El tratamiento de la tuberculosis se basa en combinaciones de fármacos antituberculosos, utilizando 10 medicamentos aprobados por la FDA en protocolos de 6 meses. Se clasifican en primera línea, como isoniacida y rifampicina, y segunda línea para casos resistentes. La prevención incluye medidas como el uso de mascarillas y la vacunación con BCG, que ofrece una alta eficacia en niños menores de 4 años.