueladigital.com.uy/espaniol/11_oraciones.htm
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    93 maravillosos y humor. merece la pena Cuentos sobre sus cortas. clásicos, mitos y copiar propios problemas. leyendas Cuentos universales y Cuentos modernos. novelas cortas. fantasiosos. Historias de animales humanizados. Inventos fantásticos. Objetos animados. Humor absurdo, disparates y Aventuras del ambiente más cercano: familia, escuela, amigos. Extensión Hasta 30 palabras Hasta 50 palabras Hasta 60 Hasta 80 Hasta 100 Hasta 150 palabras Hasta 200 palabras Numero de palabras por hoja. por hoja. palabras por palabras por palabras por hoja. por hoja. por hoja. que componen el 10 carillas 20 carillas hoja. hoja. 50 carillas 80 carillas 100 carillas texto 30 carillas 40 carillas
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    94 Catalogo de Textos Cra por Velocidad Lectora La siguiente lista de textos facilitará la determinación del Índice de Legibilidad. Están clasificados por VL, pero requiere que los docentes revaliden su propiedad aplicando la Tabla de Criterios de Legibilidad por Velocidad Lectora que antecede este catálogo. VL 38 a 46 Título Editorial ¡Cómo los animales! Global ¡Oh, que voz tiene el león! Combel ¿A qué sabe la Luna? Kalandraka ¿Dónde perdió Luna la risa? Kalandraka ¿Quién tiene miedo de decir no? Global A pasear Edelvives Aleluyas para los más chiquitos Universitaria Buscando a Dominga Recrea Cada uno vive donde puede Melhoramentos Caracol presta tu casa Sudamericana Cuentos Gigantes Santillana Cuentos Gigantes: El flautista de Hamelin; La creación del Santillana mundo Cuentos Gigantes: El gato con botas; El traje nuevo del Santillana Emperador Cuentos Gigantes: El patito feo; Brrr, el pingüino friolento Santillana Cuentos Gigantes: La niña y su farol; La Pincoya Santillana Cuentos Gigantes: Pedrito y el lobo; El torito de Caliboro Santillana El árbol de los cielos Patris El diente desobediente de Rocío Alfaguara infantil y Juvenil El gusanito que deseaba crecer Melhoramentos El muro Entrelibros El secreto Kókinos El señor de la lluvia Lumen El Tiburón va al dentista Alfaguara infantil y Juvenil En los columpios Algar Este mundo es un balón Melhoramentos Hay que enseñarle a tejer al gato Sudamericana La abuela de Rosa Algar La bufanda verde Algar La obra maestra de Sofía Serres La pepita de sandía Edebé La sorpresa Fondo de Cultura Económica La tortuga pocoapoco Combel Los ángeles de la guarda Fondo de Cultura Económica
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    95 Los juguetes delniño Jesús Pehuén Mi primer teatro Arrayán Editores Mira cómo suena Algar Ojos Edebé Para ver y no creer Alfaguara Infantil y Juvenil Pequeño Azul y Pequeño Amarillo Kalandraka Pies para la princesa Anaya Polo el aprendiz de mago Combel Polo y Lilí Combel Pomelo es elefantástico Kókinos Pomelo sueña Kókinos Rafa la garza y Tono el zorro Vicens Vives Ripios y adivinanzas del mar Fondo de Cultura Económica Si yo fuese muy delgado Kalandraka Sixto seis cenas Vicens Vives Una familia maravillosa Melhoramentos VL 64 a 73 Título Editorial Eliona y Las Cuatro Pócimas Sieteleguas Filiberto y el sastre de sombras Kalandraka Juan Felizario Contento Fondo de Cultura Económica Juan y sus zapatos Fondo de Cultura Económica Los lunares de Lía Recrea Matías Dibuja el Sol Ediciones Ekaré El ruiseñor y la rosa Panamericana La cebra Camila Kalandraka ¿Cómo serán mis cuernos? Alfaguara infantil y Juvenil Amigos en el Bosque