El documento describe diferentes tipos de antimicóticos, incluyendo anfotericina B, flucitosina y azoles. Explica sus mecanismos de acción, usos clínicos y efectos adversos. La anfotericina B tiene el espectro más amplio y se usa para infecciones graves, mientras que los azoles como fluconazol e itraconazol son buenas opciones para infecciones sistémicas y mucocutáneas menos severas. La elección del antimicótico depende del tipo y gravedad de la infección