Los anestésicos locales se descubrieron en el siglo XIX. La procaina se convirtió en el prototipo luego de que se buscara un sustituto sintético de la cocaína en 1892. Existen dos grupos principales de anestésicos locales: el grupo éster y el grupo amida. Los anestésicos del grupo amida como la lidocaína, bupivacaína y ropivacaína son más seguros que los del grupo éster. Los anestésicos locales actúan bloqueando la generación y conducción del impulso nervioso.