Alfaguara Animales, cuentos chilenos Amanuta Anita Anota Nicanitasantiago Atrapalecturas 1. Leyendo poco a poco MN Marenostrum Atrapalecturas 2. Leyendo un poco más MN Marenostrum Atrapalecturas 3. Leyendo otro poco MN Marenostrum Atrapalecturas 4. Leyendo para siempre MN Marenostrum Barcos que vuelan Alfaguara Busca que te busca Playco Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y Anaya Blanca Corazón de mandarín Alfaguara Infantil y Juvenil Cuento que te cuento Playco Cuentos clásicos Universitaria Cuentos de Chile 1 Zig-Zag Dice que dicen que dijo... Nicanitasantiago El bebé más dulce del mundo Tandem El globito que no quería subir Recrea El globito rojo Kalandraka El Gran Doctor Anaya
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    96 El Lobo deGubbio Zig Zag El pulpo de Pepe Casals El rey Sol y la reina Luna La Galera El sol y el agua Playco Fábulas: Iriarte y Samaniego Ediciones Internacionales Universitarias Flora y Tecla Vicens Vives Garabato Babel Libros Guyi Guyi Thule Izquierdo y Derecho La Galera Jaime y las Bellotas Kalandraka Juego de la Sombra Global La abuelita de arriba y la abuelita de abajo Norma La cajita Fondo de Cultura Económica La Colina Barrugota Pearson Alhambra La computadora nueva de Winnie Océano La fiesta en el cielo: un cuento del folklore Melhoramentos brasileño La flor del lado de allá Global La gran pregunta Tecolote La manta blanca Edebé La pequeña Lilén Sol y Luna Libros La polilla del Baúl Alfaguara La princesa y el pintor Serres La tortuga Catalina Tandem Las apuestas del zorro Amanuta Leonidas y su perro Luis Nicanitas Lo siento Everest Los pájaros del cielo Tandem Los pelos de la señora Bruna Tandem Marcelo, membrillo, martillo y otras historias Global Marea alta, marea baja Global Ochopatas y un cuento Alfaguara Infantil y Juvenil Pepito y sus libruras Santillana Pequeño Zambo Playco Perro azul Corimbo Perro sabio y otros cuentos Ediciones Colihue Ricitos de Oro y los tres osos Playco Si yo fuese muy alto Kalandraka Sofía, la vaca que amaba la música Corimbo Te echo de menos La Galera Teo y sus abuelos Timun Mas La tarta voladora La Galera Las aventuras de Romeo Palote Arrayán Editores Los viajeros invisibles Arrayán Editores ¡No funciona la tele! Alfaguara Infantil ¡Qué ruidoso Sinforoso! Anaya ¡Ronquidos! Norma ¡Una de piratas!! Ediciones SM ¿Dónde está el libro de Clara? Juventud ¿Qué hago?....mis papás se pelean Alfaguara Infantil y Juvenil A la pequeña bruja le duelen las muelas Timun Mas
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    97 Caco y laTuru Alfaguara Infantil y Juvenil Choco encuentra una mamá Norma Clotilde y Aníbal Norma Cuando el sol se aburrió de trabajar Andrés Bello Cuentos maravillosos Bibliográfica Internacional El almuerzo sorpresa Scholastic El baño del tejón Lumen El Club del Revés Conaculta El día de campo de don Chancho Norma El gato con botas Océano El lobo y las siete cabritas Cuarto Propio El mono imitamonos Ediciones SM El mundo es una pelota EMECE El muñeco de don Bepo Ediciones SM El niño que perdió el ombligo Norma El patito feo La Galera El pequeño universo Don Bosco El piano Alfaguara Infantil y Juvenil El rey Solito Ediciones SM El sastrecillo valiente Cuarto Propio El soldadito de plomo Océano El sombrero Norma El tigre y el ratón Norma El trapito feliz Fondo de Cultura Económica El viejo reloj Ediciones Gaviota El zapatero y los duendes Dolmen Ediciones Elefante tiene hipo Scholastic En el desván Fondo de Cultura Económica Era que se era Alfaguara Infantil y Juvenil Eva y su Tan Alfaguara Infantil Fábulas Océano Fábulas de Esopo Edilupa Fábulas de Esopo Everest Grandes relatos para la lectura infantil Océano Hansel y Gretel Cuarto Propio La Bella Durmiente del bosque Océano La bruja colorea Everest La Cenicienta Océano La cuncuna Filomena Ediciones SM La gallina Mina que viene de China y los Edelvives elefantes La princesa peleona Anaya Las aventuras de Mowgli Vicens Vives Las hormigas también tienen problemas Ediciones SM Laura y el ratón Anaya Los dedales de oro y otros cuentos Andrés Bello Los duendecillos y el zapatero Cuarto Propio Los músicos de Bremen La Galera Los secretos de abuelo Sapo Norma Los seis ciegos y el elefante Scholastic Los tres cerditos Océano
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    98 Manuel y Didíy el coche de maíz Ediciones Gaviota Manuel y Didí y la choza en el árbol Ediciones Gaviota Manuel y Didí y la seta gigante Ediciones Gaviota Mi mamá es preciosa Everest Nariz de serpiente Everest Ni un pelo de tonto Alfaguara Infantil Osito Alfaguara Infantil y Juvenil Para atrapar la Luna Pehuén Patatita Ediciones SM Pieles Everest Pimienta en la cabecita Norma Pimientita cuenta hasta tres Cuarto Propio Pirata Algar Polita en el bosque Dolmen Ediciones Quien encuentra un pirata, encuentra un Ediciones SM tesoro Ramón recuerda Norma Tito, Tito. Rimas, adivinanzas y juegos Everest infantiles Tomás aprende a leer Juventud Totalmente cierto Everest Verdi Juventud VL 88 a 99 Título Editorial ¡Alguien me está devorando! Nicanitasantiago ¡Caramba Con Los Amigos! Combel Atina y Adivina Vicens Vives Belisario Fondo de Cultura Económica Cinco niños y eso Andrés Bello Claudia y el toro Kalandraka Cuentos para niños Zig-Zag De carta en carta Alfaguara infantil y Juvenil De miedos y pájaros Zig-Zag Del otro lado hay secretos Sudamericana Delia Degu Y Su Sombrero Alfaguara El castillo de Parlotabras Vicens Vives El Chajá Shinseken El espantapájaros con corazón Edebé El fantasma de Canterville y otros cuentos Vicens Vives El Hacedor de juguetes y otros cuentos Zig-Zag El loro parlanchín Combel El mono Jacobo Sol y Luna Libros El país de las ausencias Zig-Zag El perro virtual y otros cuentos Zig-Zag El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su Alfaguara Infantil y Juvenil cabeza
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    99 Había nacido transparente Cuarto Propio Helen Keller Ediciones SM Himalaya, el nacimiento de un líder Brosquil Ediciones Historia de Iván el imbécil Ediciones Colihue La Bella y la Bestia y otros cuentos maravillosos Vicens Vives La cabeza en la bolsa Fondo de Cultura Económica La familia guácatela Alfaguara La gata Felicia Serres La Niebla Del Escondite Combel La noche del tatú Shinseken La verdadera historia del flautista de Hamelin Conaculta La vida íntima de Laura Lom Ediciones Las Semillas Mágicas Fondo de Cultura Económica Mamiña, niña de mis ojos y otras leyendas de amor Santillana Pájaros en la cabeza Kalandraka Quidora, joven mapuche Zig-Zag Quisiera ser como tú UnaLuna Tocotoc Panamericana Una letra prometida Sieteleguas Yo quiero un perro El Nacional VL 111 a 124 Título Editorial ¡Bravo, Rosina! Ediciones Ekaré ¿Seguiremos siendo amigos? Alfaguara Infantil y Juvenil ¿Un pájaro de mucho cuidado? Everest 100 fábulas fabulosas Arrayán Editores A bordo de la Gaviota Anaya A Margarita Andrés Bello Abuelita Opalina Ediciones SM Alí Babá y los 40 ladrones Andrés Bello Alonso, un conquistador de diez años Andrés Bello Amigos del alma Alfaguara Infantil y Juvenil Antología de poesía infantil Arrayán Editores Apalka CIDCLI Arcoiris de poesía infantil 2 Universitaria Arcoiris de poesía infantil 3 Universitaria Aventuras del duende Melodía Zig-Zag Barba Azul y otros cuentos Andrés Bello Blobló Kalandraka Chipana Sol y Luna Libros Cómo se formó la garganta de la ballena y otros Dolmen Ediciones relatos Conversaciones con el profesor Zahvedruz Ediciones SM Cosas que se pierden, amigos que se encuentran Magisterio Casals Cuatro o tres manzanas verdes Anaya Cuentos clásicos de Andersen Algaida Editores
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    100 Cuentos con olora fruta Universitaria Cuentos con plumas y sin plumas Sudamericana Cuentos de la selva Andrés Bello Cuentos de animales de agua, aire y tierra Santillana Cuentos de cinco minutos Anaya Cuentos de Grimm Zig-Zag Cuentos de los hermanos Grimm Andrés Bello Cuentos de maravillas Sudamericana Cuentos de mi escritorio Zig-Zag Cuentos de príncipes, garzas y manzanas Ediciones SM Cuentos de siempre para niños de hoy Zig-Zag Cuentos del Norte, Sur, Este y Oeste Santillana Cuentos del Sapo Sudamericana Cuentos para Marisol Zig-Zag Cuentos para no cortar Arrayán Editores De hielo y de fuego Anaya Del aire al aire Universitaria Diego y los limones mágicos Ediciones Ekaré Doctor Rus Edebé El árbol que canta Universitaria El duende del carpintero Norma El estanque de los patos pobres Edebé El gran amor de una gallina Anaya El libro de la selva Zig-Zag El libro de las virtudes para niños Ediciones B El libro del libro Akal El lugar más bonito del mundo Alfaguara Infantil y Juvenil El maravilloso mago de Oz Mestas Ediciones El misterio del hombre que desapareció Norma El misterioso manuscrito de Nostrarratus Destino Infantil y Juvenil El país de Jauja Fondo de Cultura Económica El que no corre vuela, y otros cuentos del mismo Santillana diablo El regreso de Doble-P Magisterio Casals El secuestro de la bibliotecaria Alfaguara Infantil y Juvenil El tío Willibrord Ediciones SM El vampiro debilucho Edelvives En viriviví Anaya Esperanza renace Scholastic Fábulas Universitaria Filiberta, la hormiga gigante Pehuén Franz se mete en problemas de amor Norma Fray Andrés, otra vez Ediciones SM Gente muy diferente Everest Guillermo el líder Andrés Bello Haikais de Tablada Playco Heidi Everest Historias de Ninguno Ediciones SM Ingo y Drago Ediciones SM Kiwala conoce el mar Amanuta La abuela tejedora Fondo de Cultura Económica
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    101 La bici Cleta Anaya La bruja Mon Ediciones SM La bruja y el trovador Pehuén La cama mágica de Bartolo Alfaguara Infantil y Juvenil La ciudad que tenía de todo Anaya La fuerza de la gacela Ediciones SM La gallina Mina que viene de China y los monos Edelvives La gallina que pudo ser princesa Anaya La historia de Manú Alfaguara Infantil y Juvenil La laguna de los coipos Ediciones SM La mariposa y el leñador Pehuén La peineta colorada Ediciones Ekaré La princesa Paloma Pehuén La puerta olvidada Norma La silla vacía Norma La terrible araña Alinka Pehuén Las aventuras del aprendiz Lápich Andrés Bello Las calzas del brujo y otros cuentos Universitaria Las desventuras de Juana Calamidad Anaya Las hadas y otros cuentos Universitaria Las más bellas historias para ser contadas Edebé Leonardo y el aprendiz volador Serres Leyendas de nuestra América Norma Licanrayén Amanuta Lo que cuentan los tobas Sudamericana Los buenos cuentos Universitaria Los espíritus del Selknam Amanuta Los gatos de María Tatín Zendrera Zariquiey Los Hollister y la casa encantada Everest Los últimos gigantes Blume Los viajes de Gulliver Ediciones Gaviota Mágica radio Anaya Manolito Gafotas Alfaguara Infantil y Juvenil Manual de los cielos y sus mitos Blume Mariposa del aire Ediciones Colihue Me gusta el chocolate Tuscania Miranda da la vuelta al mundo Serres Navegancias Zig-Zag Niña bonita Ediciones Ekaré No me creas lo que te cuento Ediciones SM Nosotros, los otros y los demás Magisterio Casals Otto es un rinoceronte Alfaguara Infantil y Juvenil Óyeme con los ojos Anaya Pablo y los duendes Pehuén Pablo y su elefante Magisterio Casals Pablo: décimas sobre la infancia de Pablo Neruda Arrayán Editores Paraíso de papel Universitaria Piedras de fuego Amanuta Piel de asno Zendrera Zariquiey Piruleta Alfaguara Infantil y Juvenil
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    102 Poesía de PabloNeruda Andrés Bello Poesía y prosa Pehuén Polita aprende el mundo Universitaria Polita va a la escuela Universitaria Querida Susi, querido Paul Ediciones SM Receta para espantar la tristeza Ediciones SM Rolo Tricahue y el cóndor Sol y Luna Libros Rosa Blanca Lóguez Ediciones Sapo y un día muy especial Ediciones Ekaré Secuestro en Nueva York Ediciones Gaviota Semillas Fondo de Cultura Económica si puede Edebé Siete cuentos rápidos y cinco no tanto Universitaria Siete ratones ciegos Ediciones Ekaré Simbad el marino y otros cuentos de las mil y una Andrés Bello noche Simbad el marino y otros relatos Andrés Bello Sinfonía de cuna CIDCLI Sir Lui Magisterio Casals Software, la superbabosa Edebé Toño y los animales cautivos Norma Tranquila tragalenguas Alfaguara Infantil y Juvenil Un elefante ocupa mucho espacio Norma Un puñado de semillas Ediciones Ekaré Una piedra extraordinaria Ediciones Ekaré Una sarta de mentiras Fondo de Cultura Económica Vamos a buscar un tesoro Alfaguara Infantil y Juvenil Vegetal cómo sientes Tuscania Venir del mar Castillo Versos del pozo redondo Ediciones Colihue Yaga y el hombrecillo de la flauta Ediciones SM Yerarya, el secreto de un kaweshkar Cuarto Propio VL 136 a 149 Título Editorial ¿Quieren saber por qué les cuento cuentos Edebé rapanui? 13 de espanto Sudamericana 15 de Brujas Sudamericana 17 de miedo Sudamericana 18 de amor. Antología Sudamericana Alonso en una hacienda colonial Andrés Bello Amigos robots Vicens Vives Annie Bonny: la pirata Thule Antología fundamental Pehuén Atlas básico de gramática Parramón Atreverse a corregir Sudamericana Canciones, poemas y romances para niños Octaedro Celestino Tarambana OQO
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    103 Cuando éramos niñosen la Patagonia Pehuén Cuentos imposibles Arrayán Editores De la Tierra a la Luna Andrés Bello De la Tierra a la Luna Cangrejo De la Tierra a la Luna Edaf De puro caballero que soy Lom Ediciones Desván de América Miraguano El abuelo más loco del mundo Lom Ediciones El ángel del abuelo Lóguez Ediciones El chupacabras de Pirque Alfaguara Infantil y Juvenil El enigma del barquero Sudamericana El Gran Gigante Bonachón Alfaguara El gran libro del miedo Parramón El jorobado y otros cuentos de Las mil y una Vicens Vives noches El libro de los chicos enamorados Alfaguara Infantil y Juvenil El libro de los gigantes, fantasmas y duendes Brosquil Ediciones El libro de oro de los cuentos de hadas Ediciones Ekaré El método del doctor Alquitrán y el profesor Libros del Zorro Rojo Pluma El pastor Raúl Kalandraka El pequeño Borges imagina El Quijote Sirpus El Puente Del Diablo Sudamericana El Secuestro de Benito Conaculta El viejo carbonero Shinseken Entre los bambúes Global Fernanda y los mundos secretos Fondo de Cultura Económica Folclor del carbón Grijalbo Fuerte Bulnes Chiloé, cielos cubiertos Zig-Zag Habría que... Ediciones SM Harry Potter y el prisionero de Azkaban Salamandra La aventuras del barón de Munchausen Vicens Vives La casa del árbol Anaya La luz mala Sudamericana La Mujer Vampiro Sudamericana La polilla Sudamericana La rosa de los vientos. Antología poética Vicens Vives La verdad según Carlos Perro Anaya Lao Lao y el dragón de hielo Brosquil Ediciones Las aventuras de Robinson Crusoe Mestas Las aventuras de Sindbad el Marino Sirpus Las aventuras del barón de Munchausen Edhasa Las soñadoras de la colina Sol y Luna Libros Lo que cuentan los Inuit Sudamericana Lo que cuentan los iroqueses Sudamericana Lo que cuentan los mapuches Sudamericana Los cuentos de mis hijos Zig-Zag Los Misterios Del Señor Burdick Fondo de Cultura Económica Los niños de la Cruz del Sur Zig-Zag Los pecosos Sudamericana Los perros rojos - El Ankus del rey Vicens Vives
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    104 Lucila se llamaGabriela Castillo Luna Roja Sudamericana Marcos y Andrea en el Olimpo Arrayán Editores Melisenda Vives Menuda Bruja! Ediciones Salamandra Misterio en el campamento Arrayán Editores Misterio en Los Piñones Arrayán Editores Oscar y Mamie Rose Obelisco Pepito, el señor de los chistes Santillana Platero y yo Edaf Ramiro, Grumete De La Esmeralda Zig-Zag Relatos de fantasmas Vicens Vives Scott y Amundsen. La conquista del polo sur Vicens Vives Ser y parecer Ediciones SM Supertoci Alfaguara Tigres de la otra noche Fondo de Cultura Económica Tin Tin en América (y otros) Juventud Un caballo llamado Libertad Scholastic Una extraña aventura en Talalai Global Una misión monstruosa Salamandra Una niña llamada Ernestina Universitaria Una serie de catastróficas desdichas Montena VL 161 a 177 Título Editorial ¡Socorro! (12 cuentos para caerse de miedo) Alfaguara Infantil y Juvenil ¡Socorro! Diez (libro pesadillesco) Norma Anaconda Vicens Vives Angélica Norma Antología de cuentos Hispanoamericanos Universitaria Asesinato en el Canadian Express Ediciones SM Asterix y el caldero (y otros) Salvat Editores Aventuras en las estrellas Andrés Bello Ben quiere a Anna Alfaguara Infantil y Juvenil Corazón Andrés Bello Cucho Ediciones SM Cuentos a Beatriz Zig-Zag Cuentos araucanos Andrés Bello Cuentos chilenos Zig-Zag Cuentos chilenos para niños Andrés Bello Cuentos de los derechos del niño Zig-Zag Cuentos de terror I Norma Cuentos mágicos del sur del mundo Ediciones SM Cuentos para jugar Alfaguara Infantil y Juvenil Cuentos tradicionales europeos Andrés Bello Dibujante de cómics Molino Diccionario de los dioses y mitos del antiguo Egipto Océano Ambar Diccionario de sinónimos y antónimos Espasa-Calpe
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    105 Diccionario de sinónimos,ideas afines, antónimos y Cultural de Ediciones parónimos Diccionario sinónimos y antónimos Arrayán Editores Dika mete la pata Ediciones Palabra Egypcios del espacio Saure Egypcios del espacio: la cerveza del faraón Saure El castillo de Roca Tacaña Destino Infantil y Juvenil El diario de Ana Frank Pehuén El gato negro Anaya El gato negro y otros cuentos de horror Vicens Vives El gigante egoísta y otros cuentos Vicens Vives El jardín secreto Andrés Bello El largo verano de Eugenia Mestre Anaya El libro de las preguntas Planeta El pequeño Nicolás Alfaguara Infantil y Juvenil El pequeño vampiro Alfaguara Infantil y Juvenil El pequeño vampiro en el país del conde Drácula Alfaguara Infantil y Juvenil El pequeño vampiro en peligro Alfaguara Infantil y Juvenil El Pirata Garrapata en la ciudad prohibida de Pekín casi Ediciones SM pierde el peluquín El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa y otros cuentos Andrés Bello El ruiseñor y la rosa y otros cuentos Planeta El superzorro Alfaguara Infantil y Juvenil En familia Andrés Bello Erase una vez un hermoso planeta llamado Tierra Zig-Zag Fábulas (Esopo, Fredo, Iriarte, Samaniego, Hartzenbusch) Andrés Bello Fantasmas de día Ediciones SM Filgrid, el mago de los caminos Cántaro Fray Perico y su borrico Ediciones SM Frin Alfaguara Infantil y Juvenil Gata García Edebé Gatos Sudamericana Gran diccionario ilustrado de la lengua española Bibliográfica Internacional Guillermo Andrés Bello Historias de Shakespeare Andrés Bello Hombrecitos Andrés Bello La abuela Alfaguara Infantil y Juvenil La bolsa amarilla Norma La carrera más loca del mundo Destino Infantil y Juvenil La increíble historia de Lavinia Zig-Zag La isla de las montañas azules Anaya La pajarera de Manuel Encino Arrayán Editores La Porota Zig-Zag La vuelta al mundo en ochenta días Andrés Bello Las aventuras de Tom Sawyer Andrés Bello Las brujas Alfaguara Infantil y Juvenil Las crónicas de Narnia. Libro I. El león, la bruja y el ropero Andrés Bello Las crónicas de Narnia. Libro II. El principe Caspian Andrés Bello Las crónicas de Narnia. Libro III. La travesía del explorador Andrés Bello del amanecer Las crónicas de Narnia. Libro IV. La silla de plata Andrés Bello
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    106 Las crónicas deNarnia. Libro V. El caballo y su niño Andrés Bello Las crónicas de Narnia. Libro VI. El sobrino del mago Andrés Bello Las crónicas de Narnia. Libro VII. La última batalla Andrés Bello Las medias de los flamencos Los Libros de El Nacional Leyendas americanas de la tierra Arrayán Editores Leyendas bajo la Cruz del Sur Andrés Bello Leyendas chilenas Andrés Bello Leyendas y cuentos iberoamericanos Andrés Bello Los Cretinos Alfaguara Infantil y Juvenil Mac, el microbio desconocido Zig-Zag Mamire, el último niño Alfaguara Infantil y Juvenil Mapuche. Lengua y cultura Pehuén Mitos y leyendas de Chile Zig-Zag Mujercitas Andrés Bello Mujercitas Panamericana No somos irrompibles Alfaguara Infantil y Juvenil Nuestras hazañas en la cueva Norma Ostelinda. Yo vengo de todas partes La Galera Papelucho Sudamericana Papelucho en vacaciones Sudamericana Papelucho y el marciano Sudamericana Papelucho, mi hermana Ji Sudamericana Poesía chilena Pehuén Poesía infantil Andrés Bello Queridos monstruos Alfaguara Infantil y Juvenil Sandokán Andrés Bello Sherlock Holmes. Estudio en Escarlata Andrés Bello Sin familia Andrés Bello Teatro breve para niños Pehuén Teatro escolar representable 1 Arrayán Editores Teseo Ediciones Pedagógicas Chilenas Trece casos misteriosos Andrés Bello Un genio en la Tele Anaya Üñümche, hombre pájaro Pehuén Veinte poemas de amor y una canción desesperada Planeta VL 174 a 193 A Título Editorial ¡Hay que salvar a Sole! Zig-Zag 100 greguerías ilustradas Media Vaca Aléjate del sótano Norma Bibiana y su mundo Ediciones SM Boca de lobo Thule Charles Chaplin Parramón Charlie y el gran ascensor de cristal Alfaguara Infantil y Juvenil Charlie y la fábrica de chocolates Alfaguara Infantil y Juvenil Cuentos folclóricos para niños Andrés Bello Diablos y mariposas Eclipse
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    107 El asesinato delprofesor de Anaya matemáticas El Corsario Negro Estrada El maestro y el robot Ediciones SM El maravilloso viaje de Nils Andrés Bello Holgersson El niño del pasaje Andrés Bello El país del agua Andrés Bello El Principito Dolmen Ediciones El regreso de la mujer de goma Arrayán Editores El señor de los anillos I, II y III Ediciones Minotauro El señor Ibrahim y las flores del Obelisco Corán El tesoro del molino viejo Ediciones SM El valle del infierno Anaya Emilia y la dama negra Andrés Bello Emilia. Cuatro enigmas de verano Andrés Bello Hasta el domingo Norma Isabel a diez mil kilómetros de casa Sol y Luna libros La ballena varada Alfaguara Infantil y Juvenil La cazadora de Indiana Jones Ediciones SM La pluma de Miguel Lom Ediciones La Rebelión de los Arqueros CCS EDITORIAL La suerte cambia la vida Fondo de Cultura Económica Los Hollister y el misterio de los RBA gnomos Los Hollister y el reloj de cuco RBA Los secuestradores de burros Alfaguara Infantil y Juvenil Mai Ediciones SM Manual de calcetines salvajes Faktoria K de Libros Matilda Alfaguara Infantil y Juvenil Mitos griegos Norma Montaña adentro Universitaria Motivos de San Francisco Andrés Bello Nuestras sombras Andrés Bello Quique Hache, detective Alfaguara Infantil y Juvenil Renco y el tesoro Ediciones SM Sakanusoyin: cazador de Tierra del Alfaguara Infantil y Juvenil Fue Subterra Zig-Zag Un zorzal llamó a la ventana Arrayán Editores Veinte mil leguas de viaje submarino Andrés Bello
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    108 VL 174 a193 B Título Editorial Antai Andrés Bello Aventuras de Sherlock Holmes Zig-Zag Cambio de voz Norma Cinco panes de cebada Ediciones SM Colmillo Blanco Andrés Bello Cuentos de los reinos inquietos Andrés Bello Cuentos mapuches del Lago Escondido Zig-Zag El cepillo de dientes y El velero en la botella Zig-Zag El cisne y la luna Arrayán Editores El delincuente, el vaso de leche y otros cuentos Zig-Zag El fantasma de Canterville Zig-Zag El galgo de don Quijote Sol y Luna El Hobbit Planeta El hombre de la rosa y otros cuentos Zig-Zag El libro de las tierras vírgenes Zig-Zag El polizón de la Santa María Andrés Bello El último grumete de la Baquedano Zig-Zag Fausto Andrés Bello Gracia y el forastero Zig-Zag Harry Potter y el cáliz de fuego Ediciones Salamandra Harry Potter y el cáliz de fuego Salamandra Harry Potter y el misterio del príncipe Salamandra Harry Potter y el prisionero de Azkaban Salamandra Harry Potter y la cámara secreta Ediciones Salamandra Harry Potter y la Orden del Fénix Ediciones Salamandra Harry Potter y la piedra filosofal Ediciones Salamandra Hércules Andrés Bello Historia de una gaviota y del gato que le enseñó Tusquets Editores a… Juan Salvador Gaviota Ediciones B La cabaña del tío Tom Ediciones SM La comarca del jazmín Andrés Bello La composición Ediciones Ekaré La hija del espantapájaro Ediciones SM La huella del Dragón. Ediciones Gaviota La isla del tesoro Andrés Bello La leyenda de Al-Qit Alfaguara Infantil y Juvenil La llamada de la selva Andrés Bello La noche del Samurai Ediciones Gaviota Leyendas y cuentos indígenas de Andrés Bello hispanoamérica Lo único del mundo Norma Los conquistadores de la Antártida Zig-Zag Los tigres de la Malasia Pehuén Marcelino pan y vino Andrés Bello